Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

miércoles, 12 de octubre de 2011

Tears for you - Capítulo 8 - Mariposas de sangre azul. (Parte VII)





No repliqué. No me veía con fuerzas de comenzar una discusión estúpida sobre un estúpido comportamiento y estúpidos principios. Me resistí a iniciar una discusión. Sólo besé su mejilla y después me acomodé abrochándome el cinturón.

-Te ves más hermoso así.-logró decir con un fuerte sonrojo en sus mejillas.

-Tú también, sin prótesis y sin ese estúpido pelo en la cara.-comenté riendo bajo antes de encender la radio y tener suerte al fin.

B.B. King hizo su gran aparición haciéndome sonreír como cuando era un niño. Escuchaba esa canción mientras mi padre pedía a mi madre que bailara con él. Era un viejo disco de vinilo que conservaba como una auténtica joya. Recuerdo aquel tocadiscos y las noches de verano en el jardín trasero. Las luciérnagas se veían hermosas, como adornos de navidad en pleno y caluroso Julio. Las lluvias ya habían pasado, las flores se cargaban con el mejor perfume y mis padres bailaban en la terraza. Recuerdo aún el sabor de la limonada, como si la tuviera ahora frente a mí, y en ese momento esa imagen me hizo llorar mientras sonreía de forma dulce.

-Stand by me.-susurré tarareando bajo la canción mientras movía inquieto los dedos.

-Felicidades chicos, hoy tendremos un especial de canciones románticas de todos los tiempos. Empezamos con el tiempo de B.B. King. Si no tenéis una chica, o un chico, a vuestro lado tal vez sea el momento de comenzar a enamoraros. Es el momento del amor, el gran momento del amor. Disfruten todos vosotros ciudadanos de esta apocaliptica ciudad llamada Las Vegas. Jueguen con el amor, jueguen a amarlo y respetarlos. Les habla su locutor favorito, Marley desde la Radiostationen, su radio en Las Vegas.-aquella voz era profunda, fresca y me hizo sonreír aún más.

Pocos eran los locutores de radio que sabían darle ese sabor a los 60's y 70's que tanto me gustaba. Mi padre tenía grabados cientos de programas de radio y solía ponerlos con aquella brillante sonrisa. Yo le admiraba, así como admiraba su gusto por el blues y el jazz. Era uno de esos japoneses enamorados de otras culturas, aunque jamás despreció la suya y siempre me enseñó a respetar lo más tradicional.

-Os dejo con Buddy Guy, B.B. King y Clapton en un duelo de infarto. Let Me Love You Baby os hará vibrar, os enamorará.

Y la música hizo que riera antes de mirar a Kurou. Sabía que él amaba ese tipo de música, al igual que mi padre. Me había enamorado de un calco a mi padre en lo referente a música. Empezó a cantar moviendo sus dedos sobre el volante, yo le secundé sin poder evitarlo.

Me mordí el labio interior cerrando los ojos, disfrutando de aquella música tan profunda y cargada de sentimiento. Los músicos de hoy perdían mucho de ese carisma, de esas voces rasgadas que podían parecer de terciopelo. Mis dedos jugaban con mis largos mechones rubios, mientras notaba como por toda mi columna vertebral recorrió un agradable cosquilleo.

Nada más acabar comenzó otra que me hizo abrir los ojos y mirarlo con ternura. Nuestra canción comenzó a sonar. Él me había invitado a bailarla cuando sólo éramos amigos, intentaba hacerme sonreír de alguna forma. Había estado durante días llorando por algo que ya ni recuerdo, pero se acercó a mí tarareándola para invitarme a bailar.

-When a man loves a woman.-dije girándome para ver como se sonrojaba.-Para mí es nuestra canción, aunque eres un desgraciado. Me dijiste lo que sentías con metáforas, te callaste todo y lo enterraste.

-Han pasado casi cuatro años.-murmuró.

-Te lo reprocharé toda la vida.-comenté.-Soné como una mujer.-murmuré palpándome la frente.-Más bien como mi madre.-reí bajo y miré las estrellas, estábamos aún algo retirados de la ciudad y se podían ver perfectamente.

-Creo que te amé desde el primer día, porque te preocupaste por mí sin tan siquiera saber quién era yo.-comentó dejando el camino de polvo por otro pavimentado, ya rumbo a la ruidosa ciudad de la cual habíamos salido.

-Y ese fue el carismático Percy Sledge junto a Michael Bolton. Ahora les dejamos con otro de esos temas que te congelan el alma si estás enamorado, porque te describen parte del calvario que puedes sentir. Layla de labios de Clapton os hará vibrar y recordar.-la voz del locutor calló lo que iba a decir, me dediqué a quedarme quieto clavando mis ojos en él.

-Dime ¿te has sentido conmigo de esa forma?-pregunté sin apartar mis ojos de él.-Anda, dime.

-¿A tus pies?-interrogó aparando el coche antes de mirarme fijamente.-Me tienes a tus pies Yosh, pero tú no quieres verlo.-se sonrojó como siempre, pero tenía ese brillo encantador en sus ojos y podía verlo porque estaba desprovisto de sombrero, además llevaba el cabello recogido.-Yosh, cuando dices que estás celoso no sé de quién o de qué.

-Si me quieres tanto ¿por qué no me das un bebé?-pregunté sin siquiera pensarlo.-Quiero una familia.

-¿Qué clase de padres seremos? ¿Qué clase de padre seré yo? Despreciaré al niño o la niña, lo que sea. Todo porque te quitará tiempo para mí, te apartará de mí. Veré a ese niño como un rival.-suspiró derrotado.-Ya hemos hablado mil veces de eso.

-He hablado yo, tú te dedicas a decir que no.-se giró por completo hacia mí tomándome del rostro.-Yo quiero tener una familia.

-Si te digo algo me vas a matar, pero creo que ha llegado el momento.-comentó serio.-Tengo una hija.

Aquello me cayó como un cubo de agua fría, me hizo apartarlo y abofetearlo tan fuerte que le saqué el único empaste que tenía en su perfecta dentadura. Me bajé del coche comenzando a caminar mientras él reaccionaba. Me temblaban las piernas, las manos y creo que hasta las raíces de mis cabellos temblaban. Empecé a llorar y a gritar como un animal herido.

-¡Yosh!-gritó saliendo al final del coche, yo ya estaba a unos buenos metros de él.-¡Yosh!-corrió hacia mí pero yo me giré comenzando a tirarle mis zapatos, los dos dieron de lleno en su cabeza.-¡¿Ves por qué no quería decírtelo?!

-¡¿Con qué puta me has puesto los cuernos?! ¡¿Cuándo pensabas decírmelo?!-grité cayendo porque mis piernas fallaron.

-¡Es de Isabela!

Me quedé sin aliento y mis lágrimas dejaron de surgir. Algo en mí se descontroló del todo. Había estado ocultando aquello tanto tiempo, pero tanto, que me sentí que amaba a un extraño. Cuando me levantó del suelo y me abrazó, sentí tal asco que lo aparté de mí. Me llevé las manos a los cabellos y juraría que tenía una cara extraña por el shock.

-Es por eso que me voy todos los viernes. Voy a verla cada viernes. Ni siquiera mis padres saben que ella existe. Ellos tampoco querían a Isabela en mi vida.-empezó a decirme aquello mientras yo me alejaba más y más.

Él se acercaba a mí y aquello parecía un baile ridículo, como cuando intentas ceder el paso en una cera estrecha. Podía sentir como toda mi mente se quedaba en blanco y mis sentimientos me hacían arder. Empezó a darme pánico el estar con él. Cuando logré recuperar el aliento y mirarle me desplomé.

Desperté en el hotel. No supe cuánto tiempo había pasado ni siquiera si todo aquello fue una pesadilla. Estaba arropado con las sábanas y estas olían aún a él. Me palpe la frente y después el rostro. Mis labios estaban hinchados por haber llorado. Ignoraba que estaba solo en aquel lugar, abandonado a mi suerte, pero lo supe nada más ver el sobre en la mesilla de noche.

“Perdóname.

Sé que te he causado demasiado daño. No te he sido sincero, cuando sé que es lo que más pides de mi y de cualquiera. El tiempo que he vivido a tu lado ha sido muy dulce, el mejor de mi vida. Aún recuerdo tus ojos de fiera aquella primera noche cuando me negaba a decirte mi nombre, a duras penas sacaste en claro mi apodo. Nunca me has llamado por mi nombre, siempre por el apodo de ese nombre japonés que tanto me gustó. ¿Para qué querías saber que me llamaba Richard?

Supongo que tu curiosidad fue lo que más me llamó la atención de ti, lo que más me gustó. Me hiciste sonreír durante años, aunque no sé hacerlo y las pocas veces que lo hago me siento un idiota. Extrañaré eso de ti. Tu curiosidad, las notas del piano mientras leo y ese maldito tatuaje mientras te paseas desnudo frente a mí. ¿Tienes consciencia de lo increíblemente sensual que eres?

Nunca te he hablado así cara a cara, soy demasiado vergonzoso y me da pudor. Igual que me da pudor decirte que era mi único secreto el de anoche, lo único que no sabías de mi. ¿Sabes por qué no te lo decía? Ella es la única mujer que he amado, a parte de mi madre, y por la cual lo daría todo. Ahora estoy dando lo que me hace feliz, y eres tú. Tenía miedo a tu reacción, a que me hicieras olvidarme de algo tan importante. Me da igual quién es su madre, ella es mi pequeña. Sé que no puedo pedirte que la abraces y la quieras, estaría pidiendo demasiado.

My darling, my angel... espero que encuentres al hombre, o mujer, que no sepa guardarte secretos, menos de este calibre.

P.D: Enviaré a alguien por mi ropa y las pocas cosas que tengo en tu casa. No te obligaré a volver a verme.”


Mis piernas temblaron como en la noche, pero de una forma bastante escandalosa. Comencé a llorar con un dolor terrible en el pecho. No era capaz de reaccionar de forma cuerda. Corrí por la habitación destrozándola hasta que paré y busqué mi móvil. Empecé a llamarle pero su teléfono sonó en el baño. Había dejado su teléfono a posta. Respiraba agitadamente, casi no podía controlar los tic nerviosos que aparecieron en mi cuerpo y sentí mi estómago revuelto.

Logré marcar a Kamijo de puro milagro y poner el manos libres, era incapaz de sostener demasiado rato el móvil. Miraba la pantalla esperando que aceptara la llamada, quería hablar con él. Yo necesitaba a mi hermano, necesitaba que encontrara a Kurou y me lo trajera de vuelta. Quería a mi esposo, quería pedirle perdón y aceptar ese secreto aunque me doliera. Si él la amaba, a pesar de todo lo que hizo Isabela, yo también la amaría.

-¿Yoshiki?-interrogó bastante sacado de onda. Parecía como si no pudiera creer que yo estuviera tan agitado.-Te escucho chillar y llorar, por favor cálmate. ¿Dónde está él? Dile que te de tu medicación, él logrará inyectarte ese tranquilizante.

-¡No está!-grité.-¡No está!

-¿Cómo qué no está?-su tono empezó a ser molesto.

-Se fue, se fue... yo hice que se fuera. Se fue, me dejó... se fue. Yo hice que él se fuera. Soy idiota, soy idiota...

-Todo irá bien cariño, todo irá bien.-dijo intentando calmarme, pero hacía años que no me sentía tan perdido.

“Las mariposas de ojos tristes nos están mirando,
fallecen con un puñal enterrado en sus pechos...
¿Quién fue? Fue el rabioso invierno que vino a buscarlas,
la primavera lo abandonó y no quiere ver a sus hijas vivas.
Así es nuestro amor, como una canción triste sobre muerte y decadencia.”

3 comentarios:

†MuTяĆ dijo...

Por favor, por favor, por favor, por favor dime que no lo vas a dejar así hasta mañana. O.O

¡Porfis! Me ha dejado totalmente enganchada esta parte del capítulo. ¡Una pequeñaja! ¡Una chiquitina que llene la vida de ese par por fin! ¡Iiiiiiiiiiiiiiiiiihhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Me encanta! :DDD

¡Un beso guapo! :*******

Athenea dijo...

Wowowow. Me has dejado en plan de WTF?! ¡¡¿¿Cómo es posible que Kurou tenga una hija y se lo haya ocultado a Yosh??!! Yo también habría reaccionado como Yosh al principio. Le habría sacado del sitio los empastes y otras cosas... XDD. Pero aún así, Kurou NO debería haberse marchado así. Son un matrimonio y deben arreglar las cosas hablando. Haber si Kamijo lo encuentra, lo trae de vuelta y la hija de Kurou les da la tranquilidad y felicidad que necesitan.

Kiseki dijo...

DIOS, NOOO!! Kurou se fue??!
No puede dejar a Yosh! No, no! TT____TT
Cuando leí lo de la hija me quedé flipada, pero no me esperaba que Kurou se marchara. Por favor que vuelva, si esos dos se separan me da algo ;__;
No lo dejes así, onegai~~ >_<

Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt