Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

miércoles, 12 de mayo de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino IV


El agente dio los datos que estaban permitidos a la prensa, los explicó y expuso los cargos que tendrían cada uno de ellos. Dio las gracias por la amable invitación de Phoenix para que él, además de otros agentes, pudieran tomar voz en un coloquio como el que se celebraba. Pidió disculpas a la ciudadanía por no actuar antes, él y todo el equipo que estaba tras las detenciones, porque simplemente no pudieron hacerlo antes. Era un alto cargo en la policía nacional, no sólo en la ciudad, y se sentía terriblemente molesto por no haber podido encauzar con más pruebas a algunos detenidos.

Nada más terminar esta especie de presentación, como si de una obra de teatro se tratara donde los protagonistas saludaran al público antes de la función, comenzó las preguntas y el debate. El público comenzó a participar. No sólo tenía cabidas preguntas del público, también vía online. Una tras otra las respondíamos intentando profundizar en el tema lo suficiente. Pero hubo una pregunta que me sacó de mis casillas.

-¿Está usted involucrado en el asesinato de Lexter Dibua?-era un joven el que hizo aquella pregunta fuera de lugar y de tono.

-No. Fue un suicidio.-respondí de forma tajante.-Aunque fuera el responsable, que no lo he sido ya que el único responsable fue él, este no es el lugar ni el tema a tratar.-se hizo un súbito silencio, parecía que nadie en el público respiraba esperando que me exaltara o él lo hiciera.

-¡Miente! ¡Él jamás haría eso!-exclamó furioso.-¡No era de los que se rendían!

-Era un pobre diablo que jugó con algunas personas cercanas a mí, por eso se le denegó el acceso a ellas y se le denegó trabajo entre mis allegados. Él se precipitó sólo al pozo oscuro donde cayó, perdió su honor y orgullo por el camino.-le miré fijamente, la pantalla me enfocaba directamente y yo no percibí nada. Tan sólo quería cerrar ese maldito tema de una vez.-Podía haber trabajado en algo más que en seguridad, nadie está dispuesto a poner su vida en manos de alguien tan indeseable.-comenté.

-Si me lo permiten.-dijo el agente interviniendo en nuestro enfrentamiento.-Lexter Dibua se suicidó e incluso dejó su testimonio por escrito. Es un tema zanjado.

-Exactamente.-dije dejando mis manos sobre la mesa, deseando levantarme para marcharme por esa pregunta. Me molestaba que me implicaran en algo tan turbio como un asesinato, menos de alguien que deseé aniquilar y no lo hice porque era un insecto insignificante.-Mi ex mujer y yo estamos procesando denuncias por las infamias vertidas sobre este tema. Espero que se mantenga al margen y no difame más, si no es así mis abogados, además de los de ella, se verán las caras con el suyo y espero que sea realmente bueno.

-¡Es así como actúa! ¡Amparado por la mafia! ¡Por la propia policía! ¡Amparando sus delitos! ¡Sus crímenes! ¡Usted mató a Lexter! ¡Usted lo hizo! ¡Él jamás se habría suicidado!-era cierto que mandé matar al antiguo compañero sentimental de Megumi, pero a ese infame no.

-¡Seguridad!-dijo Phoenix alarmado ante el intento del joven de subir hacia el escenario, intentando subir desde el foso de los músicos que se hallaba vacío.

Kamijo desde las sombras, desde detrás de las cortinas, visionaba todo. Con calma chasqueó sus dedos y dos de sus hombres aparecieron encajándolo por las axilas y levantándolo en peso, para arrastrarlo hacia la salida y calmarlos.

El ambiente quedó enrarecido tras el suceso. Pocos minutos después dimos por concluso la rueda de preguntas y terminamos con conclusiones leyendo los documentos que habíamos firmado entre todos. Eran varios documentos donde dejaban por escrito el nuevo procedimiento de todos los partidos a la hora de aceptar personas en sus filas, también en los castigos que supondrían realizar actividades ilícitas mientras se representa al partido.

Minutos después del cierre del coloquio aceptamos que otros medios gráficos tomaran fotografías, hicieran pequeñas preguntas sobre temas relacionados con las condenas que se les aplicaría, para que pudieran emitirlo en sus resúmenes personales en sus emisoras nacionales e internacionales.

La pregunta mayoritaria fue el porqué elegir el teatro y no la televisión local. La respuesta fue obvia. Era un proyecto alejado de la televisión local, un proyecto para Internet, y nos habían cedido gratuitamente una de las salas del gran teatro. Para mí era como una representación sobre las artimañas que algunos gastan, una metáfora a la pantomima de unos pocos.

Terminamos media hora antes de lo previsto. Paulo y Yo nos quedamos sentados en uno de los camerinos. Él prendía un cigarrillo mientras comentaba que era lo único que le calmaba, había vuelto al tabaco después de varios meses sin tocar una cajetilla. Era el mismo discurso que me había soltado Kamijo. Aunque Kamijo empezaba a dejarlo gracias a un invento de un cigarrillo especial donde fumaba vapor de agua, pero le hacía el efecto como si fumara uno real.

-¿Estáis bien?-escuché decir a Kamijo abriendo la puerta tras un leve golpe en la madera.

-Sí, pero ese tipo me alteró.-respondí.-¿Qué no entienden? Ese tema no me incumbe.

-No lo entienden, seguro que ni conocía a Lexter pero ya sabes como son algunos programas de televisión.-comentó Paulo encogiéndose de hombros.

-Sea como sea hemos acordonado la zona por si ese loco intenta algo, salió corriendo cuando mis escoltas le echaron fuera.-murmuró Kamijo sentándose a mi lado.-El ambiente estará caldeado algunos días, es conveniente que seáis cautelosos.

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Lestat de Lioncourt