Mael ha querido dejar este escrito a Jesse, a quien cuidó junto con Maharet, porque desea transmitir el amor que siente por ella. Tal vez sea su único lado tierno.
Lestat de Lioncourt
Guardé la lluvia para humedecer tus
labios, oculté las estrellas en un pequeño cofre para que
concedieran todos tus deseos y bendije tus pies con las caricias de
la espuma de un mar travieso. Hice todo eso en sueños, pues en la
realidad siempre he seguido refugiándome por completo en mi acritud.
Juro que te he amado como ama el sol a los campos y los ríos a las
montañas; de igual modo que la magia a la vida y la vida a la
muerte. Hice de mis sentimientos algo puro a pesar de mi rostro
severo, mis ojos fríos y mis labios hirientes. Fui terco y soberbio
muchas veces, pero actué como un padre actúa frente a un hijo.
Cientos de veces lloré por ti, por el
fatídico destino que podías correr en cada una de tus aventuras y
finalmente casi te veo marchitar a mis pies. Tuve miedo de verte en
un ataúd con la piel cenicienta, los labios sin color y sin pulso.
Creo que grité tu nombre en aquella marabunta y pude notar como
Maharet se quebraba al verte de ese modo. Ambos sufrimos mucho porque
eras tan fuerte, firme y atrevida que nos negábamos a verte muerta.
Sin duda eras una gran espía y una amante de lo sobrenatural, porque
tú eras así, y nadie te pudo doblegar el deseo de asistir a ese
macabro concierto. Podía jurar que el fuego de tu pelo era el fuego
de tu alma y éste ahora lo contienes con la fuerza que la sangre de
tu antepasada te concedió.
Mentirte no estuvo bien, pero ocultar
la verdad tampoco es una mentira tan terrible. Sin embargo ahora eres
una de los nuestros. Talamasca quedó atrás, como la educación que
te dimos y el amor que te entregué. Eres libre de ir y venir; pero
aún así sigo esperando que te acuerdes de mí y busques en los
bosques un retazo de mi aliento.
¿Puede amar más a un hijo que como yo
te amo a ti? Jesse Reeves allá donde estés no olvides que siempre
estaré en deuda contigo. El amor que me ofreciste, las miradas que
mantuvimos y la verdad que contienes nos hace estar unidos a pesar de
los kilómetros y de los años divididos.
Mi lado bondadoso sólo sale contigo.
Ese lado más tierno y vulnerable que no quiero que otros comprendan.
El mismo rincón donde yacen mis lágrimas y mis secretos más
oscuros. Vi el sol, me quemó y las heridas las curaste con tus
propios labios cargados de besos y sangre.
Te amaré por siempre a mi modo, sin
egoísmo y con las manos hacia ti esperando que las tomes.