Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 25 de enero de 2008

Mariposas Negras


Mariposas Negras

III

Quería aparentar que sabía lo que sucedía

C

uando mi madre lo apartó de mí y dijo que por su motivo estaba en este estado, o eso creí haber entendido, me sentí estúpido pues en aquel roce había percibido un amor desconocido. Aunque no recordaba apenas nada aquella colonia era para mí familiar, como si hubiera sido importante su aroma para mí y por consecuencia haber activado en mi mente algún vago recuerdo. Tras expulsarlo de mi habitación mi madre tuvo que ser llevada por las enfermeras para ser tranquilizada. Yo simplemente me senté mirando la lluvia caer. Eran las lágrimas de los ángeles ante una tragedia, eso es el simbolismo que le doy en este mismo instante, lágrimas que lloraban por mi dolor.

Hacía unas horas me habían traído mi radio y algunos enseres más; entre ellos había un reproductor de música y lo conecté, para intentar pasar el día intentando alejarme de ese pensamiento, el cual era que él es algo más que un amigo…quizás un hermano, una relación estrecha y única. La primera canción que estalló en mis cascos fue “Mar Adentro” y una imagen impactante vino a mí. Era él desnudo en la ducha mientras canturreaba aquellas palabras. No entendí bien porque mi mente me jugaba esa mala pasada, no conseguía recordar nada, pero sí algo como eso. Cambié deprisa la pista y comenzó otra más liviana que también me hizo recordarle, de una forma más afable. El tema se llamaba “Contigo, Sin ti” de Saratoga. Me quedé meditando y luego busqué por la bolsa algo más, allí había un cuaderno de poesía con un candado. Intenté averiguar que hubiera hecho yo con la llave cuando la observé colgada a mi cuello, era una especie de colgante. La introduje y cedió la cerradura, entonces me quedé algo extrañado. Aquellas poesías no eran mías, no tenían mi nombre sino el de otro. Todas las que allí había eran eróticas, sensuales, misteriosas y algunas románticas; además de ser homosexuales o eso parecían.

“Tú eres las rejas de la alambrada de esta desesperada prisión…¿recuerdas esa canción? Yo simplemente quiero seguir reo, secuestrado por tu belleza y equipararme a ti. Deleitarme de tus labios, de esta fruta tan prohibida, es irónicamente mi fantástico vergel paradisíaco. Seré para ti Caín, sin embargo esta vez la lucha será por saber quién aguanta más en la cama.”

Eso lo dejaba todo claro, si bien no sabía si eran de él o de quién. Cerré corriendo el libro con la llave cuando vi entrar a mi madre por la puerta de la habitación. Después de más de una hora intentándome explicar en vano que era uno de los culpables de mi estado, sin yo creerla pues se notaba que estaba demasiado nerviosa, se fue a casa. La noche se hizo eterna y el reproductor me hizo compañía hasta la madrugada. Después logré descansar hasta el desayuno.

Abel

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt