Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 18 de junio de 2017

LA BURLA

Texto NO fanfic. Texto sobre transexualidad, ideología de género y sexualidad. 

La burla.

Muchos hablan de “libertad de expresión” cuando llegan a lo soez y la burla fácil. Personas que parecen coherentes hasta que toman su teléfono móvil u ordenador y teclean tras una pantalla ligeramente iluminada, en el confort de su casa o en la parada del transporte público, algún chiste que apoya un sistema opresor y violento hacia un pequeño sector de la población. Gente que luego se indigna cuando le dices que te ha ofendido su opinión, pero ellos se indignan rápidamente por la tuya. Incluso te llaman agresivo, te tachan de inculto y dicen que no es “bullying” porque no ha sido directamente hacia ti, sino puesto en una red social donde se puede acceder públicamente.

Llevo años hablando sobre transexualidad en la red. Creo que comencé cuando tenía diecisiete años e intentaba informarme a toda costa. Informarme y formarme, pues siempre va una cosa de la mano de la otra. En un primer encuentro frontal me enteré que a los transexuales se les considera enfermos mentales. Ya no por una parte de la sociedad desinformada y llena de dudas, sino por parte de profesionales del sistema sanitario. Muchos se llevan las manos a la cabeza cuando hay un seminario de “conversión” de homosexuales a heterosexuales, pero no pasa nada si se habla de trastorno mental a un transexual. Porque eso significa “disforia de género” ya que implica una serie de premisas que te indican que tu mente no está de acuerdo con tu cuerpo, lo cual te incapacita como persona y por ende necesitas una serie de apoyos psicológicos.

Diré que me quedé un poco asombrado porque necesitáramos ese apoyo, aunque considerando que tenía problemas en los centros educativos donde iba, que la sociedad me era muy violenta y tenía problemas de todo tipo -sobre todo depresión- pensé que tal vez sí necesitaba cierta ayuda y seriedad en el proceso. Aunque mi decisión estaba firme en comenzar, mis problemas económicos y familiares impidieron que pudiese ir a mi primera cita en Málaga. Tenía dieciocho años, llevaba desde los doce años ansiando poder expresar verbalmente lo que era a la sociedad más allá de mi forma de hablar, vestir o interactuar. Quería que me reconocieran como hombre, pues eso era.

Mi camino no ha sido fácil, pero mucho más difícil fueron los de activistas de décadas atrás que incluso se les encarcelaba. Por fortuna nací poco después de la despenalización que existía por ser homosexual, bisexual, transexual, etc... Sin embargo, la mentalidad sigue cerrada y abocada al fracaso como sociedad.

Como he dicho llevo muchos años escribiendo sobre transexualidad. Es posible que me equivocara en algunos términos, creencias y oportunidades malogradas por ser demasiado joven y también por la desinformación que se genera alrededor de la palabra “Trans”.

Por aquel tiempo cometí el primer error. Alguien me dijo que para ser hombre tenía que llevar el pelo corto. Por mi parte llevaba el pelo largo porque me gustaba -y me sigue gustando- el metal. Todos los cantantes de metal que me gustaban llevaban el pelo largo, salvo algunos que tenían calvicie y otros que han ido evolucionando con los estilos actuales de corte de cabello. También porque era mi forma de recordar mi gran pasión infantil: Los nativos americanos. Era un empedernido de la historia y cultura nativo americana, la cual todavía es para mí algo impresionante e imprescindible a la hora de escribir algún texto o leer algunos artículos. Mi respuesta fue evidente. Yo le dije que lo hacía por estos motivos, pero él insistió que para la sociedad tener el pelo largo era femenino y por ende si quería ser más masculino debía cortarlo. Tenía diecisiete años, apenas conocidos y él era la primera persona en mucho tiempo que me trataba bien o intentaba ayudar. Decidí hacerlo. Actualmente no lo hubiese hecho, aunque reconozco que el pelo corto es mucho más cómodo de arreglar y no causa estragos cuando se practica algún deporte. Es cómodo, es fresco y no tiene nada que ver con ser de un género o sexo.

El segundo error que cometí fue creer que todos los transexuales y transgéneros se apoyan. No es cierto. Hay personas transexuales que no apoyan a transgéneros porque creen que deben hormonarse para decir que son iguales. Para mí son iguales, simplemente han decidido que no quieren cirugías ni hormonas. Cada quien decide. Si bien, como yo no tenía hormonas empecé a ver a personas que decían ser “amigas” creerse más porque iniciaban su proceso, incluso increparme por poner “excusas” para iniciar.

Mi abuela sufría demencia senil y alzheimer. Era una enfermedad dura. Debía viajar a Málaga cada “x” meses y no contaba de dinero suficiente, pues todo iba en su tratamiento y cuidados. Mi madre es limpiadora, no tiene por ende una economía boyante y por lo tanto me vi atado de pies y manos. Mi itinerario diario era “Casa- estudios- casa- biblioteca- casa”. Yo era quien vigilaba muchas veces de noche a mi abuela, ¿cómo iba a viajar a Málaga? ¿Cómo iba a quedarme en un hotel? ¿Cómo iba a gastar un dinero que no tenía y un tiempo que era valioso? No eran excusas, era algo real. En vez de apoyarme estas personas me señalaban con el dedo y me vi excluido. Fueron dos personas en concreto, dos mujeres transexuales y que no representan a las verdaderas mujeres trans que he ido conociendo, que admiro, que quiero y que no puedo dejar de pensar en lo maravillosas que son.

Pasé por momentos muy duros en el colegio, en el instituto, en la universidad y finalmente en los trabajos. Tengo grados superiores, pues por mi economía y problemas de transfobia tuve que dejar la universidad. También por problemas que venían ligados a mi abuela, pues no podíamos pagar una mujer para que estuviese las horas que yo requería. Grados superiores, cursos y certificados con notas más o menos buenas, incluso brillantes en algunas asignaturas. Poseo idiomas, tengo ganas de trabajar y aún así me veo en el paro como tantos jóvenes, ¿cierto? Casi el 90% de los transexuales y transgéneros no tienen empleo. Son personas que carecen de una oportunidad. Los empleos que tenemos suelen ser en teleoperadores, buzoneo, camareros (quien tiene suerte, ojo) y esteticistas (sobre todo las chicas) Trabajos dignos, pero poco remunerados. Trabajos que no nos sacan de casa y nos dan una estabilidad.

Me frustra muchísimo que me digan “Hay familias que tampoco tienen empleo los padres. Es algo general”. ¿Acaso los transexuales no tenemos familia? ¿Han pensado que hay muchos transexuales que antes de las hormonas y cirugías fueron padres o madres? ¿Han pensado en los que usan su cuerpo cuando están en hormonas -dejándolas previamente unos meses- para tener descendencia? No. Al parecer no lo han pensado. No los culpo. Hay muchas personas que no ven más allá porque el sistema cis les han impuesto que nosotros no tenemos descendencia, que no somos personas con derecho a tenerla y que debemos contenernos.

Después están las bromas al respecto. Muchos no entienden que “si nos sentimos hombres usemos nuestros ovarios”. Ya no sólo es transfobia pura y dura, sino que es incultura y también falta de empatía, tacto y criterio. Si me lo permiten lo analizaré con puntos:

Primero: La persona transexual no se siente de un sexo, sino que es. Nace siendo transexual, pero con una genitalidad distinta. Son hombres transexuales o mujeres transexuales desde la concepción. Es el cerebro quien identifica si eres hombre o mujer evolucionando desde el vientre materno hasta aproximadamente los tres años de edad. No son los cromosomas, no son las características externas y no son para nada los roles de género que te dice lo que eres. Por ende, una persona transexual puede decidir no hormonarse y se les llama “transgéneros”. Si bien, por mi parte eliminaría la barrera aunque muchos desean que se especifique quienes quieren cirugías y quienes luchan para no tenerlas. Me parece correcto mientras no se use para humillar o denigrar los deseos de otros. Tampoco se requiere cirugías. Ni se necesita tener un estilo de vida u otro para cerciorarse que la sociedad nos vincula a un sexo u otro.

Segundo: Hay muchas mujeres cis que desearían tener hijos, pero son estériles. Ellas desearían tener ovarios sanos. Muchas quieren la gestación subrogada porque ansían un hijo en su regazo. Incluso van a clínicas de fertilidad -eso primero- para ver si pueden ayudarlas. La mayoría adopta, otras quedan con la frustración y cuidan a sus sobrinos como propios hijos (o a los hijos de sus amigos) porque la maternidad no es cosa sólo de engendrar. Por ende, nadie les dice que son menos mujeres. Quien lo hace es silenciado automáticamente. Pasa lo mismo con hombres cis que quieren ser padres y no tienen suficientes espermatozoides, sufrieron algún problema médico o accidente. Nadie les indica que no son suficientemente hombres para ser padres.

Tercero: Si vamos al punto segundo, ¿por qué decirle a un hombre transexual sano que no pueda tener hijos? ¿Quién le impide que lo haga? Pues muchos países exigían (y en algunos aún se exigen) que para tener tu nombre cambiado y tu sexo correcto debes someterte a unas cirugías que te castran. Suena terrible esa palabra, ¿cierto? Castrar... “Castrar se hace a los animales, ¿no?” También a las personas. Se les exige no poder tener hijos, pues tienen que hacerse histerectomía o vasectomía para tener su identidad.

Cuarto: Nadie hace burla al maltrato de una mujer y sale indemne. Nadie hace burla a una persona negra con comentarios racistas carentes de sentido y sale indemne. Nadie. Absolutamente nadie. Si bien, parece que hacer burlas y comentarios sobre hombres embarazados es divertido y para nada dañino. Se hace en twitter, facebook, tumblr, whatsapp... No sabes quien te está leyendo, no sabes quien terminará aceptando ese hecho como cierto y no sabes si esa persona se ofenderá, sentirá mal o simplemente apoyará este comentario como veraz y para nada humorístico. No lo sabes. No es algo que digas “Estás quitándome la libertad” sino que tu libertad comienza donde está mi respeto. Debes respetar a otras personas. El humor negro existe, lo sé. Si bien, yo no lo apoyo. No lo condenaría, pero no lo apoyo. Del mismo modo que muchas veces el humor negro es de la propia víctima hacia el exterior. Sin embargo, en un clima social como en el que estamos, con un autobús naranja gritando que no existimos los trans, ¿crees que es momento para jugar a la broma fácil y reírte con los amigos? No. No es momento.

Pasando por estos puntos diré que hoy he discutido con un tal “Diego” y que posiblemente lea mi blog, como también puede ser que no lo haga. Si no entiendes este punto, si no comprendes esto, no intentes ser activista LGTTTBIQ+ porque apoyas la ignorancia, apoyas a una persona que está agrediendo a un colectivo que está luchando por una Ley Trans Estatal. Apoyas un sistema cisnormativo. Que esa persona fuese desconocedora que un trans pudiese leerlo no le resta imprudencia al acto. Que esa persona, amiga tuya, desconozca la transexualidad y sus pormenores no le da derecho a poner “Entonces sería madre XDDD ¿o qué?” en una foto de un hombre transexual embarazado. Tampoco le da derecho alguno a decir “si se siente hombre no debería embarazarse”. Eso no es una pregunta, tal y como él comenta, sino una afirmación llena de ignorancia y falta de tacto. Puedes preguntar, pero no puedes indicar lo que tú crees que está bien o mal. Sobre todo porque son vidas de otras personas y estas intentan ser felices.

Regresando al tema principal: Llevo demasiado tiempo escribiendo sobre transexualidad. El cistema, como muchos llamamos al sistema cis, impone que para ser transexual debes tener una sexualidad y no otra. Es un error. Nadie va por la calle y ve a un cis y dice “Es hetero porque es cis”. También se confunde que dependiendo de nuestra genitalidad y la de nuestra pareja así es la sexualidad. Una mujer transexual, no reasignada (es decir, una mujer con pene), con un hombre cisgénero es una pareja heterosexual. Una mujer transexual, no reasignada, con una mujer cis (o con otra mujer trans reasignada o no) es una mujer lesbiana o bisexual si ha tenido parejas hombre.

Los transexuales podemos ser homosexuales, bisexuales, pansexuales (los incluyo porque el tercer sexo son los intersexuales que no desean estar en un sexo u otro) o asexuales. Los transexuales podemos ser binarios o no-binarios en nuestros roles. Los transexuales podemos tener hijos biológicos, adoptar o no tener hijos. Los trans podemos hormonarnos, no hormonarnos, hacer cirugías como no querer ni una sola.


Dejad de hacer “normas” cis para nosotros. Dejad de abogar por nuestra voz cuando nosotros tenemos una. No sois nuestros voceros, coño. Somos nosotros los que agarramos un megáfono, un micrófono o simplemente nos desgañitamos en cualquier lugar para pedir derechos. No tenemos los mismos derechos. Incluso se nos quiere hacer un baño para nosotros o negarnos el uso del que nos corresponde. Dejad de ser tan gilipollas e informaros.  

No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt