Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 2 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 7 - Un viernes más. (Parte IV)


Este video pertenece a la última gira que ha dado B-T.


Inventé una partitura que tuviera relación con la lluvia, la cual había cesado regalándonos a lo lejos un hermoso arcoiris. Mis ojos se cerraron dejándome llevar por las emociones, imaginaba las gotas de lluvia caer sobre mi cuerpo y después ese sol bañando mi rostro con dulzura. Sólo los abrí cuando percibí sus manos sobre mis hombros, apartando mis cabellos y colocando mi bata.

-Mi ángel, deja de tocar.-susurró besando mi sien.-Mi ángel, quiero estrecharte.

Paré dejando pulsadas algunas teclas y giré mi rostro hacia el suyo. Nuestros ojos se fundieron en una cálida mirada. Él me necesitaba a su lado, no al piano. Una dulce sonrisa se formó en mi rostro, él la respondió con ternura y me abracé rodeándolo por los hombros.

-Te llevaré a la cama, necesitas descansar.

-No quiero dormir, tengo pesadillas.-respondí ocultando mi rostro en su torso.-No quiero.

Me alzó obviando mis palabras, como si no las hubiera pronunciado. Cerré los ojos dejando que alzara mi cuerpo y me cargara, igual que a una chica afortunada en su noche de bodas. En sus brazos me sentía una pluma, parecía que no le pesara en absoluto y que estuviera hecho para cargarme hasta el fin de los tiempos.

Sus pisadas eran calmadas y seguras, pura elegancia para un hombre de su corpulencia. Se esperaba de alguien tan grande algo de torpeza, sin embargo él era preciso en cada movimiento como reloj suizo. La fragancia de su crema de afeitado me apaciguaba aunque era algo fuerte, pero ese aroma extraño a un lejano mar me hipnotizaba.

-¿Por qué te fuiste?-dije al notar que comenzaba a subir por las escaleras.-No te vayas, no te vayas así sin despedirte y menos cuando tengo pesadillas. No quiero que te vayas.

-No me volveré a ir.-besó mi hombro derecho, la tela que me cubría se había deslizado, y yo sentí escalofríos que erizaron incluso los pelos de mi nuca.

Terminó recostándome en la cama después de acomodarla, lo hizo de forma delicada que me deshizo como mantequilla al fuego. Recordé la última vez que lo habíamos hecho, esa mezcla explosiva de rudeza y dulzura que me devoró en fuertes gemidos. Sus ojos me contemplaron mientras que los míos estaban entrecerrados, lo hizo ruborizado y algo nervioso. Podía leer en él que había recordado esa noche y que había disfrutado por mucho que lo negara.

-¿Por qué te gusto?-pregunté antes de permitir que me cubriera con las mantas.-Dime, mi demonio convertido en ángel. Mi gigante egoísta debe tener ese secreto bien guardado, aún no doy el porque de todo esto. Es una maldita locura el estar juntos, sin embargo lo estamos. Tú sabes porqué estoy contigo, pero yo no sé aún porque tú estás conmigo.

-Porque te amo.-respondió con simpleza.-Por eso.

-Pero a ti no te gustan los hombres, lo sé bien.-murmuré antes de incorporarme para tirar de su corbata, se había inclinado para darme un beso en la frente y yo no me resistí.

-No, no me gustan. No tienen porque gustarme, gustándome tú deberías tener más que suficiente.-cerró los ojos y suspiró pesado.-Debo desnudarme para tomar una siesta antes del almuerzo, sí me tienes así no podré desnudarme.

-Siempre me dices lo mismo, yo quiero algo más.-me mordisqué el labio inferior y tiré más de su corbata.-Isabela ¿cómo te conquistó? ¿Por qué me amas más que a ella? Kurou, me quema por dentro el pensar que puedes dejarme por alguna pelandusca como ella, por una zorra desorejada y estúpida con demasiado Channel en el canalillo.-sus ojos tomaron un matiz distinto, se molestó y pude notarlo.

-¿Quieres que te trate como a esas zorras que tanto envidias?-preguntó apartándome de forma brusca.-Yoshiki ¿por qué me molestas?

-¡No sé mucho de ti!-grité comenzando a llorar.-¡Estoy rabioso! ¡Tengo miedo! ¡Y esas pesadillas me han molestado toda la noche! ¡Kurou!-grité levantándome para abrazarlo por la espalda, se iba a ir dando un portazo y yo evité que se fuera.-Kurou, no quiero perder.

-Nos hemos casado, te doy todo lo que quieres en esta vida y te trato bien.-se giró para tomarme de los brazos y me agitó provocándome un leve mareo.-¡Dime qué quieres!

-¡La verdad! ¿Por qué me amas a mí? Estoy sucio y debería darte asco.-susurré cayendo sobre su pecho.-Yo tengo miedo.-balbuceé.

-¿A qué?-dijo tomándome entre sus brazos mientras apartaba los cabellos de mi rostro, habían caido todos como una cortina que no me dejaba ver.-Dime, por favor.

-No lo sabes todo, no lo sabes.-balbuceé.

-No me importa saber qué sucedió, no tengo porque saberlo si tú no quieres. Eso a mí no me interesa, me interesa que me amas y sé que es de todo corazón. No sé cuándo o cómo ocurrió, sólo sé que tú eres my darling.

Besé sus labios cuando dijo todo aquello, me impulsé y lo pegué a mí rozándome sin percatarme de ello. Su boca sabía bien aunque a veces tuviera aroma a nicotina o whisky, otras veces era a té de menta o de jazmines. Pero, aunque pudieran parecer amargos, eran los labios más deseables que jamás había tenido uno de mis amantes.

Me apartó y yo me quedé sin comprender, quería seguir colgado de él sintiendo su boca caliente fundiéndose con la mía. Sus ojos recorrían mi rostro analizando mis facciones. Sus manos acariciaron mis pómulos mientras dejaba escapar un hondo suspiro.

-Me casé con ella porque creí que era lo mejor.-murmuró.-Creí que eso que sentía era amor y que mi obligación era casarme.

-¿Me lo prometes?-dije cerrando los ojos, recordando sus palabras y sintiéndome algo mejor.

-Jamás te he mentido Yosh, jamás.

Era cierto, él jamás me ha mentido. Cuando pregunto algo y él se queda callado significa que no quiere responder, porque sabe que quizás me daña su respuesta. Prefiere no decir nada a mentirme. Sabía bien que si me había dicho aquello era cierto. Creo que se sentía estúpido por haber confundido los senimientos.

-Ahora sé que es amar, gracias a ti.-besó mi frente y yo sentí mariposas en el estómago como si fuera la primera vez.

2 comentarios:

Athenea dijo...

Estos dos están muy locos. Pero si está claro que se quieren y que no pueden vivir el uno sin el otro, ¿por qué dudan de la fidelidad y los sentimientos de su pareja? Puede que sea porque han sufrido mucho y no se creen que al fin pueda ser real lo que están viviendo, o puede que sean inseguros. Esperaré capítulos futuros para salir de dudas. :)

Por cierto, me has dejado shockeada (sí, me invento palabras XD), con lo de que Kurou estuvo casado. XDD. Esperaré también futuros capítulos para saber más sobre ese respecto. (¿Porque no serás tan malo de no dar más detelles al respecto, verdad?) ¡Un beso!

Kiseki dijo...

Así que por eso Yosh se pone tan celoso de ella! Ya voy entendiendo~ pero sigo queriendo saber más cosas, quiero más detalles! >///< Poco a poco sabré toda la verdad jaja! (?) XDD
Aunque ambos son obsesivos (muucho) adoro su relación <3
Besos!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt