Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

miércoles, 24 de marzo de 2010

Dark City - capitulo 15 - La polvora en el aire VIII


-Arigato Seth.-dije al entrar en casa.-Te mereces un premio por haber hecho de canguro.-comenté sentándome en la mesa para comenzar a comer el ramen.-Sobre Jasmine no te preocupes, créeme es fuerte y no le pasará nada.

Comimos sin hablar demasiado. Creo que nadie estaba animado a contar algo. Ese día y el siguiente fueron grisáceos. A pesar que salió el sol, que el mal tiempo parecía olvidarse, no parecía haber rayo de esperanza para Kamijo. Fui al día siguiente al hospital y estuve con él varias horas, intenté calmarlo y hacerle pensar en algo distinto. Inclusive vino Phoenix, él se quedó un rato en la habitación y nosotros dos fuimos al jardín.

Reconozco que me sentía impotente. No lograba que Kamijo cambiara de expresión ni un segundo. Quería que olvidara por unos instantes lo que podía pasar, que fuera optimista, pero únicamente conseguía que prendiera un cigarro más. Creo que en las horas que estuve acabó con dos cajetillas. Sus dedos estaban manchados de nicotina, su ropa apestaba a tabaco, pero esa expresión de bohemio en los infiernos le daba un toque especial. Creo que no había paciente ni enfermera que no se fijara en él, también los hombres. Era como un ángel en medio de un edén. Un ángel que no conseguía aliviar el peso de sus alas, el peso de sus errores. Se fustigaba por no haberse quedado en casa con Jasmine, se odiaba por ello.

La policía se personó y nos hizo preguntas. Fue algo incómodo ver como cacheaban la vida de mi amigo, como intentaban sacar algo turbio, en vez de intentar buscar al culpable. Incluso pensaban que él había intentado acabar con su esposo para cobrar el seguro. Así eran esos idiotas. Nos interrogaran en la habitación junto a Jasmine y no paraban de preguntar cuando se despertaría. Kamijo rogaba porque lo hiciera, pero no quería que le atosigaran con preguntas y cosas que pudieran hacerle daño. Finalmente se marcharon. Cuando se fueron la tensión del ambiente disminuyó, pero él seguía inmerso en un aura de crispación.

-Detesto que me observen de esa forma.-susurró.-Amo a Jasmine, le amo.-apretó los puños y golpeó la pared.-¡No entiendo porqué no puede ser verosímil que ame a un hombre! ¡Uno puede amar el alma de las personas sin percatarse de su cuerpo!-lo tuve que abrazar por la espalda mientras Phoenix nos observaba.

-Calma Kamijo.-susurré.-Calma.

-No puedo calmarme.-dijo rompiendo a llorar.-No puedo calmarme cuando estoy perdiendo al ser que más amo, cuando estoy a punto de perder el control de mi vida, y esos estúpidos no paran de preguntarse si fui yo quien intentó borrarlo del mundo.-susurró temblando entre mis brazos.-Atsushi.-balbuceó.-Quería su bienestar. Yo sólo quería cuidarlo. Sólo deseaba permanecer al lado de su inconfundible brillo.-lo senté en el pequeño sofá y Phoenix me pasó una botella de agua.

-Bebe.-murmuré.-Toma un sorbo y pon la mente en blanco, no es bueno que te alteres.

-Kamijo debes recuperarte.-comentó Phoenix acariciando sus cabellos.-Jasmine se sentiría muy mal al verte así.

-Al menos me vería.-murmuró.

-Hoy me quedaré con él.-dije a Phoenix.-Vuélvete a casa con los niños.

-Pero debería quedarme yo también.-respondió.-Atsushi quiero quedarme.

-Sé que quieres quedarte con ellos, pero esta noche me quedo yo. Tú ve y descansa, mañana si lo deseas haces turno con Kamijo.-mi amigo se levantó y caminó hacia la puerta.

-No quiero que os quedéis.-dijo con una sonrisa amarga.-Me siento arropado por vosotros, por mis amigos, por mis conocidos y por los chicos que trabajan en mi teatro. Me siento orgulloso de ser tan querido y que Jasmine también lo sea por todos ustedes.-comentó.-Pero es mi lucha, es mi marido, es mi vida y esto debo de soportarlo yo solo.

Insistimos durante unos minutos, pero él siguió deseando que nos marcháramos. Era un hombre que odiaba sentirse inútil. Supongo que siempre tuvo las cosas bajo control, aunque su enfermedad y su hermano le hicieran desbordarse. Al igual que se sintiera hundido por las muertes que había a su alrededor. Pero era fuerte. A pesar de una apariencia tan delicada, él era fuerte.

Las noches eran terribles. Tuve sueños desoladores. Ya no sólo veía el ataúd de Jasmine, sino también el de Phoenix. Sueños de tumbas, de disparos, de enfermedad. Sueños que no le regalaría ni a mis enemigos. Más que sueños eran torturas. Me despertaba empapado en sudor y con dolor de cabeza.

El tercer día en el hospital sucedió algo extraordinario. Jamás conocí un amigo de Kamijo lejos de su vinculación al teatro o de Mario. Pero al abrir la habitación me encontré con una visión casi angelical. Sentado en el sitio de Kamijo se encontraba un hombre de aspecto andrógino y abrigo largo. Sus ropas eran rojas y negras, una combinación que resaltaba a primera vista. Sus manos eran tan delicadas como las de Kamijo, pero su expresión era desafiante y algo ruda.

-¿Y Kamijo?-pregunté confuso girándome hacia la cama para inspeccionar a Jasmine, él seguía en sus sueños.

-Fumando.-su voz era melodiosa, pero varonil.

Escuché la puerta que acababa de cerrar, la escuché abrirse y apareció Kamijo. Tenía un aspecto más sano y menos melancólico. Parecía que la noche no había sido tan terrible, tal vez porque los médicos habían dado noticias alentadoras sobre el estado de Jasmine.

-Atsushi.-dijo tomándome del brazo izquierdo para tirar leve de mí, para acercarme hacia el hombre que se levantaba y quedaba a mi altura.-Él es Yoshiki Hero Kami Hayashi. Pero todos le decimos Yosh.

-Un placer.-respondió de forma ruda extendiendo su mano. Su apariencia era distinta a su forma de establecer contacto, pero su sonrisa seguía siendo dulce.

-Él es Atsushi.-comentó Kamijo colocando sus manos sobre mis hombros.-Es un buen amigo.

-Es el cretino del partido, pero al menos ha cambiado de parecer.-apretó leve mi mano y se sentó en el sofá.-Kamijo me quedaré poco tiempo, pero quiero que me avises cuando Jasmine se reponga.

-Sí, claro hermanito.-dijo acercándome una silla y él se quedó de pie.

-¡Ay dios!-se tiró encima mía casi.-¡Ese broche de tu solapa es de la firma Rose and Beauty! Una marca de joyería y complementos carísima.-al traste su aspecto frío y cándido, me pareció una loca igual que Jasmine.

-Sí, me lo regaló Jasmine estas navidades.-comenté algo extrañado.

-Kamijo soy tu jefe y a mí no me regalasteis eso.-murmuró con ojos de cordero degollado.-Bueno le diré a Kurou que me compre uno.-

-Es caro.-dijo Kamijo con un tic.-Vas a arruinarlo.

-Es caro, pero si tú pudiste comprarlo ¿por qué no mi esposo?-preguntó como si nada.

-Porque a Jasmine le hacen el cincuenta por ciento del descuento en esa marca, porque es parte de lo que vende en su tienda.-comentó intentando hacerle entrar en razón.

Pero mientras discutían me quedé con la frase “soy tu jefe”. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Aquel jovencito de aspecto angelical y de forma ruda, aunque a veces alocadas, era su jefe. Un mafioso más. Al ver su aspecto y relacionar su forma de ser supe que estaba con uno de los líderes de las secciones de la mafia. Mis piernas temblaron y mi estómago se revolvió.

1 comentario:

Charlie. dijo...

hola,

ay q final, no me lo esperaba, hasta me parecía agradable :S

estoy tratando de seguir la historia



te dejo un saludo
:)

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt