Bonsoir mes amis.
Aquí les dejo una reflexión de Marius. No suele hacerlas, pero cuando las hace son profundas ¿no es así? Nuestro querido Maestro creo que empieza sentir la soledad, aunque no lo admite. Si lo desea puede venir a conversar conmigo, sólo si lo desea. Aunque creo que extraña a dos de sus tres grandes amores.
Lestat de Lioncourt
Recordando
La noche abrigaba sus pensamientos
mientras el fuego encendía su furia, la cual contenía al contemplar
aquellos ojos intensos que le perforaban el alma. Eran miradas que
conocía bien, las cuales hacía tiempo que no podía tener frente a
frente. Un retrato singular, sin duda, el cual tenía un encanto
especial que residía en la magia que él le había otorgado al
pintar cada minúsculo detalle. Sus manos habían vuelto a crear algo
extraordinario, pero su alma no se sentía satisfecha y se golpeaba
el pecho como un cristiano en medio de Tierra Santa.
-¿Qué ha sucedido?-preguntó en voz
alta mientras alzaba el pincel tras humedecerlo en la paleta de
colores que llevaba en su mano izquierda- ¿Por qué?-murmuró
cerrando los ojos un instante y provocando que su mano descendiera.
La rabia estaba a punto de doblegarle y
obligarle a romper el retrato que había creado, el cual era símbolo
de sus mayores anhelos. Aquello que había creado parecía una
fotografía perfecta de una realidad que ya no regresaría. En
contadas ocasiones había ocurrido el milagro de tenerlos a ambos
bajo un mismo techo, uno junto al otro. Su corazón podía sentirse
doblegado a la belleza que ambos poseían y transmitían de una forma
inquietante. Eran perfectos a sus ojos, pero también era
perfectamente comprensible que se alejaran como él se había
alejado.
Se apartó dejando sus útiles de
pintura, mirándose las manos blancas cubiertas de manchas por haber
estado creando aquella joya y después se aproximó a una de las
ventanas de su palazzo. Allá a lo lejos, en los canales, los
enamorados suspiraban mirándose a los ojos, en alguna taberna un
borracho caía de la silla o se dormía en la barra del bar, varios
muchachos disfrutaban de confidencias o simplemente hacían el amor.
La vida proseguía, inclusive para los asesinos y ladrones que
poblaban sus calles. Pero para él se había congelado pues el frío
de ese invierno estaba haciendo temblar su corazón, sin embargo no
lo reconocería y guardaría sus sentimientos de nuevo en lo más
profundo de su alma.
-Sólo aguardaré su regreso, porque sé
que lo harán- se convencía dejando que el aire fresco despejara sus
pensamientos e hiciera mover sus cabellos.
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