Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 22 de noviembre de 2013

Recuerdos

Bonsoir nuevamente. 

Vengo a ofrecerles un pequeño relato sobre las sensaciones que posee Avicus cuando recuerda, o más bien cuando tararea canciones que inventó estando preso de la corteza del árbol. 

Lestat de Lioncourt


En ocasiones puedo escuchar mi voz alzarse entre las ramas de los árboles, cruzar los jardines, bosques, valles y llegar a las colinas de las montañas donde se despeñan en forma de lluvia. Mi dolor, la ira y los recuerdos conjuran a mis espaldas la venganza más dulce y la más amarga. Me convertí en lo que no debía, pero ya era tarde. Mis orígenes quedaban borrados, pero la sangre que me habían ofrecido seguía muy viva.

“In the forest of souls the garden of winter are coming.
You are singing in the night with the spirits
Dancing with the moon and the blood of my knife.
Are you ready? Are you ready again?
The war is now”

La guerra contra la verdad, o más bien contra sus carceleros. Me había convertido en un ave que cruzaba los cielos nocturnos y no deseaba volver a sentir que era una jaula. Aquellos árboles, los mismos que aún amo porque fui parte de ellos, me transmiten bondad y rencor. Sé que ellos sienten, como puedo sentir yo mismo, y que lloran aún mi cautiverio a pesar de tantos siglos, tanto tiempo, mi partida y mi peculiar regreso cuando Zenobia se marchó de mi lado.


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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt