Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 29 de enero de 2008

Mariposas Negras



Mariposas Negras

VI

El Reino Perdido II

J

amás pensé que todo esto se prolongaría un mes, días de autentico suplicio. Iba a verlo a la salida del instituto sin poder aproximarme, ya que le recogían con celo. Lentamente fueron dándole libertad y un día aparecí ante él con una sonrisa de oreja a oreja. Era la primera vez que podía estar tan cerca de él e intenté no aparentar nerviosismo alguno.

-Abel.-dije tomándolo de la muñeca.-Debo hablar contigo, es importante.-comenté mirándole detenidamente a los ojos, aquella mirada perdida en sus pensamientos que tanto amaba.-No voy a hacerte daño, por favor ven conmigo a un lugar apartado donde podamos conversar.-rogué porque aceptara.

-Me dijeron que tú me enfermaste, que fuiste el causante de mis golpes y no sé que creer.-dijo con total sinceridad y con un aplomo increíble.-Vayamos a una cafetería.-indicó parando en seco sus pasos.-No quiero quedarme a solas con un desconocido, porque eso es lo que eres para mí.-aquellas palabras cercenaron a mi estúpida alma.

-Comprendo, vayamos a la de la próxima esquina.-caminé delante de él para indicarle el camino.

-De acuerdo.-respondió frío y pausado. Era como ver su reflejo sabiendo que el real está tras el cristal.

-¿Cómo te llamas? algún nombre tendrás-preguntó mirándome detenidamente.

-Sí.-dije con pesar.-Antes solías decírmelo con dulzura cuando.-me detuve, no quería incomodarlo.-Me llamo Michel.-dije mirándolo fijamente parando ante la puerta del local.

-Michel.-murmuró adentrándose en aquella heladería-cafetería, donde solíamos ir cuando salía de clase, era una extraña costumbre.

Nos sentamos en el final del local y pedí dos batidos de vainilla a la camarera que nos atendió como habitualmente, llamándonos por nuestros nombres.

-¿Cómo sabe mi nombre?-cuestionó levantando una ceja.

-Antes veníamos a este lugar muy seguido.-dije con tono pausado, intentando tomar fuerzas para lo que iba a decir a continuación.-Tú y yo éramos más que amigos.-comenté para hacer una pausa y agradecer a la chica que nos había traído nuestras consumiciones.

-Lo sé, ¿Cómo hermanos?-preguntó tomando un trago del batido mientras me miraba desafiante.

-No, amantes.-entonces lo vi toser y palidecer.

-Sospechaba que estabas enamorado de mí, pero no.-su voz sonó apagada, llena de temores y preguntándose que era realmente lo que había sucedido.-Me tengo que ir.-cogió la maleta y salió corriendo, dejé que se fuera y pensé que otro día tendría mi oportunidad.

Michel

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt