Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 10 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 8 - Mariposas de sangre azul. (Parte V)




Llegamos cinco minutos de la hora acordada. El aparcacoches estaba allí con su cara de pasmo y aspecto de chico desahuciado por sus padres, y por la sociedad en general. Su aspecto era pulcro, pero sus ojos tristes y sus labios torcidos parecía que empezaría a llorar. Dejamos aquella belleza en sus manos y sus ojos prácticamente se iluminaron. Estaba seguro que jamás había visto un coche como aquel, esa magnífica belleza.

Nada más bajar comencé a moverme como lo haría una sirena en las profundidades del mar. Me veía resplandeciente, completamente erótico y triunfante. Sabía explotar ese lado oculto que detestaba, sobretodo cuando me colgué del brazo de Kurou mientras mandaba aquel mensaje a mi sobrino.

Los detectores de metales fallaron y yo pude entrar con mis armas, eso me hizo reír apoyando mi cabeza en el brazo de mi esposo. Él se veía tan encantador con una sonrisa leve son sus labios, cual canalla. Sabía actuar mucho mejor que yo, a veces le envidio por ello. Todos nos miraban, sobretodo a mí, y él parecía condenadamente seductor.

Al mirar la blackberry me quedé helado, no funcionaba. Tras el mensaje de Sho de todo en orden, no podía siquiera acceder a Internet. Miré con cierta preocupación a Kurou y este me miró unos instantes alarmándose igualmente.

-Será un fallo, enciende y apaga ese trasto.-dijo quedándose cerca de una de las mesas.

Negué con la cabeza, porque ya ni el dichoso trasto se atrevía a encender. Me mordí el labio inferior y taconeé a punto de comenzar un berrinche allí mismo. Aquel trasto era inútil, no quería funcionar y yo necesitaba mandar un mensaje a Sho para poner en marcha el plan.

Noté entonces la presencia de Taylor en la sala, caminaba entre los altos ejecutivos que parecían entrar en una sala independiente con un par de chicas muy atractivas. Sonreía sin saber que estábamos allí para borrarlo del mundo. Se veía pletórico, tan triunfante que me provocó dolor de estómago.

-He pensado en un plan mejor.-susurré.-Uno que podríamos usar como plan B.

-¿Sigue sin funcionar?-preguntó tomándome del mentón como haría cualquier canalla con su pareja, mostrándose imponente y masculino.-Dime, my darling.

-Amor, podría usar mis encantos con él.-susurré señalándolo con mis ojos y él se percató de su presencia.-No sé si sería de su gusto, pero acaba de salir de una sala con chicas para un grupo de empresarios. Se veían de mucho dinero, con un aspecto cuidado y desinhibido.

-¿Ligartelo? Sabes que eso me producirá una úlcera.-masculló y yo simplemente me aparté.-¿Qué ocurre?

-¡Eres un idiota! ¡Nunca me tomas con respeto!-grité provocando que varios me miraran y comenzaran a cuchichear.-¡Quiero el divorcio! ¡Lo quiero ya!-le solté una buena bofetada y eché a caminar hacia los servicios, en el camino me tropezaría con él.

-¡My darling!-gritó entre molesto y sorprendido.-¡Vete! ¡Llora en los baños como una estúpida! ¡Después gástate todo el dinero en vestidos caros como haces siempre!-salió hacia la puerta, aunque yo no pude verlo pero sabía que se iba en dirección a esta.

Caminé apurado por aquellos pasillos llenos de jugadores entusiasmados, ni tomaron un segundo de sus vidas en girarse para mirarme. Taylor salió a mi encuentro tomándome por los brazos, sorprendiéndome por completo. Tuve miedo, pensé que me había reconocido o que podía saber que todo era un juego, sin embargo su sonrisa fue la de un maldito encantador de serpientes.

-¿Algún problema señorita?-murmuró acariciando mis hombros, para luego apartar algunos mechones que habían caído sobre mi rostro.

-Nada que usted pueda arreglar.-respondí tras morder mi labio inferior.-No creo que usted tenga la cura para las equivocaciones del corazón.

-No pude apartar la vista de ti desde que llegaste, me sorprendió que una belleza como tú estuviera con alguien tan sombrío como él. Brillas con luz propia, una luz cargada de pasión y encanto.-me puse más nervioso e incluso me sonrojé imaginando que me decía eso Kurou, no él. Necesitaba saber actuar.-Permíteme consolarla con una copa en la barra y una conversación distendida.

-No le conozco, además se supone que esta es mi tercera noche de casada.-susurré atemorizado por sus intenciones, realmente no mentía en mi miedo. El plan había sonado bien en mi cabeza, pero muy mal en esos momentos.-Yo... estoy muy confusa.

-Sólo permita que la halague, además no tiene nada que temer. Soy todo un caballero, no intentaré ningún acercamiento más allá de un beso en tu mejilla cuando te marches. Además, soy el encargado de la seguridad de este lugar.-comentó imponiéndose con su tamaño algo mayor que el mío, el aroma de sus labios era el de coñac y el de su loción era como de chocolate. Tenía un aroma dulce, para nada el varonil de Kurou que contrastaba con su personalidad.-Oh, vamos.

-Prefiero irme de aquí, temo que mi esposo venga y me encuentre. No quiero discutir más esta noche, quiero estar lejos de todo este mundo y prefiero marcharme.-agaché la cabeza cerrando los ojos y suspirando.-No quiero hacerle perder el tiempo.

-Esta bien, me escabulliré contigo.-dijo tomándome por la cintura, acariciando lentamente mis caderas.-Siento que te he visto en otro lugar, como si fueras un dulce y armonioso recuerdo.

-¿Conoces bien la ciudad?-pregunté alzando la vista con cierto temor.-Aún así, me sigue pareciendo mala idea estar en tu compañía. Mi esposo es muy violento, no sé porqué me casé con él.

-La única violencia que he visto ha sido tu bofetón, pero si crees que puede hacerte daño será mejor que estés acompañada ¿no crees?-interrogó sonriendo.-Oh, vamos. No seas así preciosa, eres muy bonita para estar llorando o refunfuñando toda la noche.

-¿Me invitas a una copa? Me gustan los locales de moda, pero creo que tienes razón y necesito conversar aunque sea con un extraño. Creo que me sentiré más libre que contándoselo a mis hermanas o a mi madre.-le miré a los ojos con cierta fascinación.-Aunque espero que su mujer no se moleste.-había visto que aún llevaba ese anillo de compromiso, idéntico al que Lionel Landon le dio a Kamijo y que estaba en los informes.

-Hace mucho que no tengo pareja, me decepcionaron y sólo guardo recuerdos.-susurró.-¿Me acompañas entonces? Saldremos a dar una vuelta por la avenida.

-Sí, sería agradable que me diera un poco el aire.

Caminé con él aferrado a su brazo, él parecía entusiasmado. Estaba seguro que por su cabeza circulaba la loca idea de meterme en su cama. Por lo que leí en los informes era bisexual, tan sólo había tenido dos parejas masculinas, y su primera esposa murió en un accidente típico de la mafia japonesa. Apoyé leve mi cabeza en su brazo pensativo. Podía parecer una jovencita preocupada por mil cosas, con la mente revuelta como cualquier mujer, y sin saber cuándo accedí a caminar a su lado.

Al salir de aquel casino miré a mi alrededor preocupado, buscaba si nos seguían algunos de sus hombres y si esto podía ser una trampa encerrada en otra. Mis pies empezaban a cansarse por llevar tacones tan altos, eran excesivos, pero los había elegido mi hermano y yo no podía rechistar demasiado.

-Tranquila, no permitiré que nos moleste.

Cuando pasamos cerca de un callejón tiró de mí riendo de una forma que no me gustó. Se pegó a mí y comenzó a besarme. Lo hacía tan hambriento que yo no podía controlarlo. Me sentí frustrado y quise apartarlo.

-No, no.-dije girando mi rostro y él mordisqueó de inmediato mi cuello.-Yo amo a mi esposo, amo a mi esposo. Por muy mal que me trate, yo le amo.

-Relájate y acepta esta aventura en Las Vegas.

No le dio tiempo a decir mucho más, porque pude notar como un puño le golpeaba fuertemente en su cara y lo tumbaba. Se quedó aturdido, pero más se aturdió cuando clavé aquella inyección que lo dejó como si estuviera alcoholizado. Kurou me miró con cierta furia que calmó cuando le besé con ansiedad, quería olvidarme de esos labios y centrarme en los suyos.

-No vuelvas a hacer eso, no me gusta.-murmuró apartándose.

Tomó a Taylor como si fuera un saco de patatas, lo llevó por el callejón hasta otra calle poco iluminada. Era el parking donde se solían dejar los automóviles de los clientes de los casinos cercanos. Metió a Taylor en el maletero después de amordazarlo.

-He roto algunas cámaras de seguridad, otras siguen funcionando pero no dan a este lugar de la calle, pronto vendrán.

-Pero nosotros nos habremos ido.-comenté con una sonrisa.-A falta de medios...

-Bueno son golpes.-terminó la frase subiéndose al coche para salir disparado.

Nos pusimos en dirección a los locales vacíos cerca de unas viejas vías de tren. Eran almacenes que solían usar para guardar enseres los negocios cercanos. Estaban a casi una hora, pero merecía la pena porque nadie nos escucharía allí. Mientras que él conducía yo me dediqué a observarle, estaba serio y se llevaba de vez en cuando los dedos a los labios. Podía sentir sus deseos de matarlo, y no porque eran órdenes sino por haberme besado.

Apartamos dentro del local, ya que se abría por un mando que también se nos había sido enviado. Ya allí dentro teníamos algunas sillas, era lo poco que había de mobiliario, junto a unas cadenas y algunas cuerdas. Por lo demás, el local estaba vacío y apestaba a gasolina y aceite de motor.

Mis tacones hicieron eco, así como las puertas al abrirse y cerrarse. Cuando levantamos la puerta del maletero él abrió los ojos y comenzó a moverse frenéticamente. Yo simplemente me aparté esperando que Kurou lo sacara a rastras. Pataleó, pero logró sentarlo en una de las sillas. Aún estaba tan aturdido que mi esposo pudo atarlo sin necesidad de mi ayuda.

Nada más tenerlo allí sentado le quitó la mordaza y comenzó a resoplar. Intentaba concentrarse, se notaba. Sus ideas no estaban claras, no comprendía quién podía estar detrás de ese secuestro o simplemente le había salido mal el ligar con alguien de la mafia. Estaba que no podía creerlo, él Taylor Swan en manos de dos desaprensivos y sin nadie que supiera su pardero.

-Le dije que no era bueno intentar conquistarme.-comenté.-Cariño, comienza.

Los puñetazos empezaron a llover. Kurou llevaba guantes de piel negro para que no quedara residuos de sus epiteliales en él. Cada golpe era mayor, pero Taylor no dijo nada. Parecía evitar el rogar o preguntar, creo que sabía que un día así podía llegar. Cuando tuvo el rostro deformado empecé a recitar de todo lo que se le acusaba.

-Rompiste el pacto con el clan Yuuji, por hacer planes con el estúpido de Juka. Sin embargo, no estamos aquí por ello. Cada golpe que te demos será similar a los que le diste a tu pareja. Lionel no lo sabe, sabes bien que es tan ingenuo que piensa que sólo hablaremos contigo para ahuyentare.

-Así que es eso.-balbuceó.-Yo le amaba, pero mis celos me agobiaban. Aún le amo, no saben cuanto amo a ese maldito ángel de cabellos rubios.-siseó adolorido.-¿Por eso me queréis matar? Salí de su vida.

“El demonio admitió su culpa,
sedujo al ángel y después lo abandonó.
Golpeó su cuerpo y lo hizo mártir.
Alas de mariposa para el ángel dorado.
Nacido de mil frutas y su pulpa,
como si fuera un insecto insaciable.
Mi ángel, dulce y sin perversión...
supo lo que era sufrir por amor.
El demonio admitió sus mentiras,
por ello se suicidó cortando hermosamente sus alas.”

-Saliste, pero no nos fiamos.-comenté con mi voz varonil y entonces abrió grande los ojos.

-Yoshiki, sabía que te había visto antes.-comentó.-Siempre tan puta.

Kurou no se lo pensó ni dos veces. Levantó en peso a Taylor, incluso logró desatarlo de sus fuertes nudos, y comenzó a zarandearlo como muñeco de paja. Hizo que cayera al suelo y lo golpeó de lo lindo. Había provocado su reacción. Pronto las navajas de mi esposo se clavó con deseo en el cuerpo de aquella escoria. Ya no había salvación para Taylor Swan.

-Mi amor para, ya está muerto.-susurré tocándole el hombro.-Ahora sólo hay que deshacerse de él.

2 comentarios:

Athenea dijo...

Siento mucho haber tardado taaanto en leer los capítulos y comentar, pero es que esta semana pasada me ha sido imposible pasarme. Demasiadas tareas de la uni, demasiados quebraderos de cabeza de tipo emocional.

En cuanto a los capis, al final no hubo sexo en el avión, pero sí en el taxi. Yosh es muy malo... Como avergüenza a Kurou, aunque en verdad a él le gusta lo que le hace Yosh aunque lo niegue. En cuanto a lo de que tenga que vestirse de mujer, después de todo lo que tuvo que soportar en su pasado es normal que no quiera hacerlo. Ha estado muy bien la parte cuando Kurou aparece para salvar a Yosh de las garras de Taylor. Buen capi. I promise que no me retrasaré tanto en leer los siguientes. ¡Un beso!

Kiseki dijo...

owo Qué bueno! La actuación de ambos es genial, Yoshiki disfrazado así, y las escenas que tienen que montar >///< aunque me llegó a dar un poco de corte y todo XDDD
Y cuando Kurou comienza a darle marcha~( ̄▽ ̄)YAY! (o>ω<o)
Nadie llama puta a Yosh! ò___ó Pero tuvo su merecido :D
Me gustó esta parte (cuando no me gusta? XD) Y como siempre digo, dame más dosis, dear~~! Jajaja XD
Besos!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt