Dolor en la oscuridad es un texto de Nicolas de Lenfent dedicado como no a Memnoch.
Lestat de Lioncourt
Si el dolor no me paralizara y sintiera
la frustración de mi alma arrastrarme, conferirme en un espacio
reducido y percibir el aliento de la soledad, podría contar con lujo
de detalles los escasos momentos felices que me has otorgado. Soy un
demonio que aún se pregunta si su alma sigue siendo torturada por
los infiernos o simplemente yo los creo. ¿He creado mi propio
infierno? Ese donde ni siquiera la música me ofrece felicidad. ¡Ah!
¡Siento como marcas mi pecho con la indiferencia de tu mirada!
Necesito escribir en esta madrugada los
signos de la tempestad. Tus manos han recorrido mi rostro con la
punta de tus dedos, me has sonreído como si fuera un niño inocente
y has robado un beso cálido para luego burlarte de mi sonrojo y las
lisonjas que he proferido. Te enloquece ver como me arrastro hacia la
dicha justo antes de pisarme como cucaracha.
¿Por qué juegas conmigo? Tal vez soy
un muñeco de exquisita porcelana de agradable tacto, la cual puedes
moldear con tus dedos y romper en mil pedazos provocando terribles
lágrimas. Sin embargo el culpable soy yo. Te amo tanto que he
olvidado quien soy. Cuando apareces mi venganza se disipa, mis
pensamientos se anulan y sólo pienso que sería feliz con migajas de
tu amor. Mi orgullo ha quedado por los suelos y mi coraje ya se
suicidó hace tiempo.
Hoy estás frente a mí con lágrimas
en los ojos, la mirada perdida y cierta ira. Has fracasado en uno de
tus juegos. Debería complacerme ver como sufres porque alguien te
regresó una porción del pastel. Pero no puedo. Me he acercado a ti,
he besado tus mejillas y he suspirado al abrazarte. Siento que algún
día comprenderás que soy más dócil cuando finges que me quieres.
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