Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

lunes, 27 de octubre de 2014

Lestat de Lioncourt

Eran las últimas horas de la tarde, el sol ya estaba a punto de morir sacrificado en nombre de la noche. El cielo se volvía anaranjado, como las hojas de los árboles que ya cubrían parte del suelo, y la brisa comenzaba a ser más fresca. Estaba recostado en la cama. Mis manos parecían impacientes sobre mi vientre cincelado en mármol. Tenía el cabello revuelto y cubría parcialmente la cómoda almohada blanca. Mis ojos grises, de destellos azulados y violetas, miraban indistintamente cualquier lugar de la habitación. El frío cuerpo que me acompañaba era el de Louis, la segunda figura que se hallaba en aquel lugar. Él no parecía impaciente. Yo moría.

Me incorporé frotándome la cara, sintiendo que la noche se precipitaba allí fuera. La cama estaba revuelta, su cuerpo desnudo parecía tentador y su cabello revuelto me llamaba con deseo. Quería besar sus labios y despertarlo como si fuera la Bella Durmiente. Si bien, me detuve. Mis pasos no acabaron por terminar el recorrido cuando miré hacia la puerta. Tras ella había alguien que conocía bien, era David. Él me esperaba antes que cometiera alguna locura.

—¡Lestat!—alzó la voz.

—¡Qué demonios quieres!—respondí percibiendo una mueca de molestia en la cara de Louis.

—¡Tengo algo especial!—exclamó abriendo la puerta.

En su regazo llevaba un par de libros. Los había adquirido en una de las coquetas librerías donde solía ir. Estaba algo despeinado, la ropa arrugada y una sonrisa espléndida. Parecía haberse peleado con una jauría de lobos, pero no era así.

—Muchos jóvenes se han dirigido a las librerías y he tenido la suerte de conseguir un par de ejemplares—sonreí satisfecho por la noticia. Pero, era imposible que él comprendiera hasta que punto me encontraba feliz por ello.

Había cruzado el límite, asomado la nariz al mundo y dado la cara con aventuras inverosímiles. Sin embargo, mi literatura se seguía vendiendo y se podía adquirir en cualquier lugar e idioma. Estaba deseando ver el mundo entero plagado por ese nuevo libro, como si fuera un nuevo virus, y atacara febril a toda la población. Desterraría los nuevos mitos de vampiros patéticos y aceptarían a su nuevo héroe.


El príncipe estaba de regreso.


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Gracias por su lectura

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