Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 9 de octubre de 2014

Tu fuerza

Arion, nuestro vampiro orfebre, ha vuelto. Hacía semanas que no se había escuchado su voz murmurar algo desde Nápoles. ¡Ha vuelto! Pobre, ¿podrá con los gritos de Petronia cuando le lea algo tan romántico?

Lestat de Lioncourt


He visto en tus ojos el mundo arder. Conocí el dolor más profundo, la pena más grande y la humillación más profunda. Vi en tus ojos un alma rota, deshilachada, y convertida en una marioneta ajada que no tenía posibilidad alguna de sentirse libre. Tus manos, rotas de dolor, temblaban acariciando la celda inmunda donde te retenían, el cuenco del agua estaba derramado en el suelo como tus lágrimas, y tus ropas gritaban que eras un pobre ser de otro mundo, con una belleza idílica, y un icono de la vergüenza. Siempre tratada como un monstruo, señalada como un ser horrible al cual humillar y, a la vez, temer. Eras una gorgona con una hermosa cabeza que parecía carecer de vida, salvo por esos ojos tan intensos. Creo que la erupción del volcán no fue nada para lo que tuviste que sentir durante años. La impotencia, el dolor, la rabia contenida y las lágrimas que se secaban solas sin una mano amiga que acariciara tus mejillas.

Me postré ante ti, de rodillas, observando esos ojos llenos de vida y sueños rotos. Jamás sé si esos sueños vivieron más de unos segundos, pues el horror era demasiado terrible. Nunca lo sabré. Sin embargo, me quedé asombrado de tu fuerza. Te juré protección. Dije mil veces cientos de palabras. Supongo que no me creías. Estabas en tu derecho. Morías cada noche atada a grilletes, no sabías que era la libertad y yo, un hombre cualquiera, te juraba que te liberaría. Nunca habías tenido alas, ¿por qué alguien te las daría? Era absurdo. Pero mi juramento se hizo cierto y te llené de seda, perfumes, caricias y joyas. Entregué en tus manos un oficio, la llave de tu independencia, mientras te juraba amor eterno.

Me convertí en Cupido para ti, tú fuiste mi Psique. Pues, yo siempre iba de noche e intentaba que no vieras mi verdadero rostro. Un hombre con riquezas, lleno de poder, pero que se ocultaba de todos y sólo iba de noche a tu encuentro. Tan hermosa, cubierta de las mejores sedas y con perlas en tu cuello. No eras el muchacho que mostrabas de día. Ese que despeinado, con las manos manchadas de pintura y pequeñas grietas, tallaba conchas, piedras preciosas, y cualquier material que pudiese ser parte de tus camafeos. Ese mundo se convirtió en tu obsesión, yo en su líder y tú en mi iluminada por la belleza de una vida libre.

Pero el horror te acompañó. Las cenizas cubrieron todo junto a la lava. Tú te salvaste, pero cientos murieron. Quisiste salvar a decenas, pero no te escucharon. Sin embargo, llegaste a mis brazos y yo decidí que jamás huirías de ellos. Aún así te di tus alas, tu poder, la fiereza apareció más que nunca y me sentí satisfecho porque el ser que creé se convirtió en un ángel frente a cientos. El ángel de la muerte más preciada, esa que casi no duele.


Todo por amor. Todo lo hice por amor. Un amor que perdura.   

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt