Bonsoir mes amis
Merrick Mayfair era una mujer distinta a cualquier otra que he conocido, aunque posiblemente ninguna mujer se parezca a otra. Sin embargo, pese a sus juegos sucios puedo decir que no me ofendió. Comprendí su dolor, rabia y deseo. Sin ella Quinn seguiría sufriendo ataques muy dolorosos por parte Goblin.
David ha decidido crear un pequeño homenaje. Espero que lo lean y comprendan su dolor.
Lestat de Lioncourt
Creo que ya no recuerdo el timbre
exacto de tu voz. He intentado reproducirlo en mi cabeza en más de
una ocasión cuando he quedado a solas, contemplando alguna de tus
fotografías e intentando comprender porque sucedió todo tan rápido,
sin poder sostenerte una vez más entre mis brazos y besar por última
vez tus labios. Te conocí cuando eras solo una niña y sentí que
debía protegerte incluso de mí mismo, pues despertabas el dormido
cazador de deseos que rondaba muy cerca del borde de tu vestido
floreado.
Eras tan hermosa desde tu adolescencia
que cuando floreciste como mujer no dudé en caer en tus encantos.
Recuerdo como me besabas, la furia que tenían tus ojos y la
habilidad para acariciarme que poseían tus manos. Hiciste que este
hombre centrado que mil veces te había aconsejado, escuchado y
conversado contigo soportando la cruz del deseo, cayera a tus pies
como un estúpido.
Te convertiste en la isla para el
náufrago, pero finalmente éste terminó ahogado. Me alejé de ti
debido a mi monstruosa transformación, sin embargo no podía dejar
de espiarte por las noches. Verte dormir era para mí un lujo. Pero
tú lo sabías, aunque no decías ni hacías nada. Tú lo sabías. Y
como buena Mayfair, aunque deslindada de la familia al ser de color,
tomaste tu venganza contra alguien preciado para mí. Aún así todos
perdonamos tus actos, te hicimos una de los nuestros y volví a
sentir que era amarte.
Sólo un idiota no te hubiera amado.
Sólo alguien sin corazón ni sueños. Tú eras un sueño y ha sido
duro despertarse de él. Merrick, allá donde estés espero que
encuentres la felicidad.
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