Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 1 de diciembre de 2013

Recuperando lo perdido

Hermosa, desafiante y desafío, única e impactante, ligeramente masculina, piel tersa, labios gruesos, esperanza en medio de la locura, sensaciones en la oscuridad, cabello dorado y ligeramente ondulado, firme, neurocirugía, libertad y ataduras, tacones lejanos, jeans desgastados, manos suaves, un abrazo intenso y unos besos demasiado ardientes. Eres todo eso y mucho más. Como si fueras un paraíso que se descubre cada anochecer. Una pequeña isla perdida en medio de la ciudad más ruidosa y desastrosa del mundo.

Me convertí en una muralla llena de dolor y sentí como se derrumbaba tras mis últimas aventuras, sin embargo al contemplarte creí ver a un ángel y volvió a construirse con fuerza. Me alejé porque no estaba preparado y tu momento no había llegado. Tú y yo emprendimos caminos separados.

Durante ese camino supe que era la tremenda soledad. A pesar que siempre he estado rodeado de amigos había un hueco en mi pecho, pues un trozo de mi alma quedó en la tuya. Dejé que mi coche se deslizara por las calles de New Orleans, San Francisco, Las Vegas, New York o California. Mi deportivo rugía bajo las luces de neón, la soledad árida del desierto, la oscuridad más absoluta de carreteras mal asfaltadas y cerca de los pantanos. En mi locura dejé que me acompañaran cientos de estrellas, tanto en el cielo como en la radio. Escuchaba, cantaba y respiraba rock.

Aprendí a no ser tan estúpido y a tomar la vida de forma más intensa, mucho más. Si antes la vivía al límite ahora lo hacía de una forma más alocada. Cuando regresé a ti tras algunos años te vi como antes, radiante y firme. Tu voz ligeramente masculina por tu firmeza y fiereza, tus ojos intensos, tus labios ligeramente torcidos por una sonrisa que parecía borrarse para ser mueca de llanto y un par de lágrimas por tus hermosas mejillas sonrosadas. ¡Dios mío! ¡Dios santo! ¡Qué sensación más maravillosa cuando te abracé!

Admito que durante esos años abracé a otras para decirme a mí mismo que eras tú, sólo tú. Sabía que Michael sufriría porque te arrancaría de su lado, pero era el momento y el lugar. Ambos habíais envejecido ligeramente, pero los años por ti habían pasado de una forma distinta. Te veías tan atractiva que quise besarte hasta perder el juicio.


Ahora eres inmortal, más o menos, y tienes una fuerza que supera a la de muchos recién nacidos. Eres la criatura más hermosa que jamás he contemplado y jamás permitiría que te pasara nada malo. Sé que la vida no nos ha dado todo lo que deseábamos, pero tenemos siglos para recuperar todo lo que perdimos. 

Lestat de Lioncourt 

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt