Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 28 de septiembre de 2014

Corazón de piedra

Y aquí ataca Armand de nuevo con su momento emo. Por favor, clinex para el muchacho. 

Lestat de Lioncourt 


Tal vez mi corazón se está ennegreciendo, convirtiéndose en una esmeralda oscura o un trozo de alquitrán. Es posible que el rencor que anida en mí me convierta en un monstruo, cada vez más horrendo y perverso, que camina entre los hombres con el aspecto de un muchacho. Estoy perdiendo la batalla. Mis sueños se han ido muriendo, igual que el mundo, convirtiéndose en humo para después disiparse. Veo la verdad en los ojos de otros, pero en los míos sólo muestro una máscara perfecta.

Creen amarme. Realmente creen amarme. Me dicen palabras tiernas, rodean mi cuello y besan mis mejillas como si fuese su ángel de la guarda. Sin embargo, sólo soy la muerte con hermosos ojos castaños. Soy quien trae para ellos el último momento. Sus besos, sus palabras cargadas de pasión, se convierte en veneno mientras dreno sus venas. Quedo convertido en el miserable que soy. Cada vez más abatido. Por eso, y por muchos otros motivos, me deleito con la sangre de otros como yo. Me he convencido que es lo correcto y con ello puedo vivir, por eso puedo permanecer firme.

¿Qué queda del niño que había sido bendecido por Dios? ¿Queda algo de él en mí? ¿Sigo siendo el futuro monje que quedaría recluso, casi a pan y agua, para ver a Dios en sus sueños y pesadillas? No lo sé. Creo que él murió hace mucho tiempo en Kiev, quedó sepultado por las últimas nevadas del invierno y su corazón, tierno y soñador, quedó cubierto de una pátina de hielo. He sentido tanto daño, he conocido la maldad en su más pura expresión y, por último, la bondad más misericordiosa y limosnera de las manos de un amante.

Él fue mi Dios. Él me liberó y a la vez me arrancó las alas, pluma por pluma, cuando me convenció que jamás volvería a sufrir. Pero no fue así. No sólo tuve que sufrir mi destino en un burdel, las palizas de aquellos que me secuestraron de los brazos de mi padre, y las humillaciones de los clientes. No. Tuve que asumir que él había desaparecido de mi vida, y con él los lujos y lisonjas. Todo lo que llegué a amar en Venecia quedó reducido a cenizas, humo y sueños.

¿Qué fue lo peor? Saber que seguía vivo. Él, tan grandilocuente y aventurero, pudo salvarme y no quiso. Me convertí en un lastre, una figura desdibujada en su historia, y narró las maravillas que vivió mientras yo sufría. Me despojaron de todo lo que creía, me arrojaron a una fe cargada de retorcidas afirmaciones y quedé vacío. Me vaciaron el corazón. Mi alma quedó en una celda confinada.


Ahora, después de siglos de sufrimiento y momentos trágicos, me miro al espejo y sigo sin reconocerme. Soy una bestia sedienta, un ser grotesco, con una encantadora sonrisa que enloquece a todo aquel que me observa. Soy el cazador y el lobo, la noche es mi reino y en mi reino arranco los corazones de los cuales bebo sin descanso. El mío, como he dicho, quizás se está convirtiendo en piedra.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt