Bonjour
¿Qué tal están? ¿Preparados para un texto de Avicus? Claro que sí.
Lestat de Lioncourt
Pues escuchar mi susurro en tu cuello,
como si fuera un demonio rogándote atención, mientras mis manos
aprisionan tu cuerpo. Podemos hacer un trato e ir más allá. En la
eternidad hay tantas maravillas y todas creadas por esos pequeños
monstruos, los que se llaman humanos, que se destruyen unos a otros
como si fueran hormigas. Ven conmigo. Lucharemos por la libertad en
medio de éste campo sagrado, danzaremos bajo la luz de la luna y
abrazaremos plegarias convertidas en ventisca.
Ven, acércate a mí. Abriré mis
brazos para que te acomodes contra mi pecho, pues allí podrás
escuchar todos mis sentimientos retenidos en mi corazón; sé que no
lo sabes, pero está la tiendo por ti y por la sangre de aquellos que
una vez asesiné. Los milenios no perdonan, como no perdona el dolor.
En la oscuridad estaremos por siempre, amándonos y compadeciendo las
huellas que no fueron recordadas. Podremos seducir al tiempo y del
mismo modo que convencimos a la muerte para que pasara de largo.
El amor vencerá a la tragedia, pues es
algo que no puede borrar la tierra. Sólo el odio desaparece, pues la
semilla crece torcida y podrida. Yo te amo tan intensamente que
incluso cuando estamos separados, más allá de lo físico, puedo
sentir el calor que emanan de tus ardientes ideas. Por favor, ven
conmigo; no te alejes del camino. Nos amaremos en la noche salvaje,
más allá del Samhain.
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