Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 22 de octubre de 2017

Yo soy Lestat

He terminado una etapa. He gastado el último cartucho. Debo aprender a pensar primero en mí y luego en los demás. Dicho así suena muy egoísta, ¿verdad? Sin embargo, si yo no estoy bien, ¿cómo voy a cuidar de los míos? Si yo estoy bajo de ánimos, sin posibilidad de remontar, ¿cómo diantres voy a tomar mi espada imaginaria y luchar contra los molinos de viento que se han convertido en auténticos gigantes? Imposible.

Durante algún tiempo hice lo que muchos esperaban de mí. Decididos me habían elegido como el líder sabio de una tribu egoísta, sedentaria y que pocas veces alababa mi labor. Sólo un puñado de ellos estaban ahí apoyando mis decisiones, respetando mis malos momentos y flaquezas. El resto pedían más y más sin dar nada a cambio. Si empecé esta andanza con una sonrisa, dispuesto a degustar el éxito, fue porque realmente creía que era necesario que estuviera ahí para los demás. Sin embargo, los demás no han estado siempre para mí.

Me han mentido, vendido, humillado, olvidado y también ocultado la verdad. Han quienes se acercaron a mí para conseguir beneficios, también están los que no lo hicieron por timidez o porque pensaban que no era alguien a quien seguir. Enemigos los tenemos todos y el principal es uno mismo. Nunca me he dado por vencido, que nadie crea que esta etapa es cuando bajo los brazos y digo que me rindo. Simplemente he optado por pensar en mi futuro y en lo que quiero hacer. Deseo algo que me recompense más allá de unos aplausos y unas palmaditas en mi hombro.

Me llaman Lestat y no es por cualquier motivo. He tenido una vida muy dura. Muchos no lo sabe. Yo he sido y soy alguien solitario aunque aparente que siempre estoy rodeado de personas, pero no todas llenan ese vacío y no siempre quiero que estén ahí. Mi padre no fue el mejor hombre, mi madre no siempre fue la más protectora y agradezco que no lo fuese. Mis mayores ejemplos han sido ella, mi abuela y mi abuelo así como en estos últimos años he tenido otros ejemplos en mi vida para tomar impulso.

No creo que mejore la vida de nadie darle importancia a personas que no lo merecen o proyectos que realmente desplazan otros más importantes. En estos últimos cinco años he dejado proyectos muy importantes por la avaricia de quienes empezaron conmigo este “sueño” que ha terminado siendo una pesadilla a gran escala. No los juzgo, no los odio, pero sí les recuerdo que fue por ellos por los que inicié todo. En mi antigua relación no tuve mucho apoyo hacia mis escritos, los que yo realmente creía importantes, porque no se basaban en los libros que esta persona idolatraba. Alguien que a mi parecer no le interesaba demasiado lo que yo sentía realmente, pues siempre intenté dejarlo un tiempo o publicar menos... Por supuesto, hablo del Jardín Salvaje. Para esta persona era una decepción si no se publicaba, pero ella no hacía gran cosa más allá que aplaudir y a veces ni leía lo que yo me esforzaba. Me sentía solo, abandonado, miserable... Intenté explicárselo, pero no tuve respuesta.

¿Saben ustedes cómo es gritar en mitad de una montaña y que nadie te responda, ni siquiera tu eco? Así me sentía. Estaba en mitad de una ventisca gritando ayuda y sólo acudían lobos. Unos lobos que bien conocía y que eran los que en el pasado intentaron devorarme a dentelladas. Viejos enemigos aparecían y la actitud de aquellos que decían quererme no ayudaba. No me gustaba la confrontación, sentía pena y siento pena por quien opta por vengarse. Prefiero perdonar, olvidar y sepultar en una tumba sin nombre a quienes no me han querido bien, no han aprendido nada de mí y no han sabido corresponder mis años de lucha a su lado. No los odio, pues el odio no me conduce a nada bueno. Sólo los olvido.

He vivido momentos terribles con amigos y los sigo viviendo. He visto como pierden a sus padres, amigos o simplemente inician enfermedades terribles. Suelo escuchar a compañeros que entran en un bucle de depresión, de odio hacia todo lo que hay a su alrededor o simplemente dejan de ver valor en sus acciones. A veces puedo consolarlos, otras veces sólo escucharlos mientras intento no ponerme a llorar. Soy un sentimental y un idiota, lo reconozco.

Actualmente estoy más activo que nunca en la lucha por mis derechos como ciudadano, pues sigo siendo una persona que es ciudadano de tercera, incluso de cuarta categoría si nos lo planteamos correctamente. El gobierno sólo hace gala de su tolerancia o le da importancia al sufrimiento de personas en riesgo de exclusión social, como es mi caso, cuando las cámaras los enfocan. Sin embargo, no promueven leyes y no ayudan que las que deseamos se desarrollen en el marco de la legalidad. Para quien no lo sepa soy transexual masculino, lo cual implica un desarrollo intelectual de fortaleza más allá de lo habitual. Debes hacerte fuerte para no caer, debes levantarte mil veces para que no te ahoguen...

Por eso he decidido dejar el Jardín Salvaje que no me retribuye nada, que sólo me trae malos recuerdos debido a que estas personas no me dieron nada bueno o aportaron algo de calidad, y prefiero seguir mis escritos y mi lucha como transexual. Actualmente tengo una pareja que comprende mi dolor y se esfuerza a diario en luchar codo con codo, pues también lo es y me siento orgulloso porque no se deja llevar por los clichés y controversias que suelen rodearnos como si fueran grilletes. Estoy en una asociación importante en mi comunidad autónoma y he conocido a grandes e importantes personas a las cuales tomar como ejemplo. Hoy en día prefiero escribir algo más que fics, aunque seguiré haciéndolo de vez en vez porque amo a Lestat y porque Lestat es mi segunda piel. Él y yo somos uno, aunque no sea mi personaje sino el de Anne Rice.

Al menos, de momento, el proyecto que inicié sólo porque me animaron, porque querían que me hiciese respetar como Lestat, no lo quiero seguir. Deseo seguir mi novela, mis concursos, mi relación, mi lucha por la Ley Trans Estatal en España...


Este blog tendrá algún que otro texto variado, tendrá fics, tendrá de todo... No le voy a cambiar el nombre porque yo soy Lestat. A mí me llaman Lestat. Soy Lestat. No es mi máscara, es mi forma de presentarme al mundo con ese mismo descaro, galantería y fortaleza a pesar que a veces me tire al suelo y me eche a llorar. Porque llorar no es indigno, ¿saben? Y últimamente lo he hecho demasiadas veces. Ya estoy recuperado y toca luchar. 

PD: Estoy escuchando a Labordeta - Canto a la Libertad 

lunes, 16 de octubre de 2017

Miserable

—¡Te detesto!

Había regresado a la mansión después de horas allí fuera contemplando todo lo que se había perdido al “morir” en mis brazos. Aunque no llegó la dulce muerte como a todos los mortales. Él no cayó en los dulces brazos de su colchón, no fue velado y transportado a un bonito ataúd. No, no fue llorado. Él había muerto, pero seguía vivo e indignado con mi actitud.

—Me amas.

No fue una respuesta burlona, aunque tal vez él no percibió de ese modo. Sonreía, por supuesto, pero era porque tenía en mis manos una verdad dolorosa que él quería ocultar de mil modos.

—¡Eres horrible! ¡No sé en qué estaba pensando cuando acepté el trato!

¡Imaginad la expresión fiera de su rostro y la melancolía que desbordaba en su mirada! Esas gemas verdes parecían océanos de lava a punto de derramarse sobre sus mejillas. ¡Y qué mejillas! ¡Qué hermoso era! ¡Y qué hermoso es aún hoy! Todavía puedo ver esa fiereza cada vez que un problema lo supera y yo era su mayor problema en aquellos días.

—En cosas egoístas, ¿o acaso me vas a decir que pensabas en los demás?—dije mientras abría los documentos de propiedad de la mansión. Había ido al registro y pedido que me diesen una estimación de su valor. Era increíble lo rico que era. Mi padre dormía en una de las habitaciones intentando descansar mientras él vociferaba.

—¡Deseaba la muerte!—me escupió lleno de impotencia, pero con una falsa verdad que sonaba muy sincera.

—No deseabas la muerte, no seas cínico. Deseabas un castigo porque te sentías culpable porque tu vida no valía mucho, pero veías una gran promesa de futuro en tu hermano pequeño—susurré colocando los codos sobre el elegante escritorio de madera roble y dejando que mis manos se juntaran en un grácil movimiento.

—¡Cállate!— La exasperación era cada vez mayor.

—¿Tanto te cuesta admitir la verdad?—Enmarqué una de mis perfectas cejas doradas, la derecha por cierto, mientras intentaba no carcajearme.

—¡Cállate!

Repitió mientras yo revisaba los documentos. Era increíble. Además tenía otras propiedades y sabía que también numeroso dinero, joyas y unos hermosos cuadros que podían valer una fortuna en unos años. Todo era nuestro, pues de mí no se libraría. Aunque no era lo que más me gustaba de él. Aquello que realmente amaba era su persona. Louis había logrado tocar mi corazón y arrebatarme la cordura.

—Vaya, sí que eres un hombre rico—dije riendo bajo—. Esta mansión junto con la plantación valen una fortuna.

—Miserable... ¡Sólo te importa el dinero!

—Ojalá—suspiré algo cansado por la discusión, pues no llevaba a nada. Él me gritaba, yo me burlaba y vuelta a empezar—. Todo sería más fácil.

—¿Qué quieres decir?—dijo con notable curiosidad en su voz.

—Pude manipularte, seducirte de mil formas, y lograr que todo esto me perteneciera. Después te daría muerte como tanto proclamas que la deseas. ¡Sería tan fácil!—. Acabé exclamando.

—¿Qué me quieres decir con eso?

—Oh... ¿acaso no lo ves?

No lo veía. ¡Por supuesto que no! Yo le amaba. Amaba a ese maldito idiota. Él me consideraba un imbécil, un patán, un bufón y yo lo consideraba la criatura que tanto ansiaba. Su amor estaba ahí y eso le provocaba rechazo, pues no podía comprender como podía amarme de ese modo.

—¡Por supuesto! ¡Te divierte hacerme sufrir!

—¿Acaso no buscabas eso? Aclárate, hombre—respondí.

Él me miró furibundo y yo simplemente puse mi mejor sonrisa, la de un caballero elegante y sofisticado esperando que le partieran la cara de un bofetón. No se acercó, por supuesto. Se quedó en mitad de la habitación intentando no echarse a llorar, pero no lo logró. Se puso a llorar como un niño que pierde a su madre en mitad de una gran ciudad, ¿y qué hice yo? Actué como un miserable. Me quedé observando su rostro lleno de belleza, sus manos cerradas en puño y su cuerpo completamente tenso. Amé esa hermosa escultura, deseé besar sus lágrimas sanguinolentas y beber de sus labios. No obstante, como he dicho, sólo me quedé observando hasta que se marchó dando un sonoro portazo.


Lestat de Lioncourt 


miércoles, 11 de octubre de 2017

Mi padre

Recuerdo la emoción que surgió en mí como un chispazo en mitad de la más terrible y compleja oscuridad. Fue una luz al final de un largo túnel donde podía vislumbrar al fin una verdad que creí que jamás iba a encontrar. Supongo que a todos nos ha pasado alguna vez el sentirnos perdidos, rotos o incompletos porque desconocemos datos, verdades o simplemente hemos olvidado nuestros sueños por el camino. En mi caso era algo mucho más difícil, pues había sido forzado a ser una criatura nocturna, un ladrón de tiempo y recuerdos, que se llenaba los bolsillos con el dinero de sus víctimas y recorría París intentando olvidar quien era. Como todos ya sabéis fui convertido en vampiro por Magnus, el mismo que decidió inmolarse intentando alcanzar a Satanás y poder confrontarlo. Sabía muy poco de este viejo alquimista el cual nació deforme y a pesar de ello logró ser una criatura atractiva a mis ojos, pues podía ver en él una sabiduría y un salvajismo que siglos más tardes corroboré.

En definitiva, estaba perdido y hallé la luz. Sin embargo, no fue gracias a mis correrías sino a la información ofrecida por Armand. Existía un vampiro antiguo, uno de los más antiguos de los que se tenía referencia, llamado Marius. Esta criatura calificada de demonio era un excelso pintor y un mecenas bastante próspero, pues había logrado ayudar a grandes artistas de los cuales aprendió técnicas y la pasión por una época que poco a poco parecía enterrada, adormecida o simplemente abandonada en un pequeño rincón de la grandeza que hoy ensalzamos como arte renacentista y barroco.

Marius se convirtió para mí en una peligrosa obsesión. Decidí viajar acompañado de mi madre, como todos recordarán, leyendo viejas historias en los numerosos museos europeos como de lugares tan recónditos para mí, y para muchos hombres y mujeres de mi época, como era el Cairo. Justo allí fui abandonado por Gabrielle, mi madre y compañera a la cual le entregué la vida eterna, para que ambos, según ella, pudiésemos progresar como criaturas. Ella quería libertad, la libertad que mi padre y mis hermanos siempre le negaron. Y yo estaba roto. Había leído noticias horribles sobre mi familia, la cual había sido asesinada casi en su totalidad. Para Gabrielle esto no supuso un desafío, una losa cayendo sobre sus espaldas, sino que asumió que tarde o temprano morirían al ser nosotros vampiros y ellos simples mortales. Pero no lo fue así para mí, como tampoco superé el hecho que mi amante Nicolas se suicidara arrojándose al fuego.

Él me salvó. Hizo que dejase atrás el dolor y me ofreció la información que tanto ansiaba, así como una compañía bastante agradable. Me quedé a su lado una sola noche, pero jamás olvidé todo lo que aprendí. Una de las grandes cosas que comprendí era que existían dos criaturas de las cuales descendíamos y la segunda es que debía seguir sus reglas si quería seguir viviendo, pues él mismo me daría caza. No obstante pocos meses después la quebranté creando a Claudia y negué a mis creados a saber de estas normas, aunque siempre intenté que bebieran del malvado.

Ahora mismo lo estoy observando. Él está situado frente a mí en la sala del consejo en mitad de una nueva crisis. Ha dejado que su cabello, largo y ondulado, esté suelto y se muestre como un campo de trigo que llega hasta casi su cintura. Lleva ropa cómoda que le recuerda a su pasado como romano, pues proviene como muchos ya saben de la Antigua Roma, y, por supuesto, es roja. Marius y el color rojo... es un símbolo, igual que mi hermosa levita roja que ahora ostento de vez en cuando.


Él sería mejor líder que yo, pues no le temblaría la mano a la hora de condenar a uno u otro. Sin embargo, ha optado por ser mi mano derecha y ponerse en contra de mis deseos. Yo, por supuesto, lo entiendo. Entiendo que no esté de acuerdo con que sea tan benévolo, pero yo creo en las segundas oportunidades aunque Rhosh esté desobedeciendo una vez más. Si bien, a pesar de todo, le amo. Él es para mí mi padre, el padre que no tuve y siempre quise. Podremos discutir, pero eso evita que a veces corra a su lado a por consejos o simplemente por un fuerte abrazo.  

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt