Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 30 de diciembre de 2013

Mi obra inacabada

Mi obra inacabada es un texto de Armand hecho para describir sus emociones al contemplar a Daniel Molloy, el cual tras su transformación en vampiro quedó aturdido y obsesionado con las maquetas a escala de ciudades. 

Lestat de Lioncourt


Mi obra inacabada

Culpable. El veredicto que cae sobre mi cabeza y aplasta mi alma. Sí, soy culpable. No sé donde encontrarán esposas que puedan contener mi fuerza, pero aún así no hace falta. Yo mismo lo he sentido, en lo más profundo de mi pecho, y ese dolor es peor que el castigo que me impongan por el crimen cometido. Una vez y nada más. Fue sólo una vez, la primera vez, y terminó provocando una honda desgracia que terminó en una espiral infinita de caos, silencio y desprecio.

Puedo asegurar mil veces que mi interés por él ha quedado resuelto, pero no así mi cariño y el deseo de desandar los pasos, mirarlo de nuevo con sus gafas entre mis manos y jurarle que no permitiría que nada malo le ocurriera. ¡Dios debe perdonarme! Tanto quería ser uno de los nuestros que yo decidí conceder su deseo, igual que si fuera el genio de la botella. Se convirtió en esclavo del poder y lo hundió en las putrefactas aguas de la desesperación. Ni siquiera mis besos más intensos, o el calor suave de mis manos tras arrebatar la vida a un inocente, pudo traerlo de vuelta.

Daniel, Daniel... ¡Daniel! ¿Qué hice? ¿Qué horrores se introdujeron en tu mente? ¡Qué bárbaro! Cometí una tropelía y salí indemne, pero tú te has quedado postrado en el silencio que rompe las pequeñas piezas de ese tren que recorre tu maqueta. Esa maqueta que nunca terminas porque siempre añades un nuevo detalle.

Oh Dios... cuando te abrazo y huelo tu perfume recuerdo que he perdido. Amor mío, querido... te he sumido en la oscuridad. ¿Qué puedo hacer? Nada. Sólo mirarte con indiferencia y jurarme que no siento ni padezco. Soy un ser cruel y terrible que logro sacar el corazón del pecho del criminal, destrozo el cuerpo de jóvenes inmortales como si no fueran nada y pateo los cráneos de viejos cadáveres.


Soy la bestia de cabellos de fuego que arrasó por siempre tu futuro. ¿Alguna vez habrá una crónica que pueda despedazar cada complejo trozo de tu alma? No quiero saberlo. Prefiero desterrar ese deseo y hundirme en nuevas indagaciones. Sin embargo, por favor, no dejes de crear tu maqueta y sumergirte en el misterio. Siempre iré a verte aunque me desprecies, siempre.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt