Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 8 de noviembre de 2011

Tears for you - Capítulo 15 - Pétalos rojos de amapolas violetas (Parte V)



Automáticamente los dos miraron hacia el frente, bastante rojos y quedaron de esa forma durante todo el viaje. Fue casi una hora, una hora donde reía divertido mientras leía mi revista. De vez en cuando los miraba, era como ver a dos muñequitos de anime. Era muy divertido. Creo que es el viaje en avión más divertido que he tenido jamás.

En el aeropuerto nos esperaban las chicas. Helena vestía unos jeans deslavados, una camiseta roja sin mangas y una chupa de cuero. Su aspecto era mucho más común y salvaje. Eva era una mujer de cabello negro, algo largo, piel de porcelana y ojos rasgados. Pude notar sus rasgos asiáticos, sobretodo por sus ojos de avellana y su boca pequeña. Me recordó a una de las diosas, la diosa Nüwa. Aquella chica vestía de negro, salvo por su camiseta blanca destrozada, la cual iba mostrando otra bajo esta de color negro. Marisol tenía el cabello castaño y largo, parecía un chico muy joven a simple vista, quizás porque no llevaba ni una pizca de maquillaje y su pose era ruda. Si bien, en sus ojos se podía leer la pasión que sólo evoca la mirada de una chica. Vestía con una camiseta con la cara de Bon Scott, una chupa de cuero llena de cremalleras y unos pantalones de cuero ajustados junto a unas botas acabadas en punta metálica.

Admirándolas desde cierta distancia se podía ver sus distintas estaturas. Helena era la más alta y esbelta, casi una escultura de mármol. Eva era bajita, también delgada pero en vez de escultura de mármol era muñeca de porcelana. Marisol era tamaño medio, mentón apretado y pose dura. Se cubría quizás de esa forma de cualquier intromisión en su alma, en su mente y por supuesto en su vida.

-¡Helena!-gritó mi sobrino corriendo hacia ella, prácticamente saltando a sus brazos.-¡Hacía mucho que no te veía! Estás muy guapa incluso con esa ropa.-empezó a parlotear y definitivamente me vi reflejado en él.

-Déjense de saludos.-comentó Marisol.-Hay que largarse de aquí antes de levantar sospechas.

-Yo soy Yoshiki.-comenté estirando mi mano hacia ella, la cual miró pero no estrechó.-Entiendo, si pudieras me morderías. Quizás esa pose dura y chulesca te valga para algo con otros, pero no conmigo.-dije con mi tono más masculino, mostrándome rígido y algo peligroso.-Yo también actúo, pero de forma contraria a la tuya.

-¡Sho me asfixias!-escuché decir a Helena antes de soltar una buena risotada.-Aunque me encanta ver que sigues tan efusivo.-besó su mejilla y después lo apartó con cuidado.

-Yo soy Kurou.-explicó mi esposo.-Y tú eres una joven muy poco eficiente, ya que eres muy maleducada.-indicó inclinándose con una sonrisa macabra.

-Yo me llamo Eva, bueno así me llaman aunque no es mi verdadero nombre.-comentó aquella muñeca, mostrando un acento distinto a las demás. Su voz era dulce, como un pequeño canto de sirena. Realmente parecía una muñeca.-Estoy encantada de conocerles, es un placer. Yoshiki, Kurou y chico pelirrojo alocado.-añadió mirando a Sho por el rabillo del ojo.

-Sho, me llamo Sho.-dijo señalándose.-Y tú serás mi inspiración, haré muñecas con tu aspecto.-murmuró acariciando sus cabellos.-Que mona, que mona.

-Te rogaría que no me trataras como una niña.-murmuró molesta.-Deberíamos de ponernos en marcha.

Caminamos por el aeropuerto a paso rápido, cargados con los equipajes mientras ellas iban en silencio. Parecían profesionales, llenas de una aureola de poder distinto al nuestro. Aquel lugar estaba lleno de viajeros, era un aeropuerto importante. Podías ver apurados a un grupo de turistas americanos, mientras llegaba un séquito de turistas japoneses que se confundían con el resto de viajeros nacionales que hacían cola para comprar en las tiendas, sentarse en los bancos a la espera o facturar sus maletas.

Fuera estaba la furgoneta donde entramos, sentándonos lo más cómodos que pudimos. Yo me puse junto a una ventanilla, mi esposo se sentó a mi lado y junto a él mi sobrino. Frente a nosotros estaban Eva y Marisol, quien conduciría era Helena. Ellas tenían los ojos puestos sobretodo en Kurou y en mí, Sho parecía no inquietarle demasiado.

-Recuérdame que compre para Anne algún peluche.-comenté a mi esposo.

-¿Tratas a tu mujer como a una niña?-intervino Marisol.-¡Qué típico! Los hombres no aprenden que nosotras maduramos más que ellos, que eso de la ternura con un osito ya no cuenta puntos.

-Anne es nuestra hija.-dije con una sonrisa de orgullo, para continuar con cierta maldad.-Piensas en lo obvio... ¡qué típico!

-Yoshiki, no molestes.-comentó él mirándome fijamente con aquellos enormes ojos.-No quiero que pelees por tonterías.

-Cierto, mejor te recuerdo cierta pintura y brocha.-murmuré tomándolo por un colgante que llevaba, para completar su disfraz.-Y también sobre cierto desnudo.-lamí sus labios provocando su mutismo junto a un rubor increíble.-Gracias Sho por la idea.

-No hay de que.-dijo algo rojo.-Pero eso tengo que probarlo antes con Anis, antes que vosotros lo hagáis.

Eva rió bajo mientras Marisol simplemente se quedó pensativa y roja, parecía avergonzada por su estúpido comportamiento. Había dado por sentadas muchas cosas, demasiadas, y uno así sólo fallaba. Debería meditar sobre su comportamiento, el nuestro y los falsos prejuicios. Los baches de la carretera secundaria que terminamos tomando nos movían en nuestros asientos, si bien Sho seguía leyendo su revista de modas y Kurou tan rojo como antes. Me sentía mucho mejor que horas atrás, más relajado.

Durante varios días nos instalaríamos en una pequeña casa perdida en las afueras, un pueblo diminuto que vivía prácticamente como pequeña ciudad dormitorio. Las calles eran estrechas y angostas, la plazuela era encantadora y llena de vida en las tardes, mientras que en la iglesia se abarrotaba en las horas de misa y se sentía lúgubre en la noche. El cementerio era uno de los más viejos del país, lleno de tumbas y panteones que eran auténticos monumentos. No había hospital, pero sí un pequeño lugar donde se pasaba consulta dos veces a la semana. Allí pasaríamos por turistas de la capital, venidos para descansar y sentir el aire puro de la sierra. A unos kilómetros se encontraba Juka encerrado en un ático lujoso en pleno centro de la urbe más cosmopolita del país.

El plan era simple, conseguir desconectar las cámaras de seguridad del edificio durante media hora, emitiendo imágenes de otros días en efecto bucle, para después entrar sin ser interceptados ni por el portero ni por la madre de este. Tendríamos que subir hasta la décima planta, donde se hallaba aquel engendro y sacarle información sobre el hombrecillo que siempre le acompañaba. Atraparíamos a los dos, secuestrándolos como si fuera sólo una paliza de advertencia. Terminaríamos en lo más alto de la sierra, donde hay un risco donde antiguamente se despeñaban a los guerreros que abandonaban una batalla, según la leyenda local, y por allí los arrojaríamos para que sufrieran la muerte más dolorosa y rápida.

2 comentarios:

Chrome Dokuro dijo...

Me gusta mucho Eva como mamá e-e
y me encantan los sueños pervertidos de Sho jajajajajaja :)
Pero me duele que aunque físicamente mi personaje se me parezca, me hayas puesto de maleducada estúpida y borde. ¿Me ves así? *Depresión*

†MuTяĆ dijo...

¡Quiero ver esa expresión maliciosa en el rostro de Kurou! >.< Me la he imaginado y me ha encantado. :DDD También me ha encantado el corte que le ha metido Yosh a Marisól por lo de la "mujer" y los "tópicos". :P Y la sutil broma a Kurou con lo de la pintura ha sido la perla. :D

¡Besotes!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt