Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 31 de marzo de 2014

Por tu sonrisa

Bonjour

Arjun desea compartir un momento con la hermosa Pandora. Un hombre siempre dispuesto a sacar una sonrisa de su rostro y no la furia desatada que muestra con Marius. 


Lestat de Lioncourt



La belleza de su rostro era comparable a su inteligencia. Bajo ese delicado marfil se hallaba un ser que podía parecer cruel, por sus acciones con su víctima, pero que jamás mostraba esa crueldad contra aquellos que amaba, respetaba o admiraba. Pandora era un enigma con silueta de mujer. Sus manos eran delicadas, pequeñas y femeninas. Sin embargo tenía dedos largos a pesar de todo, unas uñas que brillaban y que ella ennegrecía intentando apartar miradas, sus ojos eran oscuros como gemas y parecían diamantes ciegos de color café. Su cuerpo siempre estaba envuelto en seda y terciopelo, por supuesto oscuro o con algún toque de color rojo. Ella amaba el color rojo, pero también había otros colores que llamaban poderosamente su atención.

—Señora—dijo con un leve ademán—. Pandora—añadió con una sonrisa provocando que ella levantara la vista del grueso volumen que tenía entre sus manos.

—Dime Arjun—respondió incorporándose del diván donde estaba recostada.

—Dentro de unas noches habrá un festival por el inicio de la primavera—ella le miró con atención mientras se explicaba—. Recitarán poemas clásicos, habrá bandas tocando música de compositores como Mozart, Vivaldi u Orlando di Lasso, y por supuesto existirá venta de libros y otros objetos como flores y semillas. Se desea dar la bienvenida a...

—Quieres ir—dijo cerrando el libro.

—He pensado que podríamos ir—contestó dejando sus manos juntas, observando a Pandora con detenimiento y sonriendo suavemente.

—¿Qué tipo de poemas?—susurró con curiosidad.

—Autores de la vieja escuela. Poemas que han llegado a nosotros tras milenios y siglos—murmuró acercándose a ella para sentarse a su lado—. Sé que para ti a veces es difícil aparentar ser humana, pero nadie repara en tu belleza salvo por la imagen encantadora que posees.

—Arjun no tienes que decir estas cosas para que acepte—dijo apartando sus manos para colocarlas sobre sobre sus faldas.

—Eres poesía pura. Belleza de inigualable poder. Seductora mortal y elegante ninfa. Tú posees las cualidades de la naturaleza y la verdad. En ti vibra el poder. No digo estas cosas por... complacer—su rostro se giró para prestar atención al dibujo de la alfombra y entonces sintió los labios de su creadora en su rostro. De forma instantánea Arjun sonrió como cualquier enamorado—. Podemos invitar a Flavius.

—Si Marius tuviese la mitad de la delicadeza que tenéis conmigo saldría ganando. Pero al menos os tengo a ambos. Ustedes cuando están conmigo me hacen olvidar por completo mi pasado y me centro en mi presente—respondió levantándose con el libro entre sus manos, caminando hacia la estantería para colocarlo allí y girarse—. Si Marius fuese...

—Olvide a ese estúpido que sólo piensa en sus propias diversiones, sus pinturas y su orgullo. Quiere dominarla y domesticarla como si fuera un animal—dijo con notable molestia.

—Está bien—dijo riendo bajo mientras tomaba una pose relajada—. Háblame mejor de ese evento.


Arjun podía compartir a Pandora con otros hombres, pero con hombres que realmente apreciaran la libertad que ella poesía. Marius no era mal hombre, sin embargo no era el hombre que ella necesitaba cerca. Podía ver como se alteraba, el dolor de su rostro, sus ojos se entristecían y enfurecían y eso para él era un delito contra la paz de su dueña.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt