
Jasmine nos sonrió y Kamijo simplemente no apartaba sus ojos de él. Noté como Kamijo tomaba una de las manos de Jasmine para besarla y acariciarla. Deseaba que le prestara atención y dejara de estar con esa cara.
-Lo siento Seth no quiero dormir en el sofá.-respondí abrazando a Phoenix.-Sus pasteles son deliciosos... eso sí, luego toma bicarbonato.-murmuré antes de besar su cuello.-Aun así mejora cada día en la cocina.-él rió por ese beso en el cuello, pero su hermano puso los ojos en blanco.
-Voy a vomitar de la felicidad.-escuché a mi cuñado decir, pero al final le dio un buen golpe Phoenix sin dejar de abrazarme.
Jasmine al final concedió una mirada amarga a Kamijo. Este tan sólo lo abrazó acariciando su cuerpo. Ambos estaban desilusionados uno con el otro.
-Creo que deberíamos ir a casa y descansar.-dijo Kamijo.-Hoy hemos molestado bastante a ambos, lo sé.-murmuró mirándome a los ojos.-Seth la próxima vez que venga te traeré unas entradas para una ópera rock... creo que será de tu agrado, tal vez puedas ir con Hero si Atsushi lo permite.-se levantó y caminó hacia él estirando su mano.-Un placer conocerte.
-Kamijo no molestáis.-comenté.-Molestas más cuando me llamas en la madrugada para preguntar dudas sobre las cuentas.-dije levantándome.-Deberías contratar a un contable de una vez.
-Oh, ya te dije que conseguiré uno en unos días.-comentó con una sonrisa afable, aunque notaba que deseaba huir de todo... no pensar.
Jasmine mientras se iba despidiendo de Phoenix y su hermano. Después se enganchó del brazo de Kamijo con cierta melancolía en la mirada. No sé como calificar esos ojos algo enrojecidos y esa desesperación. Jasmine parecía realmente preocupado.
-Dile a Hero adiós de mi parte, Atsu.-susurró.
-Tranquilo, lo haré.-dije antes de estrechar la mano de Kamijo y notar como respiraba con cierta tranquilidad al ver que él seguía a su lado.
Se marcharon tras la despedida y noté como Kamijo iba con la mente en otro lugar, aunque cambió radicalmente cuando dos de sus hombres se aproximaron a él en la salida. Parecía molesto por no haber cuidado de mi hijo y mi cuñado. Yo cerré la puerta y me giré hacia la sala para quedar junto a Phoenix.
-He comprado algo para ti...-dije a Seth que aún terminaba de tomar su trozo de pastel.-¿Te gusta el guitar hero? lo tienes en tu cuarto, pero ahora está mi hijo descansando. Luego si quieres te explico como se juega y monta.-comenté tomando a Phoenix de la cintura y con disimulo le agarré el trasero.
-Nunca he jugado.-dijo con sinceridad mirando mi brazo y percatándose que había agarrado a su hermano de una nalga.-Luego lo veré.
Phoenix tiró de mí para marcharnos nuevamente al jardín, hacía algo de frío pero no demasiado como para no disfrutar del día.
-¿Cómo está Hero?-fue lo primero que dijo nada más sentarnos en los columpios que había instalado.
-Descansando.-suspiré pesado.-Phoenix... mi hijo se está acostumbrando a que le golpeen; pero eso no será siempre así, terminará devolviéndolas y siendo violento. Por ahora intenta arreglarlo mediante la palabra, pero ha visto que no vale para nada.-le miré a los ojos con rostro de preocupación.
-Él los debe parar.-dijo tomándome del rostro.-No creo que la defensa haya servido para algo, más bien creo que todo empeorará en cuanto lo vean solo.-me dio un beso dulce en los labios y se subió a mis piernas.-Debéis hablar con los profesores, tú y Clarissa.
-Fuimos.-respondí echando hacia atrás mis cabellos.-Fuimos para nada... porque son hijos de personas influyentes y callan lo que hacen sus hijos, al igual que en la policía.-suspiré y le miré a los ojos.-¿Qué está sucediendo con los niños? cada vez son peores y a edades más tempranas.
-Tú no puedes decir nada al respecto, porque fuiste un chico problema de joven.-rió bajo acomodando su cabeza en mi pecho.-Bueno aún lo eres, sólo que ahora utilizas palabras sutiles y un buen grupo de abogados. En eso eres igual a Taylor que le gusta tener esa corte de tiburones dispuestos a demandar y contrademandar.-entonces su rostro se ensombreció.-Creo que siempre supe que Taylor estaba metido hasta el cuello, pero no quería creerlo.
-Te lo dije.-dije abrazándolo.-Kamijo no es un mafioso como los comunes... por eso lo acepto a mi lado.-susurré acariciando su rostro para alzarlo y contemplarlo.-Te amo.
Seguimos hablando de Taylor, de sus mañas desconocidas para el común de los mortales y de todo lo que había sucedido. Estuvimos conversando una media hora, hasta que decidimos entrar dentro. Comimos los bocadillos que quedaron, Hero despertó con los llantos de Jun y estuvimos jugando con Seth a los nuevos videojuegos que había comprado.
Jamás pensé que la tranquilidad se rompería tan rápido. Creo que aquella noche al acostarme noté que estaba yendo todo demasiado rápido, demasiado fácil, a pesar de las demandas judiciales. Cerré los ojos aquella noche tras conversar una hora por teléfono con Hizaki. Él me comentó que Takumi estaba bien, que Olivier parecía más calmado y que sus proyectos profesionales iban encaminados. Si bien, esa maldita vocecilla de mi conciencia gritaba que me mantuviera alerta.
-Lo siento Seth no quiero dormir en el sofá.-respondí abrazando a Phoenix.-Sus pasteles son deliciosos... eso sí, luego toma bicarbonato.-murmuré antes de besar su cuello.-Aun así mejora cada día en la cocina.-él rió por ese beso en el cuello, pero su hermano puso los ojos en blanco.
-Voy a vomitar de la felicidad.-escuché a mi cuñado decir, pero al final le dio un buen golpe Phoenix sin dejar de abrazarme.
Jasmine al final concedió una mirada amarga a Kamijo. Este tan sólo lo abrazó acariciando su cuerpo. Ambos estaban desilusionados uno con el otro.
-Creo que deberíamos ir a casa y descansar.-dijo Kamijo.-Hoy hemos molestado bastante a ambos, lo sé.-murmuró mirándome a los ojos.-Seth la próxima vez que venga te traeré unas entradas para una ópera rock... creo que será de tu agrado, tal vez puedas ir con Hero si Atsushi lo permite.-se levantó y caminó hacia él estirando su mano.-Un placer conocerte.
-Kamijo no molestáis.-comenté.-Molestas más cuando me llamas en la madrugada para preguntar dudas sobre las cuentas.-dije levantándome.-Deberías contratar a un contable de una vez.
-Oh, ya te dije que conseguiré uno en unos días.-comentó con una sonrisa afable, aunque notaba que deseaba huir de todo... no pensar.
Jasmine mientras se iba despidiendo de Phoenix y su hermano. Después se enganchó del brazo de Kamijo con cierta melancolía en la mirada. No sé como calificar esos ojos algo enrojecidos y esa desesperación. Jasmine parecía realmente preocupado.
-Dile a Hero adiós de mi parte, Atsu.-susurró.
-Tranquilo, lo haré.-dije antes de estrechar la mano de Kamijo y notar como respiraba con cierta tranquilidad al ver que él seguía a su lado.
Se marcharon tras la despedida y noté como Kamijo iba con la mente en otro lugar, aunque cambió radicalmente cuando dos de sus hombres se aproximaron a él en la salida. Parecía molesto por no haber cuidado de mi hijo y mi cuñado. Yo cerré la puerta y me giré hacia la sala para quedar junto a Phoenix.
-He comprado algo para ti...-dije a Seth que aún terminaba de tomar su trozo de pastel.-¿Te gusta el guitar hero? lo tienes en tu cuarto, pero ahora está mi hijo descansando. Luego si quieres te explico como se juega y monta.-comenté tomando a Phoenix de la cintura y con disimulo le agarré el trasero.
-Nunca he jugado.-dijo con sinceridad mirando mi brazo y percatándose que había agarrado a su hermano de una nalga.-Luego lo veré.
Phoenix tiró de mí para marcharnos nuevamente al jardín, hacía algo de frío pero no demasiado como para no disfrutar del día.
-¿Cómo está Hero?-fue lo primero que dijo nada más sentarnos en los columpios que había instalado.
-Descansando.-suspiré pesado.-Phoenix... mi hijo se está acostumbrando a que le golpeen; pero eso no será siempre así, terminará devolviéndolas y siendo violento. Por ahora intenta arreglarlo mediante la palabra, pero ha visto que no vale para nada.-le miré a los ojos con rostro de preocupación.
-Él los debe parar.-dijo tomándome del rostro.-No creo que la defensa haya servido para algo, más bien creo que todo empeorará en cuanto lo vean solo.-me dio un beso dulce en los labios y se subió a mis piernas.-Debéis hablar con los profesores, tú y Clarissa.
-Fuimos.-respondí echando hacia atrás mis cabellos.-Fuimos para nada... porque son hijos de personas influyentes y callan lo que hacen sus hijos, al igual que en la policía.-suspiré y le miré a los ojos.-¿Qué está sucediendo con los niños? cada vez son peores y a edades más tempranas.
-Tú no puedes decir nada al respecto, porque fuiste un chico problema de joven.-rió bajo acomodando su cabeza en mi pecho.-Bueno aún lo eres, sólo que ahora utilizas palabras sutiles y un buen grupo de abogados. En eso eres igual a Taylor que le gusta tener esa corte de tiburones dispuestos a demandar y contrademandar.-entonces su rostro se ensombreció.-Creo que siempre supe que Taylor estaba metido hasta el cuello, pero no quería creerlo.
-Te lo dije.-dije abrazándolo.-Kamijo no es un mafioso como los comunes... por eso lo acepto a mi lado.-susurré acariciando su rostro para alzarlo y contemplarlo.-Te amo.
Seguimos hablando de Taylor, de sus mañas desconocidas para el común de los mortales y de todo lo que había sucedido. Estuvimos conversando una media hora, hasta que decidimos entrar dentro. Comimos los bocadillos que quedaron, Hero despertó con los llantos de Jun y estuvimos jugando con Seth a los nuevos videojuegos que había comprado.
Jamás pensé que la tranquilidad se rompería tan rápido. Creo que aquella noche al acostarme noté que estaba yendo todo demasiado rápido, demasiado fácil, a pesar de las demandas judiciales. Cerré los ojos aquella noche tras conversar una hora por teléfono con Hizaki. Él me comentó que Takumi estaba bien, que Olivier parecía más calmado y que sus proyectos profesionales iban encaminados. Si bien, esa maldita vocecilla de mi conciencia gritaba que me mantuviera alerta.
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