Aquellos días ¿qué
quedan de aquellos días querida mía? Mi amada ¿queda algo que
pueda rescatar de las llamas que incendian los troncos de mi
chimenea? ¿Hay algo positivo en esa experiencia además del
recuerdo? ¡Oh! ¡Y qué recuerdo!
Recuerdo que quería ser
santo y que todos me contemplaran en los altares, sin embargo soy un
condenado y siempre termino arrastrando conmigo otra alma mortal.
Siempre fui un egoísta, insensato, patán, estúpido y sobre todo un
derrochador de sonrisas que jamás había tenido demasiado firmes los
pies en el suelo. Y sin embargo cometí una estupidez mayor siendo
bondadoso, noble y piadoso. Te dejé ir con el único gesto que no
derrochaba egoísmo, sino un amor puro.
Sin embargo, tal y como
prometí fui tuyo para siempre. Me convertí en un ser atormentado
por un amor que lo derrotaba, unos fantasmas que lo perseguían y un
mundo que aún intentaba comprender. Taltos, brujas, maldiciones,
fantasmas y monstruos que aún llamaban a mi puerta para burlarse de
mi dolor. ¡Qué intenso era todo! Y que estúpido fui...
Cometí grandes errores
en mi vida, pero ninguno tan grande como el haber permitido que te
fueras. Ahora lo sé. ¿Cómo lo sé? ¿Cómo he llegado a esa
conclusión? Fueron diez años apartado de tu camino, hundido en
preguntas y evitando acercarme demasiado a First Street. Sin embargo,
sabía de ti y anhelaba que tú aún me recordaras. Cuando regresaste
a mí, entre mis brazos, supe que era el lugar al cual pertenecías
igual que yo pertenecía al hueco de los tuyos.
¡Y aquí estoy otra vez!
¡Estoy frente a ti! Mírame, estoy llorando por la emoción de ésta
noche. Estamos a punto de cumplir un año de nuestra reconciliación.
Esas sonrisas amargas se han borrado de tus labios y hay una
esperanza especial en tu mirada. ¡Y yo! ¡Mírame! Tan irresponsable
como siempre, pero totalmente entregado a que seas la única mujer de
mis sueños y la única que pueda tildar de reina en mi vida.
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