Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 21 de junio de 2009

Dark City - Fuera de control - Capítulo 7 (parte V)


-¿Qué pasa?-preguntó desorientado.

-No vuelvas a hacer eso, sabes que no debes hacerlo.-susurré apartándome de él para volver a tomarle de la mano.

-Ya soy casi un adulto.-refunfuñó.

-No, no lo eres. Puede ocurrir cualquier cosa, que no se te olvide quien eres y quien soy.-repliqué.

-Eres un amargado, debes de vivir la vida sin tantas preocupaciones o te dará un infarto.-esa frase la había escuchado de su hermano, punto por punto la dijo y después sonrió.-Es lo que dice Hizaki.-añadió y yo resoplé.

-No soy un amargado, no me dará un infarto, pero sabes que es peligroso para nosotros comportarnos como las personas normales. Tenemos un prestigio, una clase y dinero. Hacer este tipo de cosas pueden ponernos en peligro.-él se encogió de hombros sin entenderlo, él se veía normal a cualquier chico de su edad. Si bien, era cierto que no tenía algo distinto a cualquiera. Pero ya por apellido era un trofeo para cualquier criminal. Ese Imai podía estar en cualquier lugar y no le daría el gusto de atormentarlo.

-Vamos donde las aves.-dijo esta vez más calmado.

-Sí, vayamos a ver las rapaces.-sonreí de forma leve mientras nos encaminábamos hacia el lugar determinado para estas grandes aves.

Pasamos por un pequeño puente que daba a un lago artificial, dentro de ese lago había un montículo de tierra con arbustos frondosos y entre ellos cisnes convivían con ánsares. No tenía dudas, la remodelación había logrado que todo aquel paraíso de Noé fuera perfecto para los niños y adultos. Al término de ese recorrido estaban las jaulas con los grandes depredadores y también pequeñas jaulas donde se encontraban aves de menor tamaño.

-¡Búhos!-exclamó y miré mi anillo por inercia

Desde joven había llevado un anillo de un búho, era tan antiguo que no recordaba cuando lo adquirí. Lo llevaba conmigo y siempre le dije a mi hijo que era uno de los animales más impresionantes a la hora de la caza, como las águilas y lechuzas. Grandes cazadores y también hermosas representaciones de belleza e intelecto.

-Sí, búhos.-susurré apoyando mis manos sobre sus hombros, mientras él le hacía una fotografía a varios ejemplares.

Ese día cumplí una de mis promesas atrasadas. Todos los políticos somos tachados de cobardes, de prometer y no cumplir. Sin embargo, yo siempre lo he dado todo menos con mi familia. Tras esa mañana en el zoo y la tarde en los recreativos me di cuenta de que estaba dejando a un lado lo que más amaba, y no era siquiera la música. Mi familia era lo que más amaba, lo que tenía por encima de todo y lo que estaba relegando por puro orgullo. El orgullo de cumplir mis sueños como una vez dije, tan sólo eso.

De regreso a casa, ya sólo, miré las llamadas perdidas de mi móvil. Varias eran de mis secretarios, así que me puse en contacto lo más rápido posible. Nada más llegar a casa entré en el ordenador y me puse en contacto con él vía mensajería instantánea. Entonces me dio la buena noticia del año, ya no del día o del mes. Había encontrado al sustituto perfecto, tan sólo tendría que tratar de conocerlo y convencerle en el proyecto. Yo seguiría a la sombras, claro, como apoyo del partido y como líder honorífico. También tomaría decisiones concensuadas con el nuevo líder de lista. Sería un trabajo más sosegado y con mayor tiempo libre.

El hombre en cuestión se llamaba Paulo Wilde. Un joven escritor que rondaba los treinta años, su fecha de nacimiento exacta no era conocida por los medios. Había estado alistado a un partido de izquierdas liberal y algo moderado. Digamos que liberal por ciertas ayudas estatales y leyes contra la discriminación sexual, pero moderado en economía y pactos sociales. Una persona inteligente, con estudios en económicas aunque no finalizados por su incursión a las letras y licenciado en filología inglesa. Su nacionalidad era británica, había vivido prácticamente toda su vida en Londres salvo escapadas a países como Dinamarca o ciudades como Nueva York. Un dios de las letras, eso era. Su don era tan reconocido como su talento de llevar incluso varias novelas a la vez. Publicaba en Internet de forma gratuita ensayos, poesías y cuentos. Además fue el primero en usar el dinámico libro electrónico y aportar sus escritos al novedoso invento.

Sin duda, alguien con visión por sus notas en economía política y marketing empresarial además de sociología enfocada a la empresa. Sabía como tratar al público, a las grandes masas, y comportarse con firmeza ante cualquier momento inoportuno. Era él, nadie más. Quería alguien con cultura, talento, orgullo, mentalidad abierta y centrado. Sí, no podía ser otro. Se ajustaba como guante al perfil que había diseñado.

