Acaricia suavemente mi piel con la tuya, haz que me estremezca. Las paredes de mi habitación serán una pequeña caja sorpresa, donde tú serás el demonio que guarda cada ilusión y motivo por el que vivo. Mi alma se enlazará a la tuya, me dejaré guiar por tu luz junto a tu voz. Besaré tus labios, beberé de ti el cáliz del perdón y la lujuria. Aprenderé a vivir en paz y a la vez en guerra, sentirme vivo y a la vez muerto, mientras una jauría de hombres caen desplomados en la muerte. Nacemos para vivir, pero la vida no es importante si realmente no la gozamos. Tú me harás gozar de la carne, del intelecto y de las sonrisas irónicas de tu semblante. Seré tu prisionero, una vez más, no sé a que esperas a poner mis grilletes y encadenarme a tu tormento. Quiero sentir tu aliento recorriendo cada célula de mi piel, tu lengua junto a la mía y un extraño sentimiento de vida que recorra mi columna vertebral.
Envenéname de dulce amor, de ese líquido de sabor amargo que son las lágrimas de felicidad. Quiero caer a tu infierno, que me ates a tus brazos y que tus alas negras cubran el sol. Yo seré tuyo, por siempre, no dejaré que mis miedos me pierdan por el camino y puedes contenerme en esta jaula de muros terrestres. En mi habitación siempre te esperaré, contemplando mi patético aspecto en el espejo y pensando en qué hacer para ser tu único pensamiento.
Yo seré el alma que enjaulada, es libre,
Aquella que siente dicha entre las manos de un ogro,
Pues este tendrá la belleza de Adonis y de Afrodita
Podré contemplar joyas que en tus ojos logre ver.
Seré por siempre un bandido que han cautivado
Con dos palabras y una misión imposible,
Ver el ocaso con los ojos cerrados
Deseoso del tacto de tu piel
En mis poesías no habrá lamentos mundanos
Simplemente desnudos de tu presencia
Y añoranzas añejas de un deseo fugado
El de estar mecido en tus brazos
Te miraré como se mira a una pintura
Embelesado, intentando descubrir que quieres
Y sobretodo, perdido en mi mismo
Perdido en cómo morir en tus vergeles
Quiero descubrir contigo mundos que no existen
Lo inventaremos, los llevaremos al infierno del pecado
Y entre muro y muro habrá espejos para mirarnos
Para que mis ojos puedan contemplar como los tuyos se desvisten
Tu personalidad es abrumadora, es un rayo de luna
Camina por el mundo sin pasar desapercibida ni un instante
Y después de haberte robado el corazón, quizás se esfuma
Dejándote con el corazón en un puño y ganas de más
No sabes cuanto te deseo, quiero ser tu preso
Y morir en cada milímetro de tu figura
Cautivo por la lujuria, encerrado en el deseo
Olvidando por un instante la amargura y la violencia
Te socorreré y me encadenarás a ti
Eso es lo que espero,
Ven, atrápame
Ven a mí

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