Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 2 de diciembre de 2007

Dulce Falsedad: Capítulo segundo / comencé a necesitarlo \


HWD, como siempre... katou e iwaki





Cuando desperté tomé una ducha para aclarar ideas e hice varias tostadas. Estaba aún descolocado por lo que había hecho, meter a un intruso en casa y darle de comer además de techo. Sin embargo ese intruso era alguien que le recordaba desgraciadamente a él, alguien que realmente necesitaba ayuda y que sin embargo no quería esa mano que le tendía. No tuve que ir a avisarle que el desayuno estaba puesto sobre la mesa, él se había marchado y tan sólo había dejado un gracias en una hoja de papel. Quedé desconcertado y pensativo. Hacía mucho tiempo que no tenía un día libre, había realizado demasiadas horas extras y podía pedir un día de descanso. Tomé el teléfono y llamé al jefe comentándole que no me encontraba bien, algo cansado y que podría ser un comienzo gripal. Don Sergio no dudó en darme un par de días, pues yo era un buen trabajador y no como la pandilla de holgazanes que tenía en plantilla. ¿Por qué tomé esa decisión? Porque necesitaba buscarlo por toda la ciudad. Encendí un cigarrillo tras dejar el teléfono a un lado, acaricié mi mentón y tomé un sorbo del café. Me cuestioné un par de veces donde iría si no tuviera un céntimo y no quisiera ser encontrado. Descarté de un plumazo los recreativos, los cibercafés, cafeterías y todo lo que tendría que pagar mínimo un par de euros. Caí en la cuenta que en los parques se puede pedir entre los jardines, las calles más céntricas pasaría desapercibido y los supermercados e hipermercados donde robar está a la orden del día. Así que cuando tuve pensada una ruta sobre una hoja de papel me dispuse a ir a su encuentro, entonces sonó el timbre y giré el pomo. Allí estaba él junto a un policía.

-¿Vive con usted?-Interrogó con semblante serio.

-Sí.-Mascullé nervioso.

-Su hijo se ha metido en problemas, pero no recordaba su teléfono y como la comisaría esta cerca lo he traído.-¿Por vivir conmigo debía ser hijo mío? ¿Por qué no un hermano? O mejor ¿por qué no un amante?

-No es mi hijo.-Respondí rápidamente.

-No me importa que le enlace con él, sin embargo, sí que haya intentado robar en el Hipermercado Manchester.- ¿Por qué no me sorprendía? Le miré mientras el policía comentaba su hazaña y luego dirigí mi mirada al agente.

-¿Ha sido mucho?-Pregunté preocupado.

-Sólo fueron un par de chocolatinas.-Interrumpió Jimmy.

-Cállate, sólo sabes meterte en entuertos.-Gruñí.

-Me dijo que vivía aquí y lo he traído para hablar con su tutor legal.-Comentó.

-Soy amigo de la familia, vino a pasar unos días.-Respondí antes de que él abriera el buzón de correos que tiene por boca.

-Entiendo, como devolvió lo robado era sólo para comentarle a sus padres lo buen hijo que es.-Masculló el agente para dar un paso atrás y pulsar el ascensor.-Me marcho, se le ha abierto un parte con los datos que ha dado, si vuelve a suceder algo como esto acabará en un centro de menores.-Indicó. Entonces lo supe, mintió en su nombre y en todo acerca de él. Estaba fichado, eso estaba seguro, y si daba sus datos darían con la desaparición de un joven de un orfanato de la ciudad.

Entró en casa y cerró la puerta, se dejó caer sobre la madera y suspiró.

-Eres un idiota.-Comenté.-Te acojo en casa, te digo que puedes disponer de comida y cama pero no lo valoras. Para colmo te vas sin decir adiós, te pasas por la entrepierna mi preocupación por ti. Porque intento ayudarte, ayudar a alguien por una jodida vez en la vida, sin embargo no lo ves, sólo ves lo que tú deseas ver. Eres un inconsciente y es normal que estés sólo, que nadie te quiera a su lado. Maldito ignorante de los cojones.-Estaba enfadado no con él, sino conmigo mismo por no haber podido haber evitado aquello. No era nada mío, pero yo no lo veía así.

-Me fui porque me das mala espina.-Respondió.-¿Quién dice que no eres un violador?-Dijo ironizando sobre el asunto, sin embargo tenía razón.-Eres un extraño que me asalta una mañana cualquiera, me persigue y acaba invitándome a su casa.-Argumentó.

-Que te ha dado de comer, cama y no te ha tocado.-Comenté.-No olvides el papel que hice frente al policía.-Mascullé dolido.

-Vale me has salvado el culo, lo admito.-Dijo entre dientes.

Durante ese día no hablamos demasiado, él se encerró en la habitación escuchando música estridente y yo me dediqué a hacer mi novela. No entendía porqué me puse tan celoso, tan histérico, cuando el resto del mundo no me importaba. Ya tenía entendido que el doloroso pasado que tenía era parecido al mío, su actitud era la misma que yo había dado a mis problemas y mientras la nicotina aniquilaba mis pulmones sonreí al ver otro parecido. El mayor de los parecidos era su nula confianza en el hombre, sin embargo por extraño que pareciera parecía que confiábamos uno en el otro.

Mi nueva novela comenzó a ser una batalla épica, aquella que siempre comienza en nuestro interior bañándonos en dudas. Era un diálogo interno del personaje y luego se desarrollaba la trama. Realmente me gustaba empezar así las historias, era una manera interesante y única.

Esa noche dormí incómodo con mil preguntas en mi mente, miles, y terminé condenado a prender la radio. Puse Saurom a todo volumen y comencé a imaginarme los duelos entre armas. Sonreí maravillado hasta que el sueño vino a mí y todo se tornó a un terreno más fogoso, personal y sexual. En la cama se hallaba Jimmy y no le hacía reparos a mis besos, mis caricias y a mi miembro entrando una y otra vez en su interior. Mis manos acariciaban su entrepierna, se anclaban a sus nalgas y terminaban tirando de sus cabellos al enredarse en ellos en un momento de lujuria. Desperté en el preciso instante en el que él gemía clamando que me vertiera en sus entrañas. Sentí que había manchado mi ropa interior, el calor y el aroma a sexo cubrían mi cuerpo como una fiebre. Aparté las ropas de cama y noté mi respiración aún ajetreada mientras pedía olvidar lo que había sucedido. La verdad es que deseaba guardarlo como un momento real, pero no podía entablar conversaciones normales con él, después de tener esos recuerdos tan eróticos de mis sueños.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Oye, responde!!!!! Saludos

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt