Mariposas Negras
V
El reino perdido I
| D |
ime, ¿Qué puedes hacer cuando ya todo lo ves perdido? ¿Qué?
“Almas en pena que desean encontrar la luz en su camino de espinas. Muertos y vivos a la vez, son el abismo de la tristeza que caen en la soledad. No mueren, no respirar. Duermen, eso hacen, están en un profundo sueño encarcelados mientras imaginan que son libres.”
Mi bolígrafo rasgaba el papel, una y otra vez, impulsivo y apestando a whisky barato.
“Hoy escribo lamentos en una hoja arrugada e imagino que es tu piel. Debo tener la fantasía despierta, pues sino acabaré inmolándome en la melancolía para atarme a la botella. He bebido y esto que hago lo realizo a tientas.”
Una lágrima cayó por mi rostro y la sequé tras dar un nuevo trago de la botella, apenas quedaba el final de esta. Miré un segundo al mueble bar y reí de lado, tenía un surtido amplio donde elegir.
“Ángeles sin alas, almas rebeldes condenadas. Nuestro hogar siempre será el dolor y la enajenación mental llamada amor. Recuerdo cuando te confesaba que jamás querría algo más que sexo y algo de diversión, fui un ingenuo”
Más bien un idiota que jugaba a ser desvergonzado ante la propia imagen de un dios.
“Te odio por no recordar los momentos de pasión, mi lecho empapado en nuestro sudor y como te besaba mientras me mecía entre tus piernas. Moría de placer mientras jadeaba y tú gritabas al mundo que me deseabas. ¡Necesito volver a ese tiempo! ¡Necesito que los relojes se pongan de acuerdo! ¡Quiero volver al pasado y abrazarte de una vez!”
Me levanté sintiendo que mis piernas no respondían y caí al suelo. Mis cabellos caían sobre mi rostro y la botella rodó por el suelo.
-¡Deja de llorar!-me grité a mi mismo.-¡Levántate, hazlo por él!-Dije en un alarido de dolor. Pues al caer me había dañado un brazo.-¡Mierda!-Mascullé agarrándome al sofá para tirarme en él.
En ese instante llegó mi tía.
-Michel.-Dijo cerrando la puerta para dirigirse hacia mí.-Deja de hacer estupideces, te lo ruego.-Susurró besando mi rostro.-Vamos, te voy a llevar a la cama y a refrescarte un poco.-Comentó.-Pero no te duermas.-Dijo arrastrándome como pudo hasta mi habitación.
Después de eso me desvanecí y cuando retomé el control habían pasado dos días. Ella entonces me comentó que ya estaba en casa y había retomado sus estudios, aunque no recordaba al resto sí las cosas ordinarias. Sin embargo me dejó claro que no debía de aproximarme a él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario