Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 16 de septiembre de 2011

Tears for you - Capítulo 3 - Lágrimas, pólvora y sangre (Parte III)




Mi hermoso gigante tenía una parafilia excesivamente rara, pero tan atractiva y salvaje como era él en realidad. Se excitaba de forma absolutamente increíble con la sangre, el poder que le daba sus puños y su navaja. Siempre que había violencia a su alrededor terminaba rogando mis caricias, como si fuera un gato buscando un poco de atención. Yo simplemente regalaba caricias sobre su torso y su entrepierna, también sobre sus labios rozando los míos con sutileza.

-Vamos al coche.-susurré cada palabra con cierto erotismo.

-Sí, Yosh.-dijo sonrojado y nervioso de nuevo como colegial.-Yo voy donde tú quieras.

Sonreía cargado de una satisfacción única, mientras guardaba mis guantes y me colocaba bien las gafas de sol. Realmente me encontraba en perfectas condiciones para seguir mi vida normal, los días de guardar cama y la desesperación que me provocaba quedaban atrás. Kurou parecía más nervioso y complaciente que semanas atrás, era como un hermoso gato que buscaba caricias de su amo donde pudieran ofrecérselas.

Tenía una enorme sonrisa que parecía no borrarse, él seguía sonrojado, y cuando nos montamos en el vehículo no dudé en morirme en sus labios. Mis manos fueron a su rostro y pronto lo rodeé con mis brazos atrapándolo contra mí. Saboreaba su boca dejando que mi aliento se perdiera junto al suyo.

-Yosh.-balbuceó agachando la mirada, hecho prácticamente un ovillo aferrado al volante.

-Kurou.-susurré.-Kurou-kun, no deberías verte tan adorable.-dije apartando bien sus largos cabellos.-Pareces un niño dulce que acaba de experimentar su primer beso.-murmuré antes de morder una de sus mejillas.-Mi amor vamos a un lugar apartado.-mi mano derecha se deslizaba por su torso hasta su entrepierna. Sentía como se había excitado aún más con aquel simple y tórrido beso.

-Yosh, no está bien.-respondió.-Sabes que soy pudoroso, me da vergüenza incluso que nos escuche el servicio.

-Eso lo hace aún más tentador.-dije mordiendo el lóbulo de su oreja derecha.-Vamos a un descampado, un parking subterráneo o donde desees. Quiero complacerte porque te has portado muy bien.

Sus manos seguían aferradas al volante, como si fuera incapaz de reaccionar. Realmente, Kurou vivía conmigo su primer amor y por ello reaccionaba de forma tan dulce e ingenua. Yo había vivido demasiado dolor, odio y vergüenza pero era capaz de amar como si fuera la primera vez. Nos comportábamos como adolescentes.

-No puedo moverme.-susurró aquello tan obvio tras un suspiro que ahogaba su frustración.

-Entonces, tendré que ayudarte aquí.-dije bajando su cremallera mientras mordía su cuello.

-No, nos pueden ver.-cerró sus ojos ocultando su rostro tas su pelo, como si fuera el telón de un teatro de variedades. Sus mejillas rojas eran un hermoso espectáculo, así que recogí su cabello echándolo hacia su hombro izquierdo.

Mi dulce gigante era encantador, un niño que buscaba amor en las manos de un titiritero que se complacía haciéndole feliz. Nunca he amado tanto como lo hago ahora, como lo hacía en ese mismo instante. No puedo evitar sentirme orgulloso de haber encontrado a un ser tan excepcional.

-¿Y?-dije apoyando mi cabeza en su hombro derecho.-No importa, no tienen que saberlo.-susurré sacando su miembro.-Si lo dejamos así dolerá.

-Lo sé, pero prefiero que duela.-siseó.

Encendí la radio en una emisora romántica, únicamente emitían canciones que hablaban de amor y de seducción sin importar el género. Mientras las baladas surgían y las palabras se volvían chispazos eléctricos en nuestra mente, mi mano aliviaba su erección. Mis labios se pegaron a su cuello y mi nariz se perdía en su colonia.

Notaba como Kurou seguía tenso, pero poco a poco se relajaba dejando escapar leves gemidos y jadeos. Las manos se deslizaron del volante hacia mi brazo y de mi brazo a mi rostro. Me tomó de las mejillas para mirarme con aquellos ojos llenos de pasión y amor. Yo sonreí de forma dulce aproximándome a sus labios para besarlo lentamente. Su boca estaba roja y caliente porque se había esforzado por contener aquella pasión, pero como siempre yo lograba que la mostrara a pesar del lugar o el momento.

-Te amo.-dije al apartarme de su boca, para dejarle llegar al orgasmo con un gemido erótico.

-Yosh.-balbuceó abrazándome ocultando su rostro en mi pecho, parecía que el pequeño era él y no yo.-No me dejes nunca, Yosh.

-No lo haré.-respondí antes de besar su frente.-No me dejas limpiarte.

-Lo siento.-se recostó calmado en el asiento mientras yo limpiaba todo a conciencia.

Tomé varias pequeñas toallas húmedas, de esas perfumadas, que siempre guardo en la guantera, suelo usarlas para secarme de ese modo el sudor y la sangre. Kurou simplemente me observaba como si no fuera real. Reí bajo al verlo tan confuso, muchas de sus reglas morales y sociales las derribaba con facilidad.

-¿Qué ocurre?-pregunté una vez me deshice de todo lo ensuciado.

-A veces me pareces un ángel y en otras un demonio.-su respiración aún era algo agitada, eso le hacía verse delicado a pesar de su tamaño.

-Vamos, conduce.-dije acomodándome en el asiento.-Vamos a llegar tarde a la otra reunión, tengo que hablar con ese imbécil del muelle.

-¿El del alcohol adulterado?-interrogó alzando una de sus finas cejas oscuras, para sonreír entonces como un maldito cabrón deseoso de ver más y más sangre en sus manos.-Ahora mismo.

Ver sus cambios de humor es como hacer zapping en la televisión, dos programas totalmente distintos que te puede producir vértigo en ocasiones. Sin embargo, él me mostraba todas sus facetas con una facilidad inhóspita. Aún a veces me pregunto porque soy el único ser sobre la tierra que puede conocerle realmente, qué hice yo para que su confianza sea ciega en mí y que su amor sea tan fuerte que parezca indestructible.

Bajé las ventanillas y dejé que el aire entrada en el coche. No sólo lo hice por el aroma a sexo, sino porque pensar en nuestra relación a veces me asfixiaba. Sentía que se producía un nudo en mi garganta, que el suelo se movía bajo mis pies, y aún hoy es como si un enorme terremoto se produjera a pocos metros de mí. Temía perder a la única persona que me amaba como realmente era, con mi pasado desolador y mi presente destructivo. Él era el ángel y el demonio, él el juez de mis sonrisas y el verdugo que evitaba mis lágrimas.

Mientras su rostro se volvía cada vez más serio, y concentrado en la conducción, yo simplemente sonreía jugando con uno de sus mechones. Contemplaba aquel enorme ser de delicadas facciones varoniles y de dulces palabras que únicamente podía escuchar yo, sólo yo, como si fuera un hermoso Dios que crearon para mí.

“Sólo a tu lado puedo ver las bailarinas bailando,
sobre nubes de fuego, en los anaranjados atardeceres.
Sólo a tu lado puedo sentir lo que llaman amor, ilusión y desesperación.
Quiero morir en tus labios una vez más, quiero volver a la vida con tus caricias.
Regálame una sonrisa y mil lágrimas para que yo las convierta en sueños.
Te amo, sin confusiones ni errores... esto es amor”

2 comentarios:

Athenea dijo...

Supongo que teniendo en cuenta el pasado doloroso de Yosh (del que espero saber pronto más cosillas), es normal que sienta miedo de perder a la única persona que lo entiende y lo hace feliz. Me ha gustado esta parte, aunque se me ha hecho corta. Besos.

Kiseki dijo...

Sé que siempre te lo digo, pero es que... Amo a esta pareja! Y adoro a Kurou!! Ese dulce gigantón le arrebata a cualquiera el corazón <3
Yosh siempre es tan "malo" con él jaja! Pero es que quién no querría hacerle esas cosas! >////< Es demasiado!

Muy bueno, como siempre!
Besos! ^^

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt