Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 14 de abril de 2008

No puede ser II


A_Dark_Angels_Wing_by_darksidegoddess
Esta me gusta más que la anterior, es un guitarra muy conocido y el cual admiro
a ver si sabéis quien es...se aceptan apuestas.






Un golpeteo me despertó de mis cavilaciones y borró la respuesta que tenía preparada. Era un muchacho, de unos dieciocho años y calado hasta los huesos. Le dejamos entrar por piedad y temblando conectamos la calefacción.

-Gracias.-dijo castañeando con su melena empapada sobre el rostro.-Creía que no lo contaba.

Al entrar había encharcado el coche, llegaba el agua por encima de las rodillas y eso era mucho.

-Gracias.-volvió a decir en un susurro, echó su cabeza hacia atrás y me miró de reojo.

-De nada chico, por cierto no te voy a cobrar vampiro.-comentó el taxista con una sonrisa en sus labios.-No puedo llevarte donde pedías y apenas podemos movernos.-volvió a colocarse el cigarrillo en la boca y me miró de reojo.

Los tres estábamos sentados en los asientos traseros, a lo lejos se podían escuchar los bomberos y las ambulancias junto con los truenos más virulentos. El sonido de los brazos de los árboles centenarios, algunos, se movían violentamente mientras el granizo abollaba la chapa del vehículo.

-El chicle está inundado.-dijo el muchacho haciendo un inciso.-No dudaría que todo Jerez.-su mirada parecía perdida, en sus propios pensamientos y en lo que sucedía.

-Yo tampoco.-respondí y observé como en un acto reflejo el conductor encendía el pitillo. No le dije nada, había sido bastante amable y no iba a cohibirle darse ese capricho.

Los cláxones sonaban como gritos de socorro, pedían que los rescataran los bomberos que a lo lejos comenzaban a desalojar vehículos.

“Radio taxi informa: A todos nuestros conductores, repito a todos nuestros conductores, márchense de los taxis y permanezcan en las azoteas de los vecinos de Jerez que quieran ayudarles. Se informa que el pantano de la pedanía de Guadalcacín acaba de desbordarse y que en Jerez se están levantando estrepitosamente las alcantarillas. Por primera vez sobra el agua en la ciudad, por primera vez os pedimos, más bien rogamos, que no salgan a ningún aviso y evacuen los vehículos.”

En aproximadamente veinte minutos lograron rescatarnos del vehículo. Mi traje se empapó por completo, el muchacho gritaba clamando que le dejaran volver por sus apuntes y el taxista simplemente lloriqueaba por su taxi. La verdad sea dicha, todos perdimos algo. Nos dejaron en una azotea cercana, junto a otros conductores, pasada la lluvia resguardados bajo paraguas, pudimos bajar. El taxi estaba embarrado, el motor destrozado pero al menos el hombre tenía seguro. Los libros y apuntes del joven estaban destrozados. Entonces me acordé de mi maletín, con mis diplomas y mis cartas de referencia. Allí estaba mi vida entera, mi vida perdida para siempre.

Así comenzó todo, con la perdida de algo especial para cada uno de nosotros. En una cafetería cercana conversamos hasta bien llegada la tarde. Se nos había cortado el apetito con aquel mal despertar y aprendimos un poco de la vida de cada uno. Una amistad duradera que tras cinco años sigue en pie. Esto se llama casualidades de la vida, oportunidades que de una desgracia se puede sacar. Hubo un muerto por ahogamiento, varios heridos y personas que perdieron bienes cuantiosos. La sucursal perdió ordenadores, el sistema de seguridad se volvió loco y el dinero que no estaba en las cajas de seguridad se mojaron. Nosotros se puede decir que fuimos unos afortunados.

Texto perteneciente a “Crónicas extrañas”

1 comentario:

Unknown dijo...

Hola Lestat, quería decirte que jamás se me ocurriría insultarte por tu condición sexual, estilo de vida,religión o ideología política, nada más alejado de eso; me encanta tu blog, veo el esfuerzo que haz hecho para construirlo y respeto tu desición de no ser plagiado.
Tu arte, al igual que me ocurre con el de Anne, me asombra y me emociona.
Estoy en Buenos Aires, te dejo mi mail, porque tal vez te interese hablar conmigo
orianasolderini@hotmail.com

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt