Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

miércoles, 15 de octubre de 2014

Mi ángel

Armand ha decidido regalarle este texto a Sybelle. Ella al fin a aparecido. Llevaba semanas deseando que hiciera acto de presencia y... Ya tiene un hueco entre nosotros.

Lestat de Lioncourt

Dejé que la música de Sybelle me ablandara el corazón. Permití esa osadía. Acepté su música en mi alma. Una música noble y pura. No vi impedimento alguno para amarla a través de la música, convirtiéndola en un ángel envolviéndome con sus poderosas alas blancas. Los furiosos crescendos del piano pulsan aún en mis venas, los escucho con facilidad y hacen que la busque allá donde esté. La busco incansablemente como un niño busca las faldas de su madre, sus abrazos y consuelo.

Esta noche entré en la salita, buscándola, pues la melodía ya había comenzado alzándose hasta el techo y bañándolo todo con una belleza sobrecogedora. El piano emitía sus tumultuosas cascadas de notas, las cuales se precipitaban hasta mi corazón, y a su vez, fundiéndose en el aire, buscando la sensación de libertad que ella sentía. La habitación era amplia, la cristalera del fondo dejaba ver el paisaje nocturno cargado de luces y siluetas de edificios amontonados, unos contra otros, como si fueran fichas de dominó a punto de caerse. Ella estaba frente al piano, con un camisón blanco y vaporoso, tenía los pies descalzos y el cabello suelto. Tocaba. No dejaba de tocar.

Ella para mí ha sido siempre un diamante. Un ser especialmente delicado, pero a la vez fuerte y hermoso. Para mí ella se convirtió en una joya que contemplar fascinado. Sigue siéndolo. No puedo evitarlo. La contemplo desde el marco de la puerta cada noche, la acompaño sentado a su lado y veo sus dedos moverse rápidamente por las teclas. Se impulsa, dejándose llevar, mientras yo deseo besarla en sus hermosos y carnosos labios.

Hoy, como cada noche, me eché a llorar por la belleza que ella desprendía. Dicen que soy un monstruo con rostro de ángel, que puedo provocar que contengan el aliento frente a mí y crean que vengo a anunciar el advenimiento del nuevo Mesías. Pero no soy más que un monstruo. Ella, sin embargo, parece un ser dotado de una bondad exquisita. Se ha convertido para mí en algo más que una compañera, una amiga, una hermana, una amante... ella toca la melodía que hace latir mi corazón con fuerza.

—Te amo—me dice cuando deja de tocar, girándose hacia mí, con una tierna sonrisa llena de bondad.

—Te amo mi ángel—llego a susurrar con mi voz quebrada.

¿Se pueden imaginar cuánta es mi dicha? Marius decía que yo le enseñé que el amor era importante, igual que la lluvia para la tierra. Sí, es importante. El amor es pura magia. Hace que todos nosotros nos volvamos bondadosos. Nos recuerda que hemos sido mortales y nos da esa sensación para siempre. Un sentimiento fuerte, aunque frágil. Por eso ella es la encarnación del ángel del amor, un ángel musical que abre sus brazos para rodearme y permite que la besé enloquecido. Ella, es sin duda uno de mis grandes amores, y no permitiré que nada malo le pase. Si un día decide marcharse de mi lado, cansada de mis ruegos y besos, lo aceptaré porque la amo demasiado para retenerla en contra de su voluntad.

Sus besos son la puerta al cielo. Accedo al paraíso. Puedo sentir su amor calentando mis mejillas. Mis manos buscan las suyas mientras cesa la música. Nos abrazamos cayendo en una nube de desesperado amor. Juro que no he besado a nadie de la forma que la beso a ella. Sus labios son seda y pueden curar cada una de mis heridas.

Ella siempre ha sido demasiado limpia. Demasiado bonita. Y yo soy un ser monstruoso que aparenta ser un jovencito de tiernas mejillas, boca de pétalos de rosa y cabello de fuego. Yo no soy un ángel, pero me comporto con ella como si lo fuera. La custodio, la amo y la deseo. Sería pecado no quererla de ese modo.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt