Me enredas en la oscuridad
y la brisa sobre tu piel
se ha convertido en veneno
que deseo beber como hidromiel.
Eres el tesoro de la vida
sobre la implacable muerte.
Flor prohibida, flor amante.
Siento tus manos sobre mi rostro
y como las lágrimas aparecen
como si fuera agua torrencial
que hubiésemos conjugado nosotros.
Eres la locura encadenada
que yo con osadía liberé
para tocar tu cara y besar tus alas.
Somos dos oscuras elegantes
frente a la puerta de un cementerio
donde las flores bajo la luna llena
les han dado por crecer.
Eres el sueño de todo muchacho
que busca saciar su ilusión
en un cacho de tierra de la pasión.
Vestida con pétalos de girasoles
violetas
y consumida en un beso de amantes
te acaricio hasta quedar dormida
para perdernos así por la noche.
Eres la mariposa ninfa
que despertó en un jardín prohibido
tan salvaje como un sueño vívido.
Entiende que ahora somos dos huérfanos
en esta eternidad que brinda por el
deseo
y el amor que nace en nuestro interior
reflejado gracias al espejo de Perseo.
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