
Esta representación de éxito y perfección es obra de Feimo. En los rasgos de este caballero, más bien arrogante hombre de negocios, han sido cruciales para la siguiente obra que os voy a mostrar.
Más de una vez he caído en la cuenta de que existo tan sólo por inercia. No hay nada que me diga levántate de la cama, desayuna, aséate y ve al trabajo; nada excepto seguir viviendo. Estoy harto de vivir por vivir, sin embargo sigo haciéndolo. Apenas tengo vida social, no me agrada conversar con otros seres humanos que no sea con mi conciencia. Odio mostrarme agradable cuando tengo un día desapacible. En realidad, creo que odio, todo incluso mi propio reflejo. No sé porqué escribo estas líneas, no hay nadie a quien yo le importe y mucho menos que yo le resulte agradable. Tengo un aspecto demasiado severo, soy de esos que llevan las penas por dentro y en la empresa me expreso como un tiburón dentro de una pequeña pecera. Para muchos soy alguien imposible de alcanzar. Soy frío, paciente y según ellos con demasiado mano dura. Tal vez por ello cada vez me siento más solo, la soledad me lleva a estar deprimido, la depresión acaba dándote una existencia vacía.
Me he comprado una libreta forrada en imitación al cuero, su contenido estaba vacío hasta ahora. Son unos ochenta folios blancos, bien encuadernados y esperando a que alguien interesante anote cosas en ellos. La mujer de la tienda dijo que era una gran elección, que muchos novelistas se hacían con él y que seguramente saldrían buenas historias de mis manos. No entiendo como las personas pueden estar tan erradas. Yo nunca he sabido escribir, aunque dicen que en nuestra alma siempre anida ese gen de querer expresar lo que sentimos. Lo que sea, voy a convertir este objeto sumamente útil en algo que podría tirarse a la trituradora.
Voy a empezar a hablar de mí, voy a ser egocéntrico una vez más. Creo que toda historia merece tener un protagonista. Esta será la historia de mi vida, mí día a día con anotaciones del pasado. Sé que nadie lo va a leer, no me gustaría que me vieran débil y que mi apariencia fuerte, además de decidida, se vea mermada por sentimentalismos extraños.
Me llamo Román, significa romano o perteneciente a Roma. Según mi nombre debería ser gentil, pero cuando un hombre sobrepasa los treinta años sin nadie con que sentirse unido se agria. Sí, se agria. No importa que no sea pareja, es que no tengo ni un amigo que me agrade y me haga sentirme perteneciente a algo. Tan sólo soy un alto cargo, eso sí lo dice el rango personal de mi nombre. Según dicen los Román no son simplemente gentiles, sino emprendedores y con ideas inusuales. A pesar de mi poco contacto humano me informo de las tendencias, de los gustos de las personas y soy un gran observador. No por nada soy el director creativo de una de las pocas empresas de publicidad de este pueblo.
Bien me he definido por mi nombre, he dado algunos datos y creo que a modo de presentación todo está sellado. Sólo quedan unos datos y se harán una idea física mía. Soy lo que se puede decir atractivo. Siento ser así, pecar de una inflada autoestima en este campo, pero es la pura realidad. Mis ojos son azules, bastante contundentes y seductores. Mis rasgos son algo asiáticos, tengo orígenes japoneses y mi padre fue uno de los primeros inmigrantes a esta tierra llamada España. Mi madre era de Suecia y por ello tengo la piel clara, una tez suave y unos labios algo perfilados junto a un mentón perfecto. Mi abuelo materno era bastante alto, tengo su constitución, mientras que mi abuelo paterno era un luchador y su espíritu junto con sus historias me hizo convertirme en alguien con ideas novedosas. Siempre visto de traje chaqueta, impecable, y con una corbata bien anudada. Si bien se puede ver tras la ropa algunos de mis músculos, son años de esfuerzos en el gimnasio. Mis cabellos están bien cortados, aunque tengo un flequillo que roza levemente mis cejas perfectas, todas las mujeres piensan que las perfilo pero no es así. Lo único que lamento es una pequeña cicatriz de adolescencia bajo mi ojo izquierdo, sobre el pómulo.
Creo que todo quedó cerrado y podemos dar como punto y final estas últimas líneas. Intentaré dejar mis memorias, frustraciones, deseos, añoranzas y pesares. Aunque sé que nadie leerá esto, sé que me hará bien.
1 comentario:
espero que este comentario si pueda aparecer. en fin, a lo que voy.
Tus historias en verdad me agradan, leei apenas la primera part de pinceladas y ya estoy ala mitad de la segunda, la fribolidad y egocentrismo del personaje me encantaron. Respecto a tus otros escritos sin duda son magnidificos tienes un gran talento. A mi tambien me gusta escribir pero aveces me estanco, espero no t moleste q me base en tus ideas, no me refiero a plagear ni nada por el estilo, solo q al leerlo me hacen ver las cosas de otras formas.
atte: Alice VanTassel
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