Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 16 de octubre de 2014

Declaración de sentimientos

"Tengo una carta para ti"... ¡No me jodas Louis! ¿Esto es una carta? Parece un tratado de guerra que pide la paz y luego la guerra. Mon cher, ¿qué se supone que tengo que hacer con esto? Además de leerla, ¿qué debo hacer?

Lestat de Lioncourt


Hemos discutido tantas veces que he perdido la cuenta. Ni siquiera sé porque discutimos a veces. Sólo comienza. Tú gritas, yo grito, nos hacemos daño y cuando todo termina deseo abrazarte. Eres fuerte, siempre he admirado eso de ti. Muchas veces guardo para mí miles de secretos y palabras hirientes. Quiero decirte todo, explicarte mis sentimientos, pero luego me percato que tú conoces todo de mí. Me molesta que sea así. Siento que quedo desnudo frente a tus ojos. No me gusta ese sentimiento. Me duele que ocurra porque tú no eres del todo sincero conmigo. Sabes guardar bien lo que piensas en cada minuto, y, en ocasiones, me percato que ni siquiera reflexionas siquiera un segundo sobre tus actos. Pero jamás te sale nada demasiado mal. Sales airoso de todos los problemas. Me siento pequeño, débil, confuso y eso me atormenta. Dices que soy el más peligroso de todos, que no tengo conciencia de mi maldad. Si bien, yo sí soy consciente de la tuya.

Eres cruel cuando sonríes de esa forma. Haces que nada importe. Ni siquiera importa lo que yo esté diciendo. Sólo sonríes confundiéndome y provocando que quiera abofetearte. Quiero huir de ti y cuanto más huyo, cuanto más deseo hacerlo, más atrapado estoy. Por mucho que me resista acabo abrazado a ti, llorando como un estúpido mientras pido perdón por mis propios sentimientos. He sentido millones de veces que te burlabas cruelmente de mí, pero sólo era un reflejo barato. Te preocupas por mis sentimientos, por lo que realmente quiero. Deseas protegerme en cada momento, si bien, yo sé hacerlo. Me molesta tanto esa actitud de príncipe que has tomado. Tal vez sólo me preocupa. No lo sé. Estoy cansado de ser tu Lois Lane particular. Ya no quiero que me rodees mientras te alzas por los cielos, buscando una nueva aventura o un alma descarriada a quien molestar. Si bien, sé que cuando no lo sea me sentiré apartado y hundido. Tú formas parte de mí, de la misma forma que sé que yo formo parte de ti.

Esta carta es un error, pero he cometido miles a lo largo de mi vida. Quizás el primero fue enamorarme de ti. Este amor me está consumiendo. Me dices te amo, sonríes mientras lo haces con esa pose de seductor y me miras igual que un galán de cine en blanco y negro. Haces que salten todas las alarmas. Me doy cuenta que me pedirás un imposible y yo intentaré resistirme. Siempre intento resistirme, ¿pero ves que lo logre? No logro nada. Jamás puedo hacerlo. Caigo una y otra vez.

No te soporto. Hay veces que no te soporto. Te tiraría todo a la cabeza, prendería fuego a tu cuerpo y a la casa entera. Deseo chillar tanto que mis pulmones estallen igual que los vidrios de las ventanas. Y, sin embargo, tú me calmas con unas mágicas palabras. Haces que olvide el dolor, la miseria, mi tragedia y también el motivo por el cual me siento tan confuso. Este amor no lo entiendo. No entiendo nada. ¿Por qué me salvaste? ¿Por qué? Dos veces. Yo nunca te salvo. Jamás hago algo útil. Me siento un idiota. Pero ahí estás tú para decirme que no lo soy. Te ríes de mis palabras, de mi pose a la hora de leer y de como frunzo el ceño. Te ríes de todo, y, sobre todo de ti mismo.


Este amor es una ruina. Una perdición. Pero si no lo sintiera, Lestat, me volvería loco. Has hecho que te ame desde lo más profundo de mi corazón. Lo has hecho. Y te odio por ello.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt