Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 16 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 10 - You are my disease III



Quienes me conocen personalmente saben de mi amor por los Beatles, los Rolling, Bowie, Ozzy, Queen... Mi grupo favorito es Beatles, mi cantante favorito inglés es Bowie. Los siguientes serían Queen, por supuesto. Por eso creo que esta canción debía aparecer aquí... hablamos de Londres, de caminar por sus calles y de regresar a donde uno es feliz... ¿no es así? ¡GET BACK!




Después de aquel beso estuve contemplándolo como un idiota, porque era algo increíble. Estaba de nuevo al lado de Kurou y con aquella hermosa niña. Parecía una muñeca a pilas, pero tan cálida y real que me hipnotizaba. Volvía a sentirme feliz. Aquello parecía la recompensa a tantos años, más de una década, sintiéndome vacío.

Decidimos ir a caminar por Londres. La pequeña iba entre nosotros, tomándonos a ambos de las manos, con una enorme sonrisa sin importarle que le faltaran algunos dientes. Sus largos cabellos rubios eran como hebras de cebada convertidas en oro, y estas hechas los sedosos cabellos de un ángel. Kurou se veía serio, pero sus ojos tenían un brillo especial muy parecido al que tenía en nuestra primera cita. Caminábamos al fin como una familia completa, sin importar miradas curiosas o simplemente que el viento nos despeinara.

Terminamos sentados en una cafetería bastante pequeña y acogedora. El suelo y las paredes eran de madera, tenía hermosas pinturas de campos floridos y ríos bravos. En el ambiente se podía sentir el aroma a cacao y café recién hecho. La pequeña se sentó en mis piernas aferrada a mi chaqueta. Yo sólo acariciaba sus cabellos absorto en el movimiento de sus dedos. Tenía manos pequeñas, como las de cualquier niño, pero finas y parecían perfectas para tocar el piano.

-Mi ángel.-dije en un murmullo.-Porque tú eres mi dulce y pequeño ángel.-ella me miró riendo divertida por mis palabras.-¿Te gustaría aprender a tocar el piano? Yo toco muy bien el piano, puedo enseñarte.

-Sí, me gusta el piano.-murmuró antes de abrazarme y besar mi mejilla.-¿También enseñarás a papá? Papá sabía antes tocar el saxofón, cuando niño, pero dice que lo dejó cuando se hizo grande.

-Papá es idiota.-respondí provocando su risa una vez más.

-¿Tienes que enseñarle eso a la niña?-preguntó algo molesto mientras miraba la carta.

-Me lo enseñó tu madre, yo sólo sigo sus lecciones.-respondí colocando mi mano derecha sobre mi pecho.-Lo juro, sobre mi propio corazón.

-¿Conoces a la abuela? Yo no.

Miré de muy mala gana a Kurou. Incluso había ocultado a la pequeña a sus padres, algo que no entendía en absoluto. Tanto misterio por una pequeña que, aunque fue hecha por accidente, era un encanto y nadie podría resistirse a su dulzura.

-Tu madre te va a matar.-comenté.-Si no lo hago yo antes.-dije colocándola bien sobre mis piernas.-Vamos a ir después del café, iremos para que conozcan a la niña y esta noche la disfrutaran. Van a conocer a su nieta, tenerla para contarle cuentos como bien quiere tu padre y seguro que tu madre está encantada de hacerle peinados. Ya sabes lo que dijeron una vez sobre hijos en nuestro matrimonio.-ni pestañeé cuando solté todo aquello, porque sabía que él lo recordaba bastante bien.

Pocas horas antes de la boda los conocí. Su padre era un bromista y su madre muy dulce. Desde el principio todo fue tomado como broma, salvo cuando empezamos a conversar seriamente. Nos quedamos hasta altas horas aquel día, el de antes de la boda, hablando sobre nuestros planes futuros. Por supuesto, sus padres no saben a qué nos dedicamos realmente y piensan que sólo somos grandes hombres de negocio. Aquel día propusieron que fuéramos padres, que gracias a las nuevas leyes podríamos tener nuestra propia familia.

“Por mucho que este se niegue, mételo en cintura y hazle saber que un matrimonio sin hijos no es matrimonio. Da igual si es entre un hombre o una mujer, dos hombres, dos mujeres o dos perros. Todos los seres de este mundo necesitan descendencia. No importa si lleva vuestra sangre, la de uno de vosotros o si no la lleva. Da igual. Lo importante es tener alguien a quien cuidar y que te responda con cariño puro, real.”

Recordé el rostro serio de su padre y como su madre sonreía de forma dulce. Ellos querían ser abuelos, no les importaba que su hijo se casara con un hombre. Lo único que deseaban, como si fuera un hermoso sueño, era tener una nieta o un nieto.

-Yoshiki, tengo miedo.-murmuró.-Recuerdo cuando rompía jarrones que mi padre compraba para las rosas de mi madre. Lo recuerdo muy bien.-hizo un inciso y suspiró.-Me miraba con aquellos ojos de fiera y me lanzaba su temida frase de “¿por qué lo escondes? Un hombre debe dar la cara por todo lo bueno y malo que haga, sobretodo lo malo”-apoyó sus manos en la mesa y miró hacia abajo.

-Sigues siendo el mismo niño que rompe jarrones. Ocultas cosas a tus padres, son los seres que más nos pueden amar.-dije abrazando bien a la pequeña, mientras notaba que ella jugaba con una servilleta.-Ocultar a esta niña, como si fuera un jarrón roto.-dije en un tono severo, una regañina que me hacía ver más grande y mucho mayor que él.-¿A quién se le ocurre? Si es una preciosa bailarina, un ángel.-suspiré pesado, intentando no molestarme porque me dolería la cabeza.-Díselo y pide perdón. Ellos te quieren y te perdonarán, aceptarán a la niña y la malcriarán como buenos abuelos.

-¿Tú crees?-preguntó nervioso.

-Sí, yo creo.

En ese momento, la camarera vino para tomar nota del servicio. Pedí un café con un pequeño dulce de crema de vainilla, ella pidió uno de fresas y chocolate junto a un cacao caliente. Sin embargo, Kurou sólo pidió té. Estaba tan nervioso que su estómago estaba cerrado. Jamás demostraba su nerviosismo si no era con la falta de apetito.

Estuve hablando con la pequeña durante todo el tiempo. Me habló de sus dibujos favoritos, que echaba de menos su colegio de antes y que quería conocer a Misifú, mi gato, además que deseaba volver loco a Sebastian con pequeñas bromas. Ella desconocía que Sebastian era el rey de las bromas, que él me enseñó a gastárselas a Kamijo. Me reía como nunca, y creo que eso lo notó mi esposo.

Era feliz, la pequeña también y él parecía disfrutar de todo aquello como si fuera un sueño. Pero era todo real, si bien daba esa gloriosa impresión. Había sufrido mucho mi hermoso gigante, sobretodo cuando era niño.

Muchas veces me contó como ocultaba a sus padres las burlas de otros niños. Era un niño dulce, fantasioso y siempre estaba diciendo que algún día volaría como superman. Todos los niños tienen fantasías, sueños que son imposibles, pero la imaginación es preciosa y debe conservarse aún de adultos. Él la perdió con sólo ocho años. Se burlaban porque era muy delgado y alto, era muy torpe y siempre se estaba cayendo. Dejaban de lado a mi hermoso gigante.

“Los sueños se desvanecían,
como si la arena fuera humo.
Quedó en nada su castillo,
los pájaros murieron sin poder volar.
Los sueños se perdían,
y él jamás los tuvo.
Quedó sentado en el descansillo,
intentando por todos los medios no llorar.
Se convirtió en asesino, en matón.
Pero algo me dice que el niño, ese niño pequeño,
sigue vivo muy en el fondo de su mar interior.
Está a la deriva en un tablón,
de eso estoy seguro... como que esto es real.”

Acabó consumiéndose y agriándose su carácter y deseando mejorar su equilibrio sólo para dar un buen golpe. Terminó siendo un matón. Ese fue su destino hasta que conoció a Isabela. En ese momento quiso ser un caballero, ella le decía que podía hacer posible cualquier sueño erótico que se le propusiera.

Era un adolescente, no se puede pedir mucho de un bulto lleno de hormonas. Se enamoró de ella, o más bien de su figura angelical y ojos de serpiente. Se casaron jóvenes, pero no le quiso dar el divorcio jamás.

Supuse que iba a buscarlo cuando él se sentía débil, o quizás él la buscaba a ella. No quería saber en ese momento nada de la concepción de Anne. Ella era mi hija. No la habría concebido yo, ni habría dado mi esperma para que aquella golfa abriera sus piernas. Sin embargo, la niña fue mi hija desde el primer abrazo que nos dimos. Era mía y haría que no se pareciera en nada a ella, sino que fuera igual que su dulce padre sin perder su preciosa imaginación, su gusto por el arte y por soñar.

-Dime Gigante ¿has pensado cómo vamos a decorar el hermoso cuarto de nuestra bonita Rapunzel?-dije tras un largo sorbo de café, el último.-He pensado que podríamos pedir que algunos de mis sobrinos, así como amigos de ellos que se dedican a pintar, lo hicieran.-ella sonrió mirándome.-Creo que un hermoso prado con bailarinas con alas de cisne, gatos alados, arcoíris salidos de las plumas de un pavo real y notas musicales.

-¡Sí!-gritó entusiasmada.-Y también flores de cerezo, me gustan los árboles de cerezo.

-Ya la has oído.-murmuré antes de besar su frente.

-Imaginé todo esto de forma distinta.-dijo algo avergonzado.

-Tú siempre supones mal, lo único que supones bien es cuando tengo ganas de jugar.-pestañeé antes de sonreír de forma muy pervertida, claro que la niña no me vio.

Él se sonrojó muchísimo, con esa pose tan dulce que le hacía verse pequeño. Su rostro era un enorme tomate. Estaba muy gracioso con aquella taza de té a punto de llegar a sus labios, detenida en el aire por fuerzas misteriosas, y esos ojos enormes que se hacían pequeños guisantes. Realmente mi esposo sólo se expresa bien cuando los sentimientos le colapsan demasiado.

-Te amo.-dije provocando la risa de Anne.-¿Por qué ríes?

-Sois dos personajes de cuento.-comentó girándose para quedar frente a mí.-Tú eres un príncipe que parece princesa, pero tienes alma de dragón. Él es un guerrero enorme al que todos temen, pero en realidad es bueno. Tenéis que ser enemigos... y al fina os enamoráis. Entonces, una bruja buena va a vuestro reino y os regala una niña. La niña se hace grande y se convierte en una princesa cisne. Puede bailar ballet en el río como cisne, y en la tierra como mujer con los cabellos de Rapunzel.-la miré completamente fascinado.

Mis manos se quedaron sobre sus mejillas, pero pronto acaricié sus cabellos con aquella sonrisa de orgullo. Me fascinaba su forma de ser, tan imaginativa y artística además de fresca. Sentía sus palabras como una bocanada de aire puro venido directamente del mar, pero con el aroma de un hermoso jardín con flores de chocolate.

-Sí, sí amor.-susurré besando su frente.-Sí.

-¿Me contarás un cuento así alguna vez?-preguntó inquieta.-¿Me harías una canción con tu piano?

Sólo alguien que tiene hijos, supongo, puede comprender como me sentí en ese momento. Mis piernas temblaban, así como mis manos, estaba tan emocionado que prácticamente lloraba. Miré a Kurou con aquella expresión perdida en medio del más puro amor. Él sólo sonrió orgulloso, no era una sonrisa falsa sino una de esas escasas sonrisas que podía contemplar en él.

-Tiene mucha imaginación. Siempre me ha recordado a ti, creo que por eso os quiero tanto.-dijo con su voz imponente, pero con el aspecto de un enorme gigante bonachón que deseaba un abrazo.

3 comentarios:

Athenea dijo...

Me encanta esa niña, es monísima. Una bailarina cisne. Y Kurou, pobrecillo, tiene un trauma de cuando era niño, por eso es tan tímido y le cuesta tanto abrirse a los demás, aunque espero que ahora que están los 3 juntos todo eso cambie. Ah, y a ver si en el próximo capi salen los padres de Kurou, que quiero conocerlos YA!!! Jajaja. Un capi perfect, en serio, esta historia cada vez engancha más. ¡Un besito!

†MuTяĆ dijo...

Otra preciosa estampa familiar. ^^ ¡Me encanta! :D Menudos tres se han juntado... ¡De aquí sólo puede salir una familia feliz! :) Tengo ganas de saber por fin cómo son los padres de Kurou. :) ¡Y gracias por el video! ¡Es una monada de Neko Nyampire! :D

¡Besotes guapetón!

Kiseki dijo...

Pero qué amor de niña! Es encantadora! <3 Y no podía describirles mejor, jaja!
Ella era lo que les faltaba, ahora se les ve completos :3 Espero que haya más partes así, que ya les tocaba tener algún momento feliz ^^
Besos~!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt