Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 18 de mayo de 2009

Dark City - Swimming in Blood - Capítulo 6 (parte I)

Tomé una de las imágenes que H!tosh! puso a disposición en su blog ! Esta no la tenía Tigrepal ¡Arigato!

***
Poesía XL - Sin titulo -
me atormentan ellos, ellos me atormentan recuerdos
que se amotinan en mi mente
y son escupidos por otro corazón
vinen a mí para ajustar cuentas que dejé pendiente
y se aproximan para nublar mi razón
por favor, dejad mi alma tranquila
por favor...
ruegos de un loco ebrio de tequila
de un yakuza que jamás olvidó la tragedia
que una vez con él convivió

***
Capítulo 6. Swimming in blood

Después de comprar todo, de preparar las cosas para poder vernos algo truncó todo. Ese todo tuvo que ser una tragedia para mi pequeña, algo que le hizo quizás madurar y olvidar los dulces sueños que podía estar viviendo con su pareja. Era prácticamente medio día, yo descansaba en el sofá con el pequeño en mis brazos. Había estado trabajando toda la noche, adelanté bastante papeleo y todo lo hacía para disfrutar de mi hijo pequeño. El bebé aplaudía al compás de un maldito dinosaurio morado que giraba sin parar con una estúpida canción. El teléfono móvil sonó insistente y lo descolgué.

-¡Atsushi!-gritó y me alarmé.

-¿Hice algo malo? ¿A caso no deseas venir al circuito?-comenté acariciando el vientre del pequeño mientras él tocaba mis dedos, siempre sintió atraído por mis anillos de plata y sobretodo uno de un búho.

-No, no es eso.-comentó temblando, podía escuchar como lloraba y automáticamente me alerté completamente.

-¿Qué sucedió?-dejé al niño en brazos de Phoenix, él estaba sentado a mi lado y su rostro era la expresión de la preocupación.

-¡Es Amaury!-gritó llorando desesperada.-¡Mi jefe! ¡Mi amigo! ¡Ven pronto! ¡Ven! ¡Trae algo para heridas! ¡Algo!-me desgarraba ver que ella lloraba de esa forma, no podía abrazarla tras el teléfono.

-Calma, Miho por favor.-susurré intentando calmarla, no sabía la escena tan dantesca que tenía entre manos.-Miho.-dije llamando su atención, tan sólo se escuchaban sollozos.-¿Qué pasó? ¿Dónde debo de ir?

-¡A la Revolucionaria! ¡Mi amigo se ha intentado suicidar! ¡La culpa es de ese cabrón!-se cortó entonces la comunicación y miré a Phoenix sin saber bien qué decir.

-Me voy.-sentencié guardando el móvil.-Llama a una ambulancia a la taberna La Revolucionaria.-él asintió sin saber bien si preguntar o no, pero no le di tiempo a salir de la indecisión.

Me marché hacia el botiquín y lo tomé, además de trapos y todo lo que pudiera detener la sangre. Le haría un torniquete si era necesario, sabía hacerlo. Tantas peleas, tantas heridas, tantos golpes, tanta sangre entre mis dedos y también en los de otros. Sabía bien cómo tratar cosas de ese tipo, al menos eso creía hasta ese momento. Conduje como loco por las calles, mi pecho dolía pero no le hacía caso. No podía detenerme, no. Quería llegar cuanto antes junto a ella, abrazarla, ver al chico y ayudarlo. Ya no era por ella, sino que nadie se merecía terminar su vida tras la barra de un bar fuera su decisión o no.

-¡Miho!-grité entrando en el local y la vi aparecer tras la barra.

Su rostro estaba manchado de sangre, también sus ropas y sus manos. Tanta sangre no era bueno, temía que ella también estuviera herida y al entrar donde estabna lo vi tirado.

Joven, no más de dieciocho años y de aspecto infantil. Delgado, demasiado. Se notaban sus costillas y el hueso de la pelvis. Sus ojos estaban abiertos, unos ojos de un color café intenso. Sus labios eran gruesos y entreabiertos, salía una pequeña espuma rojiza. Miré hacia la barra y vi pastillas, se había tomado de todo además de los tajos en los brazos. Estaba desnudo, quizás lo hizo por desesperación o bajo alguna droga.

-¡Aparta!-grité a Miho para poder reconocerlo tenía que llegar a él.

-¡Dime que no se morirá! ¡Dilo! ¡Dilo! ¡Sakurai!-esa desesperación, me recordó a Uta y a Megumi. Eran viejos los recuerdos, si bien estaban marcados a fuego.

-¡No lo sé!-respondí colocando mis dedos sobre su cuello.-Phoenix ha llamado ya la ambulancia, tiene que venir.-susurré intentando que los recuerdos no me mortificaran.-Miho, tiene muy poco pulso.-lo envolví en una sábana que había tomado, una que habíamos roto mi pareja y yo por culpa de un sexo desatado.

-¡Es un niño! ¡Ese me lo pagará!-al decir aquello era oírme a mi mismo. La miré a los ojos y lo tomé en brazos justo cuando escuché las ambulancias.

-¡Alto!-dijo un camillero.-Ya vamos.-comentó corriendo y saltando tras la barra. Sus compañeros entraron precipitadamente y yo la aparté hacia la cocina. Todo el local apestaba a sangre, también a dolor.

-¡Amaury!-decía pegada a mi pecho, yo la abrazaba intentando que no se aferrara a él.

-Tranquila pequeña.-susurré besando su sien.-Ya lo están atendiendo.-murmuré rodeándola y girándola para que no mirara como lo trataban, seguramente lo estaban entubando allí mismo.

No tardaron ni tres minutos cuando escuché que se lo llevaban. Aún tenía posibilidades, parecía que al final no deseaba la muerte y luchaba. Rogaba que no muriera por su juventud, por el trauma emocional que sería para mi pequeña y porque me vi reflejado en él.

-¡Quiero ir con él!-dijo desesperada intentando apartarme.

-Yo te llevo al hospital en mi coche, ¿de acuerdo princesa?-murmuré bajo sin darme cuenta que la llamé como a su madre. Era algo inevitable, olían igual y todo aquello era demasiado vívido en mi mente.

Fuimos tras la ambulancia, ella no paraba de llorar y maldecir a un tal Cyrano. Juraba que le cortaría el brazo que le faltaba y le decapitaría, internamente me sentí orgulloso de ella porque se parecía a mí. Ese instinto agresivo y de protección, los rasgos de mi madre y su voz. Su voz era como la mía pero más dulce, femenina. El dolor del pecho se calmaba al fin, mi hija estaba bien aunque de él no podía decir lo mismo. Al llegar comenzaron a tratarlo, coser las heridas, limpiarlo, dejarlo en cuidados intensivos y yo me quedé con ella toda aquella noche. Intentaba que fueran bastante discretos, aunque después descubrí quién era el chico.

Amaury William Rose era un músico extraordinario, una persona que lo daba todo por los suyos al parecer y huérfano en fatales circunstancias. Era el vocalista de la banda de rock-metal local con mayor trayectoria y éxito entre los jóvenes. Su voz la definían como la de una bestia salvaje mezclada en un cóctel explosivo con la de un ángel. Había abierto un local para la difusión de su música y de bandas locales. El estreno de su bar fue accidentado, su pareja se había amputado un brazo con la picadora de carne que tenían en el local para pequeños aperitivos. Le conocían por ser un deslenguado, un chico que siempre andaba en peleas si veía que algo no iba bien y sus ideales políticos eran muy apegados al anarquismo. Un revolucionario con talento que cada vez me recordaba más a mí.

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Arigato! Thakn's! Merci! Gracias!
Chicas os quiero! Sois las mejores
Por cierto, esto me hace meditar un poco... ¿Será cierto que gays y bisexuales tienen más amigas que amigos? ¿o será que soy tan condenadamente atractivo que los pocos amigos heterosexuales que caminan a mi lado tienen muy segura su sexualidad? Oh... mi ego...
Es broma, tan sólo estoy feliz y amo hacer pequeñas bromas. Hacía tiempo que no me sentía así. ¿Será quizás porque mi novia cantó para mí Dress? Quizás... Je t'aime

2 comentarios:

VampireLita dijo...

Uy, si :]

Ya me creo (H) Soy Lesti & ya me creo!! (8)

Maldito ;O; ok no u.u'

Me voy, tengo que empezar tarea D:


Te quiero... en una olla xD
ok no xDDD

VampireLita dijo...

Uy, si!!

Ya me creo (H) Soy Lestat & ya me creo!!
(8)


Ahahaha :B

Te quiero... en una olla!! xDD
ok no

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt