Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 15 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 10 - You are my disease II






Parecía tener el don de hacerme sonreír como un auténtico idiota. Sus pequeñas manitas eran cálidas y suaves, se sentía bien notarlas sobre mi rostro y enredadas en mis cabellos. Terminé sentado con ella en uno de los enormes sofás, mientras dejaba que me peinara a su gusto. El peluche se encontró entre ambos, como si fuera la única frontera que pudiéramos poner. Estuve en silencio más de cinco minutos inspeccionándola, como si fuera un hada o un ángel. Ella reía bajo mientras terminaba las pequeñas trenzas que lograba hacerme.

Nunca había escuchado una sonrisa tan pura y maravillosa. Jamás había visto tanta belleza contenida en una diminuta figura. Sus pobladas pestañas eran el marco idóneo para esos ojos enormes y café. Parecían dos tazas de café recién hecho con purpurinas de estrellas para decorar, porque brillaban con dulzura. Sus mejillas estaban rojas, como si fueran dos cerezas, al igual que su diminuta boca. Su piel era clara, muy clara, y muy suave.

Acariciaba sus cabellos con miedo a romperla, pero a la vez quería estrecharla hasta sentir que era real. Porque había deseado tener un ángel así, un maravilloso ángel a mi cuidado, y en esos momentos lo poseía. Entendí entonces porque algunos coleccionan mariposas, tal vez para retener su belleza y no dejarla ir nunca.

-Tienes una risa muy bonita.-dije tocando la punta de su nariz.-Y una naricilla muy respingona.

-A mí me gusta tu sonrisa, es tan boba como la de papá.-comentó clavando sus ojos en los míos.-Y me gusta que tengas el pelo tan largo, más que papá, y que te dejes peinar. Él siempre se pone a bufar diciendo que luego se le hacen enredos.-suspiró tomándome del rostro.-Papá a veces es muy serio, me gustaría que fuera más divertido.

-¿Te gustaría vivir conmigo y con papá?-pregunté antes de sonreír ilusionado, imaginando su pequeño cuerpo bailando mientras mi piano sonaba y él la contemplaba orgulloso.-¿Te gustaría?

-¿Se puede eso?-dijo sonriendo.-¿Se puede?

-Se puede, pero tu papá piensa que no nos íbamos a llevar bien. ¿Verdad que es un tonto?-ella asintió frunciendo el ceño.-Por eso ha llorado estos días, piensa que nos íbamos a llevar mal y yo no te iba a querer.

-¿Me quieres?-preguntó tomando la cruz que siempre colgaba de mi cuello.

-Desde el primer momento en el cual te he visto, aunque nada más saber que existía te quise... y te quise antes que existieras. Siempre quise tener a alguien como tú en mi vida. Verás, tu papá es muy serio y necesito que alguien me siga las bromas.-comenté antes de sentir como me abrazaba.-Cariño, eres muy dulce.-susurré antes de acariciar sus cabellos.

-Tú hueles bien.-murmuró antes de dejarme un beso en la mejilla.-Hueles caramelo.

-Sí, es una colonia que me han regalado esta mañana.-dije riendo mientras pellizcaba sus mejillas.-Tú hueles como a chocolatinas.

-¡Sí! Papá me compra un champú que huele a chocolate.

Me di el lujo de besar su frente y después sus mejillas. Había deseado ser padre y podía conseguirlo ese mismo día. Fuera como fuese no permitiría a Kurou que me alejara de ella. Antes permitiría a cualquiera, incluso a él, que me amputaran los brazos que soltarla.

-¿Quieres que yo también sea tu papá?

Pregunté aquello tan confuso. Tuve un miedo terrible porque se quedó pensando. Supuse que me negaría su cariño. Temblé antes de sentir como una de sus dedos tocaban mis labios. Dibujaba una sonrisa, creo que mi sonrisa nerviosa.

-¿Se puede tener dos papás?-dijo insegura.-¿Se puede?

-Yo amo a tu padre, lo amo con todo mi corazón.-respondí.-Si alguien puede querer al serio de tu padre ¿no crees que puede lograr que tengas dos papá?

En ese momento vi como se giraba hacia la entrada. De inmediato correteó hasta aquella enorme mole negra. Corría abrazada a su peluche y nada más quedar frente a él alzó el muñeco. Comenzó a moverlo de un lado a otro como si volara y él palpó su cabeza, justo antes de mirarme sin saber bien qué expresión poner.

-Hemos llegado a una conclusión.-dije levantándome mientras hablaba.-Eres demasiado serio, pero los dos te queremos.

-¡Sí!-gritó ella abrazándose a una de sus largas piernas.-También que puedo tener dos papás, me gustaría tener dos papás.

-Yosh.

-Eres un idiota.-comenté antes de tomarla a ella en brazos.-Cariño, tápate los oídos.-dije mirándola a los ojos y ella me obedeció.-Eres un completo gilipollas. No creí que me casé con un imbécil como tú.-agachó la cabeza ocultando su mirada, sabía que se sentía avergonzado y estúpido.-¡Kurou! ¡No me mires como niño regañado! ¡Tú te lo has buscado!

-¡Sí! ¡Tú te lo has buscado!-gritó ella sorprendiéndome, me imitaba incluso en el tono de voz.-¿Qué se ha buscado papi Yosh?-preguntó picándome con uno de sus dedos en mi mejilla.

-El tonto de tu padre pensó que tú y yo nos íbamos a llevar mal, por eso cogió y me dejó tirado. ¿Has tenido novio alguna vez?

Sabía que los niños a su edad eran capaces de tener esos juegos. Eran más adelantados actualmente que cuando nosotros éramos niños, jugaban con ninocencia a ser como adultos... y luego de adultos todos queremos volver a sus años.

-¡Por dios! ¡Es una niña! ¿Cómo va a saber eso de los novios?-preguntó indignado.-Mi princesita no es así.

-Sí, tengo dos novios.-respondió sacándome una buena carcajada.-Pero sólo salgo con ellos porque el que me gusta está loco por una tonta.

-Oh, eso me pasaba a mí.-dije mirándola fijamente mientras ella me tomaba del rostro.-Lo digo de todo corazón. Salía con personas para poner celoso a tu padre, pero era tan idiota que sólo refunfuñaba y me decía que no eran lo mejor para mí.

-Papá es tonto.

La dejé en el suelo acomodando su vestido de bailarina. Ella sonrió moviendo el muñeco algo inquieta. Estaba nerviosa, como nosotros dos.

-Cariño, quiero que vayas a cambiarte.-susurró Kurou inclinándose.-Nosotros te esperaremos aquí.

-Hablaran cosas de mayores.-ambos asentimos.-Y se besarán.-ambos volvimos a decir que sí, pero esta vez bastante rojos.-Yo quiero ver eso.

-Cariño, si no vas no te voy a dar el otro regalo que tengo en mi hotel.-comenté notando como me miraba toda ilusionada.-Es algo que sé que te va a gustar mucho, pero mucho.

Y sin pensarlo ni dos veces comenzó a correr. Corría por el pasillo como si no hubiera un mañana certero. Sus piececillos se movían ágiles. Yo reí al verla tan emocionada, pero al girarme me vi al avergonzado de su padre.

-Lo siento.-murmuró.-Fui un cobarde, un idiota y sé que por mucho que pida disculpas no las aceptarás. Además, me sentí un tremendo idiota al dejarte aquel día y al no ir al hospital a verte. Kamijo me encontró, pero le dije que estaba tan arrepentido y con tanto miedo que no me atrevía a volver contigo.-se mordió el labio inferior antes de permitir que le tomara de las manos.-Me molesto con todo el mundo, no quiero que se acerque nadie a ti, para que no te hagan daño y soy yo quien más daño te ha hecho.-murmuró mientras colocaba sus manos en mi cintura.

-Estoy molesto porque no me has dicho nada sobre mi ropa nueva.-dije en un suspiro.-Lo demás lo he perdonado. Eres muy cobarde cuando te lo propones.-susurré acariciando su rostro.-Muy cobarde y muy tonto.-susurré antes de rodearlo por el cuello.-Sobretodo porque deberías estar besándome en vez de estar diciendo tonterías. Nuestra hija espera que nos besemos, así que no deberíamos decepcionarla.-dije antes de rozar sus labios colocándome de puntillas.

-¡Qué bonito!-escuché decir a la señora que ya tomaba su segunda taza de té.-¡Maravilloso! ¡Hacen una hermosa pareja! Luego dicen de los homosexuales, dicen que son personas que no saben amar y tampoco tener romanticismo. Pero yo siempre, siempre, he dicho que son los más sensibles y los hombres que mejor saben expresar sus sentimientos.-reí ante su explicación, mientras él estaba rojo como un tomate.

-Señora, soy bisexual.-dije mirando a Kurou.-Pero por este idiota me comprometo a ser de una sola persona, olvidándome de mujeres para siempre y adentrándome en mi lado más gay.-comenté antes de engancharme a su boca, justo cuando iba a replicar.

Aquel beso me supo igual que el primero. Su sabor era fresco, dulce y tan pasional que me hizo caer en una necesidad increíble. Me ardía la boca y me temblaban las piernas. Me abrazó pegándome a él, olvidando por un momento que estábamos en mitad de una academia de baile y que muchos ojos podían vernos. Mordisqueaba sus labios y él jadeaba aferrado a mi chaqueta. Yo acariciaba los cabellos de su nuca, mientras intentaba no caerme. Terminó por inclinarse y permitirme que fuera más cómodo para mí.

-Papis.-escuché decir después de unos minutos.-Papis.-su voz cálida me sorprendió, así como su mano tirando de mi pantalón.-Papi Yosh.

-Cielo, espera un momento.-balbuceé pegado aún a los labios de Kurou.-Estoy regañando a tu padre.

-Pues que regañina más rara.

3 comentarios:

†MuTяĆ dijo...

¡Pero qué amor de pequeñaaaaa! ¡Y qué retrato familiar tan dulce y maravilloso! Me tienes enganchada a la novela, que lo sepas. Ya es totalmente oficial y confesable jajajajajaja...

¡Besotes principito!

Kiseki dijo...

Me reí un montón con la pequeña XD Es completamente adorable >////< Hacen una familia perfecta! Sí~! Parece que las cosas se están arreglando al fin!
En serio, esta novela es como una droga, cada vez me está gustando más y ahora estoy enganchada, esperando más dosis con ansías :3
Besos~!

Athenea dijo...

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ME ENCANTA!!!!!!!!!!!!!!!!! No solo la niña (que es so so lovely), sino la señora de la academia, jajaja, qué mona XD. Y Kurou, aiiis, qué tonto ha sido. Menos mal que ya se ha arreglado todo entre ellos.

Un capítulo realmente precioso. A ver si Yosh puede ver cumplido su sueño de formar una familia feliz de una vez por todas. ¡Un beso!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt