Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 11 de abril de 2014

Damita de muerte

Louis, Louis... Louis... él no puede olvidar a Claudia, y es normal. Ella era la representación de nuestra unión, felicidad y familia. Sin duda el odio que ella nos ofreció fue terrible para su corazón, su alma y su vida. Hubiese preferido que él no supiera sus sentimientos... ahora aún sufre por ello y creo que eso es lo que tiene aprisionado al Louis que yo amé. Pero el recuerdo quedó atrás, su belleza se consumió y sólo queda unos versos de un padre aún dolido por la muerte temprana de su hija. 

Dedicado a nuestra damita... 

Damita de muerte 

La inocencia se desprendió de tu alma
igual que los lazos de tu cabello.
Pude ver como mi hermosa dama
se transformaba en mujer y asesina.

Delicada como una muñeca,
con los ojos llenos de esperanza,
te convertimos en un monstruo
que se llevó nuestra confianza.

Tú, tan dulce y pequeña en un principio,
creciste como gigante bajo una sonrisa.
Dejando que la felicidad cayera por un precipicio
y se rompiera mientras tú huías a prisa.

Tan hermosa, encantadora y misteriosa
que olvidé por completo que no eras niña.
Una mujer que se abrió a mí con elegancia
y con el aroma de mil pétalos de rosa.

Tenemos la culpa, lo sabemos bien.
Lo sabemos del mismo modo en el cual te amamos.
Algún día podré volver a tu lado...

algún día caminaremos de nuevo de la mano.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt