Louis, Louis... Louis... él no puede olvidar a Claudia, y es normal. Ella era la representación de nuestra unión, felicidad y familia. Sin duda el odio que ella nos ofreció fue terrible para su corazón, su alma y su vida. Hubiese preferido que él no supiera sus sentimientos... ahora aún sufre por ello y creo que eso es lo que tiene aprisionado al Louis que yo amé. Pero el recuerdo quedó atrás, su belleza se consumió y sólo queda unos versos de un padre aún dolido por la muerte temprana de su hija.
Dedicado a nuestra damita...
Damita de muerte
La inocencia se desprendió de tu alma
igual que los lazos de tu cabello.
Pude ver como mi hermosa dama
se transformaba en mujer y asesina.
Delicada como una muñeca,
con los ojos llenos de esperanza,
te convertimos en un monstruo
que se llevó nuestra confianza.
Tú, tan dulce y pequeña en un
principio,
creciste como gigante bajo una sonrisa.
Dejando que la felicidad cayera por un
precipicio
y se rompiera mientras tú huías a
prisa.
Tan hermosa, encantadora y misteriosa
que olvidé por completo que no eras
niña.
Una mujer que se abrió a mí con
elegancia
y con el aroma de mil pétalos de rosa.
Tenemos la culpa, lo sabemos bien.
Lo sabemos del mismo modo en el cual te
amamos.
Algún día podré volver a tu lado...
algún día caminaremos de nuevo de la
mano.
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