"Tengo una carta para ti"... ¡No me jodas Louis! ¿Esto es una carta? Parece un tratado de guerra que pide la paz y luego la guerra. Mon cher, ¿qué se supone que tengo que hacer con esto? Además de leerla, ¿qué debo hacer?
Lestat de Lioncourt
Hemos discutido tantas veces que he
perdido la cuenta. Ni siquiera sé porque discutimos a veces. Sólo
comienza. Tú gritas, yo grito, nos hacemos daño y cuando todo
termina deseo abrazarte. Eres fuerte, siempre he admirado eso de ti.
Muchas veces guardo para mí miles de secretos y palabras hirientes.
Quiero decirte todo, explicarte mis sentimientos, pero luego me
percato que tú conoces todo de mí. Me molesta que sea así. Siento
que quedo desnudo frente a tus ojos. No me gusta ese sentimiento. Me
duele que ocurra porque tú no eres del todo sincero conmigo. Sabes
guardar bien lo que piensas en cada minuto, y, en ocasiones, me
percato que ni siquiera reflexionas siquiera un segundo sobre tus
actos. Pero jamás te sale nada demasiado mal. Sales airoso de todos
los problemas. Me siento pequeño, débil, confuso y eso me
atormenta. Dices que soy el más peligroso de todos, que no tengo
conciencia de mi maldad. Si bien, yo sí soy consciente de la tuya.
Eres cruel cuando sonríes de esa
forma. Haces que nada importe. Ni siquiera importa lo que yo esté
diciendo. Sólo sonríes confundiéndome y provocando que quiera
abofetearte. Quiero huir de ti y cuanto más huyo, cuanto más deseo
hacerlo, más atrapado estoy. Por mucho que me resista acabo abrazado
a ti, llorando como un estúpido mientras pido perdón por mis
propios sentimientos. He sentido millones de veces que te burlabas
cruelmente de mí, pero sólo era un reflejo barato. Te preocupas por
mis sentimientos, por lo que realmente quiero. Deseas protegerme en
cada momento, si bien, yo sé hacerlo. Me molesta tanto esa actitud
de príncipe que has tomado. Tal vez sólo me preocupa. No lo sé.
Estoy cansado de ser tu Lois Lane particular. Ya no quiero que me
rodees mientras te alzas por los cielos, buscando una nueva aventura
o un alma descarriada a quien molestar. Si bien, sé que cuando no lo
sea me sentiré apartado y hundido. Tú formas parte de mí, de la
misma forma que sé que yo formo parte de ti.
Esta carta es un error, pero he
cometido miles a lo largo de mi vida. Quizás el primero fue
enamorarme de ti. Este amor me está consumiendo. Me dices te amo,
sonríes mientras lo haces con esa pose de seductor y me miras igual
que un galán de cine en blanco y negro. Haces que salten todas las
alarmas. Me doy cuenta que me pedirás un imposible y yo intentaré
resistirme. Siempre intento resistirme, ¿pero ves que lo logre? No
logro nada. Jamás puedo hacerlo. Caigo una y otra vez.
No te soporto. Hay veces que no te
soporto. Te tiraría todo a la cabeza, prendería fuego a tu cuerpo y
a la casa entera. Deseo chillar tanto que mis pulmones estallen igual
que los vidrios de las ventanas. Y, sin embargo, tú me calmas con
unas mágicas palabras. Haces que olvide el dolor, la miseria, mi
tragedia y también el motivo por el cual me siento tan confuso. Este
amor no lo entiendo. No entiendo nada. ¿Por qué me salvaste? ¿Por
qué? Dos veces. Yo nunca te salvo. Jamás hago algo útil. Me siento
un idiota. Pero ahí estás tú para decirme que no lo soy. Te ríes
de mis palabras, de mi pose a la hora de leer y de como frunzo el
ceño. Te ríes de todo, y, sobre todo de ti mismo.
Este amor es una ruina. Una perdición.
Pero si no lo sintiera, Lestat, me volvería loco. Has hecho que te
ame desde lo más profundo de mi corazón. Lo has hecho. Y te odio
por ello.
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