Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 1 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 7 - Un viernes más.


Esta actuación es impresionante, por favor... admiren su talento.


Capítulo 7


Un viernes más.

Me desperté solo en la cama, esa horrible sensación de no tener sus brazos me quemaba por dentro. Sabía que saldría temprano rumbo al campo de tiro y que quizás no lo vería hasta el almuerzo. Los viernes los tomaba como entrenamiento personal. A veces pensaba que podía tener a otra persona, que me engañaba, pero no era capaz de hacer que le siguieran. Quería creer que él era mío y que si se marchaba de mi lado todos los viernes era para poder tener su espacio personal, sólo eso. Si no era verdad no me importaba, pero había días como aquel que me moría en un mar de dudas.

Quedé tumbado mirando al techo con aquella presión extraña, esas que eran como si mis costillas se hicieran más pequeñas y estrangularan mis pulmones. Abrí los labios para soltar un quejido, aunque no era un dolor físico sino mental. Un par de lágrimas brotaron solas mientras me abrazaba a mí mismo. Me sentía un idiota abandonado a su suerte, no debió irse después de aquellas noches de pesadilla. Él me creía más fuerte y en realidad era el más débil de los dos, de todos en realidad.

Terminé incorporándome para buscar mis cigarrillos. Me giré hacia mi lado de la cama y hurgué en la mesilla de noche, saqué el paquete y me puse a fumar sentado en el borde del colchón. Mis pies tocaron el frío suelo y eché de menos la alfombra, ya era tiempo que volviera a pedir que la pusieran.

-Kurou, te necesito.-dejé escapar junto a una buena calada.

De fondo podía escuchar como la lluvia salpicaba los cristales. Era una mañana poco apetecible para muchos, perfecta para mí. Decidí que no iba a quedarme en casa con todos aquellos recuerdos funestos en mi mente, revoloteaban como murciélagos desorientados. No importaba si enfermaba de nuevo, quería mojarme para aliviarme y si volvía a toparme esta vez con desgraciado lo aniquilaría como bien me enseñó mi hermano.

Recordé entonces a Paulo Wilde, no había dado señales de vida desde aquel día en el teatro. Tomé mi móvil y no había llamada nueva, ni siquiera un triste mensaje por su parte. Me pregunté si tan poco interesante había sido para él, tal vez debí contarle lo intenso desde el primer momento y dejarnos de familiaridades absurdas.

-Maldito cuatrojos inestable.-gruñí maldiciéndolo.

Deseaba verlo, zarandearlo y gritarle a la cara que sus depresiones eran típicas de una menopáusica y no de un hombre de su edad. Ese idiota miserable se moría porque había perdido al amor de su vida, la cual era nada más y nada menos que una bruja pedante.

-Puedo comprender que perder el primer amor, o el segundo, es doloroso... pero ella no se lo merecía. Por lo que sé, por lo que he oído a infinidad de personas, era una estúpida caprichosa que sólo le menospreciaba y se creía superior a él. ¿Pero esa tia leyó alguna vez sus libros o poemas? Era una ilusa que se creía arista y que sólo consiguió renombre por ser la “musa de” y no “la talentosa de”-dije levantándome de la cama.

Revolví el cuarto buscando aquella libreta de poesías que había comprado en Inglaterra, cuando conocí a Kurou. Era de un joven artista que estaba empezando a ser considerado un Dios carismático de las letras. Paulo Wilde, el señor Paulo Wilde, demonio en persona y artista bohemio si lo veías desde otro prisma. Pero esa loca, esa maldita loca que estuvo siempre así y no sólo en esos momentos o ahora, nunca le tomó con la seriedad necesaria.

“Y me llamas en las noches,
con esos gemidos detestables.
Crees que eres la dueña de mi alma,
pero yo sólo soy el dueño de tus piernas.
Me crees un loco romántico y no te amo.
¡Loca! ¡Te crees la reina de corazones!
He conocido putas que se mueven mejor en la cama,
putas a las que he amado más que a ti... ¡Zorra miserable!
Esta noche te follaré, como tanto te gusta,
luego irás diciendo “soy su musa”
Si te follo es por mera codicia,
y no me creas si te digo que te amo entre caricias.
Rubia de ojos de gato, sólo eres una gata.
No te quiero porque estás vacía,
las mujeres vacías me dan asco.
Yo sólo amo a las musas que son luciérnagas,
yo sólo amo a mujeres como tu prima o tu hermana.
No me has cazado, yo te he cazado a ti.
No eres una mujer fatal, eres una calamidad.
¡Todo esto te lo digo en el nombre de la verdad!”

-¡Gilipollas!-grité estampando el libro al leer uno de sus poemas.-¡¿Dónde anda este estúpido escritor ahora?!-me agité y entonces me vi al espejo desnudo y lleno de chupetones.-¡Parezco un traje de flamenca! ¡Kurou!

Me había levantado rabioso. Cuando sentía esa angustia caer sobre mí la rabia me consumía, era como un acto de liberarme de esas malas jugadas. Las pesadillas, el sentimiento de impotencia y el recordar como uno se vuelve miserable por culpa de otros... me vencía. Mi buena actitud se iba a la basura.

Caí de rodillas en ese momento, reflejándome aún ante aquel enorme espejo, y comencé a llorar. Me llevé una mano a la boca mientras gimoteaba. Estaba tan aturdido por mis pesadillas que quería curar al resto de las suyas, así me olvidaba de las mías. Sin embargo, siempre terminaba llorando e intentando recomponer la poca cordura que me quedaba.

-Me molesto por las estupideces de otros cuando el más estúpido soy yo, porque así es mejor.-balbuceé.

El teléfono comenzó a sonar. Sonaba de forma tan insistente que terminé deseando estamparlo contra la pared, o mejor contra el espejo a pesar de la maldición, y sin embargo acepté la llamada porque era él. Ese maldito gafotas escuálido y presuntuoso tan bien vestido, tan inglés.

-¿Sí?-pregunté intentando que no se notara mi voz quebrada.

-¿Podría escucharte tocar al piano?

Todo lo que deseaba decirle para liberar mi rabia, absolutamente todo, se fue a la mierda. Me quedé callado mientras me secaba las lágrimas.

-¿Yoshiki?-su voz calmada me impresionó, a pesar que comencé a escuchar a un bebé llorar.-Ya voy cielo, ya voy. Espera, papá está hablando por teléfono.-era un momento tierno que no estaba viendo, pero sí escuchando.

-Tráela.-fue lo único que dije.

-No puedo llevarla, está diluviando y no quiero que se enferme. Estoy intentando esperar a la niñera, no viene. Necesito relajarme y olvidar todo, hoy he tenido pesadillas horribles y quería escucharte tocar. Sé que tocas bien el piano, sólo quería saber si es cierto.

Sonreí sintiéndome muy halagado. Seguro que mi hermano había estado hablando demasiado y había creado unas expectativas demasiado altas para que luego fueran nada.

-Puedo hacer algo si me das unos minutos.-susurré con una leve sonrisa.

-Claro, por supuesto.

Colgué y salí corriendo a mi vestidor. Me puse una de mis batas oscuras con hermosos estampados plateados. Eran dragones bailando con una lluvia de flores de cerezo que se convertían en mariposas. Los dragones eran símbolos de buena suerte, las flores de cerezo eran el florecer de la primavera y las mariposas son el icono de las almas. Aquello era como el renacer de las almas en primavera con una suerte infinita, la que yo deseaba.

Iba a recoger mis cabellos, pero los dejé como estaban. Parecía un león y no me importó, ese símbolo de fiereza me gustaba en mí. Me pinté los labios, quería ocultar mi amargura con un poco de maquillaje, como hacen siempre las chicas, y después agarré mi portátil corriendo hacia el gran salón.

Mandé un mensaje al señor Wilde pidiéndole que me agregara a una cuenta de chat que sólo usaba para algunos amigos, lo hacía para hablar de temas banales por cam. Y después estuve como cinco minutos esperando su respuesta, pero valió la pena.

Pronto pude ver a la pequeña en sus brazos llorando, aunque ya no tan escandalosamente, y a él con el aspecto más desenfadado que jamás había mostrado a otro ser viviente. Tenía el cabello revuelto, algunas ojeras, las gafas mal puestas y una camiseta vieja. Cuando alcancé a ver sus jeans me reí, eran de esos desgastados y rotos a lo chico rebelde.

-Creo que ya no voy a poder hablarte de usted, ni siquiera por inercia.-comencé a reír a carcajadas.-¡Eres más crío que yo!

-Lo dice el que parece salido de una selva.-respondió antes de reír junto a mí.

Alejé el portátil dejándolo en una mesilla y sin más procedí a tocar. Él no preguntó porque quería que nos agregáramos, tampoco creo que se lo hubiera dicho si lo hubiera hecho. Me gustaba dar sorpresas, ser una caja musical extraña que siempre muestra una nueva canción y eso te hace amarla con deseo, e ilusión, de niño pequeño.

Mi voz, el piano y la lluvia, que tintineaba en aquellos enormes ventanales, comenzaron a ser el sonido de una nana. Deseaba tocar para ellos, sobretodo para aquella pequeña criatura que parecía volver loco al ingenioso escritor que había hecho suspirar a tantas mujeres, como hombres, durante casi una década.

Aquel hombre, del cual sólo quedaba su pose de canalla, había cambiado y ya sólo quedaban ruinas. Quería volver a verlo soltar algún comentario de golfo sin remedio en algún canal de televisión, no sentir que su alma estaba muerta y que sólo quedaban destellos cuando hablaba de ella. Ella sin duda ya no era su enloquecida pareja, sino aquella niña de aspecto dulce.

“Buenas noches gorrión,
buenas noches mariposa.
Hoy nos despedimos por unas horas,
mañana volveremos quizás a vernos.
Hoy nos iremos a dormir a solas,
mañana quizás nos besaremos.
Buenas noches mariposa,
buenas noches gorrión.
Tal vez en otra primavera,
dulce y cálida, nos amaremos mejor.
Buenas noches, buenas noches...”

3 comentarios:

Athenea dijo...

¿Cómo puede dudar ni por un momento que Kurou tiene a otro? XDDD. ¡Si Kurou mataría por él! (Nunca mejor dicho). Aunque sí que es cierto que después de aquella noche de pesadillas, debería haberse quedado con él para consolarlo. Yosh no es tan fuerte como quiere aparentar. En cuanto a Wilde y su niña, pues Yosh ha sido muy majo al acceder a tocar el piano para ellos :)

En cuanto a la canción de Skido Row, "Wasted Time", por supuesto que la había escuchado. Una de sus mejores canciones. En el momento en que escribí el relato no se me ocurrió, pero tienes razón, la verdad es que pega más que la de Poison.

haku dijo...

No se que decir, tantas fracturas hay en la vida, cicatrices incorregibles, y nunca me imagine que algun dia pudiese terminar de leer sus escritos, sobre todo lo que fue de mi novela favorita Dark city. Pensar que en mi loca imaginacion, hace mucho como os lo decia (jaja buen recuerdo) el suponer que Atsushi no terminaria con Phoenix.... En cierto modo, me dio pena, pero como usted dice la vida continua y la lluvia nos acompaña cada dia... Hoy, especialmente hoy es un dia nublado, y aunque el capitulo aqui presente aun no lo he leido, me siento muy afortunada de haber podido releer episodios anteriores. Es una grata alegria la que he recibido por parte de usted hoy en dia. Ojala que su salud mejore mucho mas de lo que espero ya este...
Mis mas sinceros saludos... y tambien mis mas sinceras disculpas, pues me siento un poco avergonzada al no haber podido terminar de escribir la continuacion de mi novela que ya aumento en parte mi propia coleccion...
Tenga usted buen dia, tarde o excelente noche.

+ Dragon Negro +

Kiseki dijo...

Yosh es un poco paranoico… como se le ocurre siquiera pensar que pueda estar con otro?? No debería ni pasársele por la cabeza u_ú
Pero pobre Yosh, los recuerdos no dejan de atormentarle, ojalá simplemente desaparecieran u.u
Y vaya poemita, me gusta, sí~~ XDD Y el cambio radical de Wilde… de ir arreglado al de andar por casa, jeje
Me ha gustado esta parte también (cuando no me gusta? XD) Esperaré con ansias más vicio <3
Besos! :3

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt