Mariposas Negras
V
El caballero sin rey
| A |
l regresar a casa me encerré en la que era mi habitación. Miré mis libros, mis anotaciones del instituto y varios peluches que parecían ser importantes para mí. Tenía fotografías con ellos y algunas eran bastante viejas. En un cajón con candado, que logré abrir, se encontraban cartas de amor. Eran poemas más bien y pensé que no podía ser, mis sospechas ya no lo eran y tenía claro que él era mi amante. Busqué sin éxito algún diario o cuaderno vital. Los mangas atestaban un lado de la estantería, al otro lado libros de fantasía y bajo ellos volúmenes de enciclopedia y filosofía. La música era metal y rock. Mi ropa era algo oscura, sin ser excesivamente gótica o heavy. Terminé por encender el ordenador y mirar los archivos. No quedaba mucho de ellos, alguien los había borrado y las claves de mis cuentas de correo, si las tenía, no las recordaba.
Durante los días próximos regresé a los estudios, no recordaba a nadie y todos parecían mirarme con cara de pena. Estar junto a ellos me hacía sentir extraño y extraviado. Nadie sabía nada de mí, no solía relacionarme con nadie y eso me demolía. Era el chico aquel que solía pasar inadvertido y ahora era el centro de atención de la pista de aquel circo. Aunque algún rumor llegó a mis oídos, algo que me dejó paralizado y que el nuevo yo no consentiría. Según muchos era el saco de boxeo de uno de los grupos superiores.
Cuando volvía a casa cada día me sentía un fraude. Aparentaba que mis amigos me habían acogido entre ellos, que disfrutaba de su compañía e incluso solía decir que quizás gracias a ellos recordaría. Claro que recordaría, esa frialdad haría despertar a cualquier conciencia para buscar sus fallos y demostrarles que no somos tan diferentes. Sin embargo al entrar en mi habitación comenzaba a llorar sintiéndome solo en aquel vacío. Sabía que había algo que no estaba en su lugar, pero no sabía el qué.

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