Bonjour
Arjun desea compartir un momento con la hermosa Pandora. Un hombre siempre dispuesto a sacar una sonrisa de su rostro y no la furia desatada que muestra con Marius.
Lestat de Lioncourt
La belleza de su rostro era comparable
a su inteligencia. Bajo ese delicado marfil se hallaba un ser que
podía parecer cruel, por sus acciones con su víctima, pero que
jamás mostraba esa crueldad contra aquellos que amaba, respetaba o
admiraba. Pandora era un enigma con silueta de mujer. Sus manos eran
delicadas, pequeñas y femeninas. Sin embargo tenía dedos largos a
pesar de todo, unas uñas que brillaban y que ella ennegrecía
intentando apartar miradas, sus ojos eran oscuros como gemas y
parecían diamantes ciegos de color café. Su cuerpo siempre estaba
envuelto en seda y terciopelo, por supuesto oscuro o con algún toque
de color rojo. Ella amaba el color rojo, pero también había otros
colores que llamaban poderosamente su atención.
—Señora—dijo con un leve ademán—.
Pandora—añadió con una sonrisa provocando que ella levantara la
vista del grueso volumen que tenía entre sus manos.
—Dime Arjun—respondió
incorporándose del diván donde estaba recostada.
—Dentro de unas noches habrá un
festival por el inicio de la primavera—ella le miró con atención
mientras se explicaba—. Recitarán poemas clásicos, habrá bandas
tocando música de compositores como Mozart, Vivaldi u Orlando di
Lasso, y por supuesto existirá venta de libros y otros objetos como
flores y semillas. Se desea dar la bienvenida a...
—Quieres ir—dijo cerrando el libro.
—He pensado que podríamos
ir—contestó dejando sus manos juntas, observando a Pandora con
detenimiento y sonriendo suavemente.
—¿Qué tipo de poemas?—susurró
con curiosidad.
—Autores de la vieja escuela. Poemas
que han llegado a nosotros tras milenios y siglos—murmuró
acercándose a ella para sentarse a su lado—. Sé que para ti a
veces es difícil aparentar ser humana, pero nadie repara en tu
belleza salvo por la imagen encantadora que posees.
—Arjun no tienes que decir estas
cosas para que acepte—dijo apartando sus manos para colocarlas
sobre sobre sus faldas.
—Eres poesía pura. Belleza de
inigualable poder. Seductora mortal y elegante ninfa. Tú posees las
cualidades de la naturaleza y la verdad. En ti vibra el poder. No
digo estas cosas por... complacer—su rostro se giró para prestar
atención al dibujo de la alfombra y entonces sintió los labios de
su creadora en su rostro. De forma instantánea Arjun sonrió como
cualquier enamorado—. Podemos invitar a Flavius.
—Si Marius tuviese la mitad de la
delicadeza que tenéis conmigo saldría ganando. Pero al menos os
tengo a ambos. Ustedes cuando están conmigo me hacen olvidar por
completo mi pasado y me centro en mi presente—respondió
levantándose con el libro entre sus manos, caminando hacia la
estantería para colocarlo allí y girarse—. Si Marius fuese...
—Olvide a ese estúpido que sólo
piensa en sus propias diversiones, sus pinturas y su orgullo. Quiere
dominarla y domesticarla como si fuera un animal—dijo con notable
molestia.
—Está bien—dijo riendo bajo
mientras tomaba una pose relajada—. Háblame mejor de ese evento.
Arjun podía compartir a Pandora con
otros hombres, pero con hombres que realmente apreciaran la libertad
que ella poesía. Marius no era mal hombre, sin embargo no era el
hombre que ella necesitaba cerca. Podía ver como se alteraba, el
dolor de su rostro, sus ojos se entristecían y enfurecían y eso
para él era un delito contra la paz de su dueña.
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