Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 14 de diciembre de 2013

Recordando

Bonsoir mes amis. 

Aquí les dejo una reflexión de Marius. No suele hacerlas, pero cuando las hace son profundas ¿no es así? Nuestro querido Maestro creo que empieza  sentir la soledad, aunque no lo admite. Si lo desea puede venir a conversar conmigo, sólo si lo desea. Aunque creo que extraña a dos de sus tres grandes amores.

Lestat de Lioncourt


Recordando 


La noche abrigaba sus pensamientos mientras el fuego encendía su furia, la cual contenía al contemplar aquellos ojos intensos que le perforaban el alma. Eran miradas que conocía bien, las cuales hacía tiempo que no podía tener frente a frente. Un retrato singular, sin duda, el cual tenía un encanto especial que residía en la magia que él le había otorgado al pintar cada minúsculo detalle. Sus manos habían vuelto a crear algo extraordinario, pero su alma no se sentía satisfecha y se golpeaba el pecho como un cristiano en medio de Tierra Santa.

-¿Qué ha sucedido?-preguntó en voz alta mientras alzaba el pincel tras humedecerlo en la paleta de colores que llevaba en su mano izquierda- ¿Por qué?-murmuró cerrando los ojos un instante y provocando que su mano descendiera.

La rabia estaba a punto de doblegarle y obligarle a romper el retrato que había creado, el cual era símbolo de sus mayores anhelos. Aquello que había creado parecía una fotografía perfecta de una realidad que ya no regresaría. En contadas ocasiones había ocurrido el milagro de tenerlos a ambos bajo un mismo techo, uno junto al otro. Su corazón podía sentirse doblegado a la belleza que ambos poseían y transmitían de una forma inquietante. Eran perfectos a sus ojos, pero también era perfectamente comprensible que se alejaran como él se había alejado.

Se apartó dejando sus útiles de pintura, mirándose las manos blancas cubiertas de manchas por haber estado creando aquella joya y después se aproximó a una de las ventanas de su palazzo. Allá a lo lejos, en los canales, los enamorados suspiraban mirándose a los ojos, en alguna taberna un borracho caía de la silla o se dormía en la barra del bar, varios muchachos disfrutaban de confidencias o simplemente hacían el amor. La vida proseguía, inclusive para los asesinos y ladrones que poblaban sus calles. Pero para él se había congelado pues el frío de ese invierno estaba haciendo temblar su corazón, sin embargo no lo reconocería y guardaría sus sentimientos de nuevo en lo más profundo de su alma.


-Sólo aguardaré su regreso, porque sé que lo harán- se convencía dejando que el aire fresco despejara sus pensamientos e hiciera mover sus cabellos.  

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Lestat de Lioncourt