Mi obra inacabada es un texto de Armand hecho para describir sus emociones al contemplar a Daniel Molloy, el cual tras su transformación en vampiro quedó aturdido y obsesionado con las maquetas a escala de ciudades.
Lestat de Lioncourt
Mi obra inacabada
Culpable. El veredicto que cae sobre mi
cabeza y aplasta mi alma. Sí, soy culpable. No sé donde encontrarán
esposas que puedan contener mi fuerza, pero aún así no hace falta.
Yo mismo lo he sentido, en lo más profundo de mi pecho, y ese dolor
es peor que el castigo que me impongan por el crimen cometido. Una
vez y nada más. Fue sólo una vez, la primera vez, y terminó
provocando una honda desgracia que terminó en una espiral infinita
de caos, silencio y desprecio.
Puedo asegurar mil veces que mi interés
por él ha quedado resuelto, pero no así mi cariño y el deseo de
desandar los pasos, mirarlo de nuevo con sus gafas entre mis manos y
jurarle que no permitiría que nada malo le ocurriera. ¡Dios debe
perdonarme! Tanto quería ser uno de los nuestros que yo decidí
conceder su deseo, igual que si fuera el genio de la botella. Se
convirtió en esclavo del poder y lo hundió en las putrefactas aguas
de la desesperación. Ni siquiera mis besos más intensos, o el calor
suave de mis manos tras arrebatar la vida a un inocente, pudo traerlo
de vuelta.
Daniel, Daniel... ¡Daniel! ¿Qué
hice? ¿Qué horrores se introdujeron en tu mente? ¡Qué bárbaro!
Cometí una tropelía y salí indemne, pero tú te has quedado
postrado en el silencio que rompe las pequeñas piezas de ese tren
que recorre tu maqueta. Esa maqueta que nunca terminas porque siempre
añades un nuevo detalle.
Oh Dios... cuando te abrazo y huelo tu
perfume recuerdo que he perdido. Amor mío, querido... te he sumido
en la oscuridad. ¿Qué puedo hacer? Nada. Sólo mirarte con
indiferencia y jurarme que no siento ni padezco. Soy un ser cruel y
terrible que logro sacar el corazón del pecho del criminal, destrozo
el cuerpo de jóvenes inmortales como si no fueran nada y pateo los
cráneos de viejos cadáveres.
Soy la bestia de cabellos de fuego que
arrasó por siempre tu futuro. ¿Alguna vez habrá una crónica que
pueda despedazar cada complejo trozo de tu alma? No quiero saberlo.
Prefiero desterrar ese deseo y hundirme en nuevas indagaciones. Sin
embargo, por favor, no dejes de crear tu maqueta y sumergirte en el
misterio. Siempre iré a verte aunque me desprecies, siempre.
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