Por supuesto me envió por fax todo su historial en el partido, el dinamismo que tenía en él y lo concienciado que estaba con ciertas luchas sociales. Un hombre cercano al puerto, pero también a los que realmente gobernaban un país… los empresarios, tiburones financieros y demás alimañas ocultas en la sombra. Yo era uno de ellos, un tiburón, pero tenía mi pequeña conciencia pues jamás me podía separar de ella.

Estuve ojeando todo con minuciosidad, no quería a un déspota en el poder. Al final, decidí que lo mejor para conocerlo era pedir una cita. Poder emprender su afiliación a nuestro partido, explicarle nuestros proyectos y sobretodo hacer que confiara en mí. Sabía que no sería un hueso duro de roer, pero lo intentaría.

-Atsu.-era la voz de Phoenix cargando al pequeño.-Me prometiste hace días ir conmigo a la peluquería.-susurró algo decepcionado.-Pensé que hoy iríamos al fin, pero te has hecho oídos sordos.-Jun balbuceaba señalando algunas carpetas que tenía regadas en la mesa, eran informes de otros candidatos.-Ya iré con Jasmine.-sonrió con amargura y se giró para marcharse.

Juro que no me había acordado de aquello, que no me di cuenta de que llamó a la puerta para entrar. Entonces me acordé que desde aquel día donde nos desfogamos no lo había tocado, no había llevado a Phoenix a pasear como le prometí y mucho menos le hacía caso. Faltaba un mes para la boda, tan sólo un mes, y yo cada vez intentaba postergarla más. Uta estaba metido en mi mente junto a millones de informes.

-Gatito, espera.-dije levantándome de la mesa para ir tras él.

-Atsu, sigue con tus informes. Ahora sé como se sentía ella, todo el día metido en el despacho. Ya no sé ni que piensas, qué cosas te molestan… estoy empezando a olvidar como me besas.-lo tomé por la cintura cuando escuché aquello.

Me molestaba escuchar de sus labios ciertas cosas, los celos salían a la luz y yo me moría por dentro envenenado en ira. Le amaba, le quería hacer feliz y tan sólo lo enclaustraba para ser infiel en cualquier momento. Me pegué bien a él acariciando sus cabellos y besé su frente.

-No, no estoy para mimos ahora mismo.-dijo apartándome.-Voy a llamar a Hizaki y Jasmine, diré que vengan conmigo.-el bebé agarraba sus cabellos y jugueteaba riendo.-No, cariño.-susurró apartándolos de sus peligrosas manos.

-Gatito, te dije que iría yo.-no deseaba que mi hijo se aproximara tanto a Phoenix. Me pateaba el hígado, ya que sabía bien que Hizaki no sabía de propiedades ajenas. Yo podía ser infiel, pero mataría a quien le pusiera un dedo encima.

-¿Cuándo? ¿El año próximo? ¿Tendrás hueco para mí en el dos mil dieciséis? ¿O sigo esperando hasta el dos mil cuarenta?-sabía que era culpa mía, si bien me escocía su forma de tratarme.

-No me hables así.-respondí molesto.

-¿Y como he de tratarte?-intentó caminar hacia el cuarto del bebé, pero lo bloqueé. No quería que la discusión acabara.

-¿Por qué lo haces? ¿Por qué? ¿A caso no sabías que tengo responsabilidades?-inquirí.

-Yo también las tendría si no lo hubiera dado todo por ti, si hubiera sido egoísta y me hubiera permitido el lujo de amar a alguien de mi edad. Alguien libre y no alguien como tú. No nos parecemos en nada, pensaba que teníamos algo en común. Atsushi si todo esto sigue así… se acabó.-le quité entonces el niño de las manos.

-¿Soy viejo? ¿Te quité todo lo que querías? ¿Te pedí que dejaras de ser periodista? ¿Qué dejaras de escribir tu bazofia en las columnas de opinión? ¡Por dios Phoenix!-estaba furioso, se notaba a leguas y no era bueno para mi corazón.

-¡Estoy harto de estar encerrado! ¡Harto de ser un capricho! ¡Me siento un capricho! ¡Mírame! ¡Me cuido! ¡Estoy en tratamiento! ¡Todo por ti! ¡Porque por las noches vengas y me abraces! ¡Todo por no sentirme solo y notar tu amor cada día! ¡Yo te amo! ¡Te amo! ¡Pero me desprecias! ¡Sé que tienes a otro! ¡No estoy loco! ¡No me hagas creer que no!-tras ello cayó de rodillas llorando y yo únicamente llevé al bebé a su cuna.

Jun lloraba gritando su nombre, el balbuceo de su nombre. Yo simplemente deseaba que parara. Lo que decía tenía cierta coherencia y me hacía daño, me molestaba ver cuando sufrimiento le estaba ocasionando. Yo quería creer que era su salvador, no su asesino o carcelero. Él seguía llorando con las manos puestas en el parquet, lloraba desesperado y me miraba con ojos de fiera.

-¡Se acabó! ¡Estoy harto!-dijo golpeando el suelo.

-Yo también, estoy harto de que no quieras ver que todo lo hago por ti. Si trabajo el doble ahora es para poder encontrar sustituto, así tendría más tiempo para nosotros tres. Que hoy haya ido a ver a mi hijo pequeño me debe convertir en un monstruo, sobretodo porque le hice esa promesa hace casi diez meses, tal vez más. Sí, soy un canalla que no sabe amarte. Seguro que un caprichoso, un mal esposo, un cruel amante y todo lo que quieras decir. No puedo hacer nada si piensas así, nada.-mi voz no temblaba, pero mi corazón latía demasiado rápido. Debía tranquilizarme o me daría un infarto.-Me pidieron reposo, que no me exaltara, y tú en cuanto tienes ocasión me echas todo en cara a ver si me muero.-pasé por su lado sin recogerlo del suelo, no lo haría.-Ahora levántate o tírate por las escaleras. Haz más drama, si quieres. Pero, al menos, espero que tengas en cuenta mis palabras.-me encaminé a mi despacho y me recargué en el sillón giratorio.

Como pude busqué las pastillas y me las tomé desesperado. Si empezaba el dolor del pecho debería acudir a un médico, ya que cada vez eran más fuertes. Eché mi cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Pronto noté su mano sobre las mías, su cuerpo pegándose a mí mientras me rodeaba con sus débiles brazos.

-Lo siento, no sabía. Yo simplemente me dejé guiar por mis celos.-su voz estaba aún tomada por el llanto, gimoteaba aún.

-No importa.-susurré besando sus mejillas empapadas por las lágrimas.-¿Quieres ir mañana? Podemos ir en uno de mis huecos libres.-susurré jugueteando con sus cabellos, como minutos antes lo había hecho nuestro hijo.

-Sí.-murmuró buscando mis labios y lo besé estrechándolo entre mis brazos con cierta firmeza.

Me fui apaciguando con él sobre mí, acariciaba su espalda y esperaba que dejara de decir absurdeces. Ya me estaba cansado de tantos celos, de tanta ira, de tantos reproches. Quizás por eso quería estar con Uta, él nunca me reprochaba nada.

5 comentarios:

Hitoshi dijo...

De nada^^ Tengo algunas mas para poner. Lo hare hoy o manana.
O, Muma-The Nightmare? Esa es una cancion que me habia hecho enamorado con BT... ay <3
Si, estoy bien, y tu? ^^ No sabia porque no me escribiste. Pero, esta bien^^
Y voy a mirar esos link, pero ahora no puedo... mis vacaciones se empezaron, pero tengo que hacer muuchas cosas, como escribir a algunas personas, trabajar con mi pagina, y mas... pero los recuerdo, y voy a buscar a esas peliculas.
Btw., has visto 'Ai no Kotodama'? Es una pelicula yaoi, y me parece muy buena. Pero es muy corta, solo 70 minutos T__T

Hitoshi dijo...

Por cierto? Entonces, Miho? Pues... me siento triste para ti. Debes estar muy decepcionado...

Yo tengo algunos problemas con un chico que amo, pero ahora el se fui de mi vida. Quizas sea mejor.

Tengo esperanza que busques a una chica, que sea tu amor real y a quien puedas dar confianza. O, que Miho vuelva a ti.

Ahora estoy bajando 'Boys Love'. Gracias por recomendacion.

Hitoshi dijo...

Ay, perdon, siempre confudo algo T__T
Pero, Miho es tu hija de verdad? Porque a veces escribes 'mi hija', a veces 'la trato como si fuera mi hija'.

No se si esos problemos con V. se van a solucionar, pienso que no es posible, pero gracias.

Hitoshi dijo...

Aaaaa, ahora entiendo ^ ^
Pero, cuantos anos tiene Miho? Si puedo preguntar? ^ ^
Y, entonces, en futuro, no vas a casarte? Que quiero decir... preferirias vivir con un chico o con una chica?
Perdon, no tienes que responderme, es tu vida privada. Pero eso es interesante.
Ay, hoy voy a Londres para 10 dias y probablemente no tendre Internet alli.
Pues, besos. Hasta luego.

Hitoshi dijo...

Ay, la conozco a ella, a Miho T__T De verdad es ella? Que sorpresa, por cierto ^ ^

En Polonia para los homosexuales no esta permitido casarse. Pero esta bien, que en Francia podeis, incluso tu no quieres.

A, he visto Boys Love, ahora estoy viendo Boys love 2. Esa pelicula es ahora una de mis favoritas. Muchas gracias por recomendacion! Esa peli fue muy triste y bellosa. Ay. Y me hizo llorar en el fin. Porque no pudieron decirlos sobre su amor? Ni besarse o algo? Todo se empezo, y Chidori lo destruyo...
La segunda parte (hasta ahora he visto un medio) esta genial, tambien. La has visto?

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt