Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 24 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 12 - Viejas vivencias, viejos recuerdos y demasiadas golfas. (Parte IV)



Sonará extraño pero... busco un Kurou, busco un hombre de verdad... interesados aquí o_ó
(Es una broma, no lo tomen a literal... ya tengo a alguien por quien darlo todo)



Silencié mis carcajadas porque noté sus manos acariciar mis muslos con timidez. Ignoro si él sabía lo nervioso que me ponían sus caricias llenas de silencio y miradas breves. Esa timidez me volvía tímido a mí, porque me embriagaba con ternura y con algo que nunca me ofrecieron. Palpé sus labios con la yema de mis dedos, dejando que mis uñas crearan surcos sobre su fina boca. Sus manos gigantescas comparadas con las mías se colocaron en mis caderas, subiendo para terminar sobre mis costados y bajando de nuevo para agarrarme firmemente de la cintura.

-Eres muy dulce.-susurré sin dejar de acariciar sus labios.-Harás que me sonroje.

-Tú has hecho que me enamore, que te ame realmente.-murmuró.-¿Quién tiene mayor delito? ¿Cuál es el mayor pecado?

-En eso estamos igualados.-respondí con una leve sonrisa. Puse entonces mi dedo índice callándolo al presionar sus labios.-No hables, no quiero que hables.-murmuré.-Mejor bésame.

Se incorporó sin dejar de mirarme o tocarme, mostrándose como un enorme coloso con una tibia mirada que me producía mareo. Era uno de esos mareos provocados por infinidad de sentimientos mezclados. Su boca se aproximó a la mía y la atrapó con delicadeza, igual que si fuera nuestro primer beso, mientras mis manos acariciaban su cuello y finalmente su espalda.

Aquel beso se prolongó varios minutos, unido a una cadera de besos lentos y pequeños. Me sentía muy querido de esa forma. Creo que siempre me ha demostrado su amor de esa forma, de una forma sutil tan suya que me vuelve loco. Sin embargo, también acepto esos arranques nerviosos cargados de celos y miedo. No sólo son celos lo que tiene, sino miedo atroz a verme dañado por culpa de otro o por él mismo.

-Tengo que bajar con la niña.-susurré notando como cada vez se intensificaban más, como me hacía desearlo sin importar nada.-Anda amor, ve e informa a Kamijo que ya estamos en casa.

-No, quédate.-murmuró abrazándome con la cara más adorable que tenía.

-Esta noche tendrás más besos, pero ahora haz eso por favor.-murmuré cerca de sus labios.-Anda, amor.

Me miró como un niño, juro que sus ojos eran los de un niño pidiendo la luna. Quedé en silencio acariciando sus cabellos algo incrédulo por esa expresión. Jamás le había visto tan hermoso como hasta ese momento, y eso ya era decir demasiado. Me incorporé de la cama y cerré la puerta, con pestillo, para luego desnudarme frente a él.

Sus ojos iban de mi cuerpo a cada prenda que se desprendía. Sus mejillas se volvieron como ciruelas maduras, sus orejas también estaban rojas y su mentón temblaba. Se excitaba con poco, sólo con la escasa sensualidad de mis movimientos. Tomé mi bata oscura con aquel dragón dorado en la espalda y mangas rojas, como la sangre de nuestras víctimas. Si bien, no la cerré y sólo la coloqué estratégicamente para verme más tentador.

-Puedes besarme cuando quieras durante un rato, después tendré que irme.-dije recostándome en la cama frente a él, como un hermoso sacrificio humano a un enorme gigante.

Notaba en sus ojos la angustia de su deseo, pero sus músculos estaban engarrotados. A veces le ocurría, aún hoy le sucede. Se cohíbe como si fuera un muchacho frente a su primera vez. Opté entonces por subirme a sus piernas a horcajadas y pegar su rostro a mi torso. Mis caderas oscilaban y su entrepierna se endurecía con facilidad.

-Amor, dame tus manos.-susurré tomando una de ellas para colocarla sobre una de mis nalgas.-Bien, no seas tan tímido. Es algo que solemos hacer.-murmuré antes de morder su oreja.-Mi dulce gigante, se sonroja y se pone muy nervioso.

-Yosh.-balbuceó.-Yosh...

-Sí, lo sé.-dije clavando mis ojos en él mientras mordisqueaba mi labio inferior.-¿Qué tal mis pezones? Están duros.-murmuré tomando su otra mano para dejarla en mi cintura.-O mis labios ¿no se ven deseables?

No dejaba de moverme sobre él como si bailara, jadeé cerca de su oído y noté su miembro duro. Era incapaz de hacer mucho. Cuando le daba la timidez era peor que un niño. Acabé por tomar la mano de mi cintura y le llevé su dedo índice a mi boca. Era su mano derecha, la cual tenía una pequeña cicatriz en el torso de la mano. Una de esas muescas que tanto me excitan, pues siempre me gustaron los hombres con cicatrices y él estaba lleno de ellas.

Comencé a succionar su dedo, primero la punta de este y por último todo mientras le lanzaba miradas dulces. Él resoplaba apretando mi trasero, yo sólo daba rienda suelta a mi lengua. Mis manos desabrocharon su pantalón y saqué su miembro, ya bastante húmedo.

Saqué su dedo de mi boca y le miré con cautela felina. Pasé mi lengua por mi labio superior y luego mordí el inferior.

-¿Quieres que yo te bese mejor?-pregunté antes de lamer sus labios.-¿Quieres mi boca ahí abajo?

-Yosh.-cerró sus ojos intentando calmarse y centrar su mente, porque la tenía revuelta.-No.-balbuceó.-Bueno sí, sí quiero.-casi lo dijo sin aliento y las palabras arrolladas, unas encima de otras.

Besé sus labios hundiéndome en ellos, llevando el control de su boca y sobretodo domando su lengua necesitada. Acabé por tumbarlo mientras lo besaba y me deslizaba sobre su cuerpo, porque iba a hacerlo. Pero, nada más quedar frente a su miembro me di cuenta que se venía. Tan sólo tuve que acariciarlo para notar como manchaba mis dedos y su pantalón, así como su vientre.

-Lo siento.-se tapó con una almohada el rostro, un rostro que estaba completamente iluminado y de color rojo.

-No pasa nada amor.-susurré.-Vamos, iremos a darnos una ducha rápida y buscaremos a nuestra hija.-sonreí comprensivo mientras intentaba apartar la almohada, pero no podía.-Kurou.-murmuré antes de suspirar pesado.-Cuando se te pase ese arranque de vergüenza ven a la ducha, te estaré esperando.

Me bajé de la cama quitándome con cuidado la bata, no la había manchado por suerte y podría usarla esa noche. Odiaba estar demasiado vestido en casa, como si alguna importante visita fuera a venir. Y si venía alguien importante era mi casa, yo podía vestir si quería sólo con el gorro de ducha.

Abrí el grifo de agua caliente y luego el de agua fría, para volver tibia el agua antes de meterme. Entonces lo vi a mis espaldas, desnudándose y aún tan apurado que no supe qué decirle. Alguna vez ya me había hecho aquello, pero era casi al principio de nuestra relación y era por la escasa costumbre que tenía de hacer algo sensual y placentero.

-Ha sido un accidente.-susurró antes de agachar la cabeza.-Estaba muy excitado y no me he podido resistir.

-Lo sé, deja de martirizarte.-me giré hacia él y me subí de un brinco.-Tú eres el rey de mi vida, mi dulce gigante. No me importa que hayas tenido un pequeño accidente, además eso te delata. Demuestra que te pongo muy, pero que muy, cachondo y eso eso bueno.-besé su cuello y después le miré fijamente.-Ya me cobraré esto más tarde.

-¿Tú no estás excitado?-preguntó aún azorado.

-Sí, lo estoy.-dije pegándome a él para que notara mi miembro duro.-Pero todo se controla.

-¿Me dejas?-susurró mirándolo con cierta vergüenza, como si fuera primerizo.

-Llévame a la ducha y te diré mi respuesta.-respondí antes de besar su mejilla.

Me cargó hasta entrar en el plato de ducha y me deslizó hacia este. Terminó de rodillas bajo la cascada de agua tibia y yo comencé a sentir su boca. Con el tiempo había aprendido a darme placer, recordé las primeras veces y eran casi desastrosas. Sin embargo, no me importaba tenerle que mostrar como se hacía, sino que me excitaba y terminaba mucho antes que de costumbre.

El agua me hacía jadear complacido, completamente ido por las sensaciones. Su lengua reptaba por cada minúsculo trozo de mi miembro y sus manos se anclaban en mis caderas. Yo me movía de forma sensual, buscando mayor fricción. Me vine en su boca tras un largo gemido. Aquel orgasmo lo controlé un tanto, no quería que la pequeña me hiciera infinidad de preguntas a cual más incómoda y curiosa.

Después de todo aquello nos duchamos y me fui a por la niña, él se quedó terminando de asearse. La pequeña me esperaba en el salón mirando el piano frente a una pequeña mesa llena de galletas algo deformes, pero sabía que las había hecho con todo su cariño. Me acerqué a ella con una sonrisa anudando bien mi bata.

-Amor ¿te gusta el piano?-dije antes de tomarla en brazos.

-Sí, es como mágico.-susurró haciéndome reír.

-No, no es sólo mágico.-me miró cuando dije aquello muy atenta.-La magia es la música que suena cuando lo tocas, una magia que hace que te lleve a lugares únicos en tus recuerdos o que vengan nuevos. Puedes imaginar unicornios, flautas encantadas, hadas silvestres robándose polen a las margaritas o flores cantando bajo la lluvia con ramas de olivo. Puedes imaginar todo eso gracias a las notas de piano. El piano no es sólo magia, es diversión y belleza.

“Entre notas de piano te llevaré a mi reino.
Allí las flores bailan bajo la lluvia y saludan al sol, cada amanecer.
En mi mundo las letras vuelan junto al trino de los pájaros,
como si fueran nuevas aves místicas de paraísos olvidados.
Las notas musicales dan vida a viejos árboles,
encinas milenarias que perdieron el norte.
El río de mis tierras es de color rosado y sabe a bastón de caramelo.
En las cumbres de mi país podrás hallar unicornios
y al Fenix surgiendo como nuevo sol de otoño.
Mis dedos tocaran para la bailarina de la caja de cristal,
ella surgirá vestida de cisne negro con los labios de rojo carmín.
Hadas silvestres roban polen a las abejas,
pero estas no se inmutan y siguen con su fiesta.
Pasión, belleza, recuerdos y fantasía...
Fotografías en blanco y negro que cobrarán vida,
mundos imaginarios que se dan la mano...
se saludan como buenos caballeros ingleses,
porque así debe ser y será siempre.”

-¿Tocas para mí?-preguntó muy emocionada.-¡Papá di que sí!

-Antes tenemos que avisar a tu tío Kamijo, le diremos que estás aquí y quizás la fiesta de Halloween se adelanta para que todos te conozcan.-se abrazó bien a mi cuello y empezó a chillar nerviosa, movía sus piernas y también su cabeza.-¿Qué ocurre preciosa?

-¡Fiesta! ¡Ya quiero al tito y aún no lo he visto!-dijo mirándome con aquellos hermosos ojos que poseía, ojos parecidos a los de su padre.

2 comentarios:

Kiseki dijo...

Genial~! \(//∇//)\ Kurou es demasiado sensible, haha! Pero es que Yosh también pone demasiado ♥
Pero es que encima se comporta tan tímido, tan inocente... que dan ganas de violarlo! ♥ XDDDD (culpa suya) ¬w¬
Como siempre, me encantó~ :3
Besos!

Athenea dijo...

Después de muchos días sin comentar... ¡He vuelto! ¿Qué puedo decir de los capis que no sepas ya? Kurou es monísimo. Tan tímido y a la vez tan generoso. Tan celoso y a la vez tan dulce... Aiis, ¡yo quiero uno para mí! jajaja. No, pensándolo mejor, quiero un Yosh, porque mi carácter se parece bastante al de Kurou, soy extremadamente tímida y vergonzosa y lo que menos necesito es un hombre que sea como yo, si no, vaya desastre de relación, jajaja.

En lo tocante a Isabela, ¡qué se joda! No está bien desearle el mal a nadie (o eso dicen XD) pero esa zorra se lo merecía. Por otro lado, como ya dije, la niña es adorable y encantadoramente mágica. Lovely, lovely.

Sólo un par de cosas referentes a cuestiones ortográficas. Has puesto en no sé qué párrafo el conector "sobretodo", que según la p*** RAE se escribe "sobre todo". "Sobretodo" es una especie de abrigo que usan en Sudamérica (o eso dice mi teacher de Norma y uso correcto del español). Y la otra cosa es que creo que no en esta parte del capi, sino en la anterior, cuando Kurou dice "thanks", escribiste "thank's" con apóstrofo, y no lleva.

P.D. Gracias por pasarte por mi blog. El relato de la vampiresa (sí, creo que nuestra "querida" RAE no acepta la forma "vampira", aunque no estoy completamente segura y lo tengo que mirar) dejé bastante ambiguo el si es una vampiresa de verdad o si son alucinaciones que tiene él a las puertas de la muerte. Lo cierto es que, como tú dices, se puede interpretar de ambas formas, aunque yo lo veo más el hecho de que al final él la imagine como un vampiro en un sentido simbólico. Desde que ella murió, su recuerdo, los remordimientos por no haber podido salvarla están drenando su sangre (si tomamos "sangre" como sinónimo de "vida"). La vampiresa (simbolismo de la conciencia culpable) va consumiéndolo hasta que lo deja sin una gota de sangre en el cuerpo (sin vida). And that's all. ¡Un beso!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt