Ésta carta es una súplica de Ashlar a Oberon. Pronto veréis memorias de ambos, unas donde Ashlar consigue regresar de entre los muertos. ¿Ayudará Oberon a su padre? Por lo poco que conozco al chico creo que lo hará, aunque sea para enterrar aquel doloroso momento.
Lestat de Lioncourt
He pensado muchas veces en los
recuerdos que compartí contigo. Algunos eran tan miserables, llenos
de dolor y con un sufrimiento tan vivo, que creo que tan sólo
provocaron que tú temieses convertirte en una replica exacta a mí.
Tus ojos, tan idénticos a los míos, tenían un brillo de esperanza
como el de tu madre. Sin embargo, esa lengua afilada, esa forma fría
de encajar todo lo que ocurría, sólo es una fachada. Sé que tu
corazón es noble, como nobles fueron tus deseos al ver a tu madre
enterrada en hielo. Pude sentir tu llanto más allá de cualquier
lágrima. Era un llanto desolador, el de un hijo que tiene que
enterrar demasiado pronto a sus padres. Recuerdo también las
lágrimas de Miravelle, las pude escuchar derramándose por su rostro
y estrellándose en aquel luego cargado de miseria y recuerdos.
No pude protegeros. Jamás hubiese
podido hacerlo. Nosotros no somos peligrosos, no somos seres innobles
o crueles. Amamos la bondad y la bondad a veces puede ser la peor
arma. Llámame crédulo hijo mío, pero aún poseo el gran deseo que
nuestro pueblo siga vivo. En ti hallé la fuerza que ya no me
quedaba, el aliento que se fue esparciendo en mitad del frío y el
calor de la esperanza que deposité en todos y cada uno de mis hijos,
inclusive aquellos que desearon acabar conmigo desde el principio.
Ésta carta que te escribo es sólo el
comienzo. He regresado gracias a las malas artes que rondan en la
familia, pactos con seres grotescos y poderosos que poseen una
historia propia, aún más vieja que la nuestra, y que pretenden
hundirla en las raíces de nuestro mundo. Veo ésta oportunidad como
un regalo maldito, pero aún así deseo reunir a la familia. Desearía
tanto volver a estrecharte, observar en tus ojos el tiempo
transcurrido y besar a tus hermanas sin acusaciones baldías. Y tu
madre, tan hermosa e inocente en mitad de todos, volverá a estar a
mi lado, al tuyo y al de tus hermanas. Te pido ayuda, como no lo hice
antes. Por favor, ayúdame.
Tu padre que aún te quiere,
Ashlar