Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 22 de noviembre de 2013

Sus corazonadas

Recuerdo que había cortado leña prácticamente toda la tarde. Estaba cansado, sudoroso y con las manos llenas de ampollas por el roce del hacha. Miraba las llamas consumir la leña y sentía que deseaba que el fuego surgiera de allí y acabara con todo lo que conocía, salvo con lo único bueno que conocía entre los muros de la cárcel que llamaba sarcásticamente hogar.

-Sé que estás molesto- dijo mi madre aproximándose a mí.

Mis hermanos habían salido al pueblo, a beber en la taberna, y de paso se habían llevado a mi padre. Podía haber sido una buena oportunidad para escapar, pero sabía que volverían a por mí y no me dejarían en paz.

-Seguramente la gitana era bonita- susurró apoyando sus manos lechosas sobre mis hombros- Pero no era tu futuro.

-¿Y cuál es mi futuro?-respondí molesto-¿Consumirme aquí como esa leña?

-Te esperan grandes cosas, yo lo sé-sus manos eran las de un ángel que se apoyaba en un santo, aunque fuera un santo demonio, y los estrechaba con mimo- Eres el mejor de mis hijos, por no decir que el único al que quiero.

-Eso ya lo he escuchado, madre-murmuré suspirando pesadamente- Necesito salir de aquí. Quiero ver mundo. Deseo conocer que hay más allá de éste valle, el pueblo y las montañas. Me asfixia estar aquí. Es como una tortura.

Depositó un beso en mi mejilla mientras uno de mis canes, el cual estaba echado a mis pies, se acomodaba dejando que sus enormes patas acariciaran mis botas. Tomó después asiento a mi lado, me miró con cierta suspicacia y se echó a reír. Jamás he encontrado a una mujer que ría como ella. Creo que es un recuerdo amable que tengo gravado en mi alma, pues era lo poco hermoso que tenía mi vida en aquellos días.

-Tan impaciente como siempre. Yo también deseo volar lejos de aquí, pero ya no hay tiempo. Para ti, en algunos años, podrás alcanzar todo lo que desees-su rostro se volvió serio y dejó una pátina de dolor en su mirada- Lestat no he criado a un inútil como tus hermanos, tú eres distinto. Harás grandes cosas.


Desconozco si era tan sólo una corazonada, sin embargo puedo afirmar que no se equivocaba. Ustedes saben mis proezas, algunas sucedidas semanas después de aquella conversación. Mi madre siempre me ha dado buenos consejos, pero siempre he sabido que detrás de su sonrisa había amargura y dolor. Se sentía tan presa como yo. Por eso cuando tuve la oportunidad de devolver todo lo que ella había hecho por mí lo hice, no me achanté.  

Lestat de Lioncourt

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Lestat de Lioncourt