Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 23 de junio de 2008

Sex in Japon


Este escrito por dios que me perdone Kamijo y Jyrki, pero es que fueron mis musos para este relato erótico.


Only You Can Save Me - The 69 Eyes


Era un concierto importante, de los pocos que hacíamos en la zona oriental. Estábamos en Japón. Usualmente allí se escucho otro rock mucho más visual, más cuidado en letras y de aspecto romanticista, no tan gótico o duro como el nuestro. Caminaba algo ebrio por los bares, los demás ya se habían ido al hotel. Yo quería más fiesta, más alcohol y divertirme más con la carnaza que había en esos lugares. No me importaba si era hombre o mujer, en este país eran tan andróginos que poco importaba donde la metieras, siempre ibas a tener una buena figura y unos ojos llenos de lívido. Tampoco llevaba demasiada cogorza, podía decir que simplemente llevaba un poco subida la cerveza y el whisky.

Entonces vi a uno de tantos muchachos, de esos que visten estrafalarios y con unas plataformas enormes. Mediría uno setenta o quizás un par de centímetros más, sin embargo con esas botas parecía más alto. Lucía una camisa con chorrera, un abrigo largo de piel y unos pantalones de cuero oscuro. Era la imagen de un vampiro, de uno de tantos de los que había leído. Sacado indudablemente del siglo dieciocho o quizás finales del diecisiete. Me moví algo brusco hasta él, y aunque mi japonés es pura basura, entendí su nombre. Se llamaba Kamijo y parecía el líder de una banda de música. Había fans alborotando y él tenía en su cara el agobio, el cansancio de un concierto. Cuando se alejaron yo me aproximé más aún.

-Buenas noches.-al decir aquello se giró y su batería, lo supe por las baquetas en sus manos, me miró receloso.

-Buenas noches.-dijo en un perfecto inglés, sonreí y supe que podríamos entendernos.

-¿Sois de una banda? Yo acabo de terminar un concierto, lo estaba festejando con los míos y no entiendo bien el callejero de Japón. ¿Me podríais decir algún lugar para divertirme?-aquel ser sonrió amablemente y luego vi el cinismo en sus ojos.

-¿No crees que ya bebiste demasiado? ¿Qué dirían tus seguidores si te vieran así? ¿No tienes orgullo?-la madre que lo trajo a este endiablado mundo, estuve por golpearlo. Pero sin embargo sólo sonreí como un estúpido.

-Sí, creo que bebí demasiado pues hasta te he encontrado hermoso.-me giré y caminé hacia la otra acera.

-¡Maldito borracho! ¡Como te atreves a decirle eso a mi amigo!-aquello tan hermoso, con aquel traje de época, no era una chica, sino un tio. Luego supe que era Hizaki, o algo así, y me miraba con un odio inmenso.

-¡Ya cállate travestido!-grité deambulando.

-¡Medirás más que yo, pero seguro que alcanzo a puntearte las pelotas!-se remangó el vestido y corrió hacia mí, yo simplemente lo intercepté agarrándolo de la cabeza.

-Hizaki-dijo el rubio, por el cual me acerqué a ellos. Lo tomó del brazo y lo llevó junto a los otros, después vino hacia mí y sonrió descarado.-No había visto jamás forma más patética de ligar.-dejó sus brazos cruzados y alzó sus cejas. Tenía lentillas, parecía un vampiro, y yo un despojo social tambaleante. Aquel maldito de Jussi siempre conseguía ponerme ebrio.

-No intentaba ligar.-respondí. Yo era demasiado “hombre” y demasiado orgulloso para reconocerlo.-Soy heterosexual.-mascullé observándole de arriba hacia abajo.

-Y yo que estaba dispuesto a darte una oportunidad.-se encogió de hombros y se giró. Sus cabellos ondulados se movieron como una cortina, o como serpientes mejor dicho sobre sus hombros.

Le agarré de inmediato del brazo, observando como sus amigos ya se habían subido al coche que lo recogían. Él me miró con una sonrisa y aproximó su rostro al mío, su aliento me hizo enloquecer y lo tomé por la cintura. Le besé brusco, jamás era delicado en lo que hacía. Me gustaba llevar las riendas y se lo dejé notar. Su brazo libre se enredó en mi cuello y buscó más contacto. Mi lengua jugaba con la suya, enredándose por completo. Mientras se iba endureciendo, despertando mi maldita necesidad de sexo.

-No besas nada mal.-dijo casi sin aliento al separarme de él.

-Y tú para ser hombre no estás nada mal.-mascullé pegándolo por completo a mí. Mi entrepierna llegaba a su vientre, pudo notar mi dureza.

-Espera, les diré que vayan a celebrarlo sin mí. Después espero celebrar mi éxito contigo, tu amiga, champaña y un buen somier.-era andrógino en todo, incluso en la voz, la mía era mucho más masculina, y sus movimientos de cadera me hicieron desear sentirlo mientras se la metía hasta el fondo.

Cuando llegó allí escuché un grito bastante masculino, como de ira. Después vi que sacaba la cabeza por la ventanilla Yuki, su batería. Empezó a insultarme y Kamijo, al bajarse, le abofeteó. Parecía que el muchacho estaba enamorado del que iba a compartir conmigo habitación, al menos por una noche.

-¿Nos vamos?-se enganchó de mi brazo y apoyó su cabeza en mi hombro.-No hagas caso a Yuki, es algo posesivo con sus amigos.-sonrió levemente y bajó los parpados, suspirando o quizás deleitándose con el aire primaveral que hacía en Tokio.

-Sí, mi hotel no queda lejos.-dije con una sonrisa comenzando a andar, él me seguía como un perro a su dueño.-Dime, ¿mueves así las caderas incluso en la cama?-pregunté esperando una respuesta afirmativa, si bien él únicamente comenzó a reír.

-¿Los europeos la tenéis tan grande como dicen?.-aquel descaro no era propio de lo que aparentaba, pero por otro lado parecía que ronroneaba con cada comentario.

-Ya lo verás.-en ese momento quién se reía era yo.

-Lo mismo digo de mis movimientos.-respondió observando el hotel a lo lejos.-¿Ese es? Tienes buen gusto. Sus paredes están insonorizadas.-besó mi cuello como si fuésemos amantes, no sexo esporádico de una noche.-Cuando lleguemos, lo mejor es que entremos por separado. Aquí soy bastante conocido, bastante tengo con los rumores de Internet de que soy bastante homosexual. Además no me agrada tener titulares con mi foto y comentarios en revistas de música.-se apartó y comenzó a caminar ante mí. De nuevo esas nalgas, de nuevo ese calor y ese sudor resbalando por mi frente.

-Yo también soy conocido. Sobretodo en Europa, lidero a los 69 eyes.-mascullé caminando tosco, el alcohol aún seguía en mis venas y seguía con ganas de darle a probar el sexo de un verdadero hombre.

-Ya lo sé, Yuki escucha grupos europeos y ya te conocía.-comenzó a reír y se giró.-Pero pensé que eras más bajito, pero eso es perfecto. ¿No lo crees así?-dijo jugando con sus cabellos. Ese maldito coqueteo me estaba enfermando y no pensaba nada más que en callarle con unas brutales embestidas.

Dejamos de conversar, puesto quedaban escasos metros para la entrada. Él entró y fue directo al ascensor. Allí se paró esperándome. La prensa ya no nos seguía y yo pulsé preguntándole a que piso iba. Todo tan normal que nadie sospecharía.

-Voy al séptimo.-cruzó los brazos y esperó que bajara.

-Yo al octavo.-entramos dentro y pulsé hacia el piso número ocho.

Él tarareaba algo, a decir verdad tenía buena voz. Después me sonrió y pasó sus dedos por mi pecho y luego agarró mi entrepierna. Su mirada se clavó en la mía y sonrió. Yo inmediatamente lo agarré con fuerza, era el piso cuarto, y mordí su cuello.

-Deja de provocarme o te lo hago aquí mismo.-él únicamente besó mis labios y se separó echándose hacia un lado el flequillo.

-Espero que las ganas no se queden en comentarios.-salió del ascensor y dejó sus brazos en jarra, mirándome.-¿Hacia dónde?-preguntó sin más. No sé quien tenía más ganas, él o yo.

-La tienes detrás.-dije indicando la puerta y él se colocó al lado, esperando.

Abrí la habitación y me quité la chupa tirándola al sofá.

-Entra.-me giré hacia donde creía que estaba él, sin embargo ya estaba dentro quitándose su abrigo con cuidado. Dejándolo a un lado de mi chupa, para luego desabotonar su camisa de chorreras y me sonrió levemente, aunque su mirada decía que le devorara.

-No me mires así joder.-me quité rápidamente la camisa y él paró de desnudarse, se pegó a mí mordiendo mi torso, lamiéndolo.

-Tienes buena musculatura.-su lengua pasó de un pezón hacia mi vientre, bordeó mi ombligo y mordió mi dura entrepierna. Me quitó la correa y bajó mis pantalones.-Dios.-me miró asombrado con una sonrisa.-Sí, es mayor que la nuestra. Espero que eso no te importe.-se levantó y se sentó para quitarse esas enormes botas. Sus pies eran níveos, como toda su piel. Realmente parecía un vampiro o una muñeca de frágil porcelana.

-Tú no estás nada mal.-cuando se quitó su ropa y vi sus nalgas casi enloquezco. Su sexo era de menor tamaño al mío y sus cabellos rozaban su piel, lentamente.

-Lo sé.-hizo un inciso aproximándose a mí.-Pero hace meses que no tengo sexo porque no encuentro ninguno de mi gusto.-introdujo su mano en mi entrepierna, bajo mis boxer, y comenzó a masturbarme.-Te quiero muy dentro.-susurró besando mi cuello y luego me miró fijamente.-Vamos a tu cama, no soporto más.-mordió mis labios y yo le rodeé con mis brazos.

-Espera, voy a quitarme las botas y los pantalones. Ve tú para la cama.-dicho y hecho, se fue hacia la otra sala, donde había una cama bastante amplia. Allí se acostó esperándome. Al entrar lo vi seductoramente recostado, como si durmiera, que mi instinto animal afloró con furia.

-Estas tardando.-dijo abriendo las piernas.-Mucho.-me miró con aquellas orbes negras, ya se había deshecho de las lentillas.-Házmelo, por favor.-aquella suplica no ayudó a echarme para atrás, era un hombre, y no era la primera vez que estaba con uno. Pero esta vez era distinto, estaba menos borracho. Me recosté sobre él y le besé con lujuria.

-¿Tardaba? Solo me hacía esperar, para cuando te la meta clames de placer.-volvió a sonreír y eso me encantaba.

Me aparté tirando de él para que se quedara su rostro frente a mi sexo. Su lengua acarició la extensión de mi miembro y comenzó a masturbarlo, mientras succionaba mis testículos. Se notaba que no era la primera vez que lo hacía.

-Joder.-mascullé jadeando y sintiendo un calor intenso.

-¿Te gusta?-preguntó antes de engullirla por completo. Su cabeza iba de arriba hacia abajo, lentamente, y mirándome deseoso de ir más allá.

-Demasiado.-respondí agarrándome de sus cabellos dorados. Su lengua rodeaba mi glande y lo mordisqueaba.

Se separó y me besó dándome a probar el sabor de mi entrepierna. Me miró con una sonrisa y se recostó abriéndose bien de piernas.

-Entra.-jadeó tomando una de mis manos para lamer dos dedos, y luego pasarlos por su pecho hasta sumergirlos en sus entrañas.-Así.-se movían lentamente en su esfínter, acariciándolo y masajeándolo para dilatarlo.

Comenzó a gemir y su pecho se movía con un ritmo decadente. Le costaba respirar, se pegaban sus cabellos en su torso y sus ojos se abrían, al igual que su boca. Sonreí al verlo así, sus piernas temblaban y buscaban rodearme. Se alzaron y quedaron a ambos lados de mi costado. Yo me incliné y le besé. Pasé mi lengua por sus labios, mordí su cuello y después sonreí.

-Te la voy a meter muy duro.-susurré apartando mis dedos de él, para introducirla de una vez. Gritó entre dolor y placer. Sus manos de uñas largas se clavaron en mi espalda e inició un movimiento de serpiente. Esas caderas, esas malditas caderas, y ese cuerpo tan delgado me estaban haciendo perder la cabeza. Mi ritmo era lento en un principio, para acomodarme, pero pronto fue rápido, profundo y haciendo que él se desquiciara.

-Es demasiado.-gimió casi sin voz, mirándome con los ojos entreabiertos y luego se echó hacia atrás. Su miembro estaba erguido por completo y se retorcía de placer.

-Es el inicio.-dije saliendo de él, para colocarlo en cuatro y me metí con una punzada diestra.

Le agarré de los costados, tenía una pequeña cintura, y volví dentro. Tenía tanta calidez y la textura era distinta a la de una mujer. Una de mis manos comenzó a masturbarlo bastante rápido, al igual que mis movimientos, apretando la punta y luego agarrando sus testículos.

-Ya no puedo más.-recostó su pecho en la cama, sus manos se aferraron en la almohada y su boca se abría como la de un pez en sus últimos momentos de vida. Eyaculó, pero prosiguió sus movimientos. Azoté sus nalgas enrojeciéndolas y tras varios minutos yo también me vine en él. Al salir mi esencia recorrió sus muslos y cayó a las sábanas, junto al suyo.

-Me llamo Jyrki.-salí de nuevo y me recosté a su lado, observándolo.

-Ahora me dices tu nombre, pero no me importa.-se recostó sobre mi pecho y besó mis labios. Se quedó dormido en minutos, después yo hice lo mismo.

Al levantarme ya no estaba, puse la televisión y salió un videoclip de él. Sin duda parecía un vampiro y creo que fue eso lo que más me atrajo de él.

Cuando me fui de Japón lo hice con un buen sabor de boca, jamás había probado un sexo tan satisfactorio.

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt