Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

miércoles, 19 de mayo de 2010

Dark City - Capítulo 17 - Ironías del destino X


La canción surgió sola, no tuve que hacer cambios. Era cruel, muy cruel, así como lo fue el joven escritor. Era cruel, pero buena. Veía reflejado todo lo que sentía uno de los personajes, lo que me trasmitía. Me senté en forma de flor de loto, respiré profundo y abrí los ojos observando el papel. Una parte de mí se sentía satisfecho y orgulloso, otra se preguntaba si le agradaría a mis chicos. Tenía que conseguirlo Hide, quería volver con ellos.

No pude más. Sabía bien que debía esperar a su llamada, que no tenía que agobiarlo con problemas que yo había ocasionado, pero ya no podía más. Quería saber hasta que punto había lograr neutralizar el odio del hermano de Uta. Me senté en el sillón y marqué su teléfono móvil. Cuando dio el tercer tono pensé que no iba a contestar, pero lo hizo.

-¿Sí?-era una voz de mujer.-¿Quién es?

-¿Está Hidehiko?-interrogué confuso.

-Mi marido está en la ducha ¿quién es?-era su mujer, a la cual aún no conocía en persona.

-Dígale que le llamó Atsushi y que llame cuando tenga hueco.-respondí esperando que le pasara el recado.

-Así que eres el buscapleitos.-rió bajo intentando controlarse, pero no lo lograba.-Espera, ya sale.-después escuché algo de ruido.

-¿Qué quieres? ¿Sucedió algo?-interrogó confuso.-Atsushi estoy desnudo prácticamente, ve al grano.

-¿Qué te han dicho los demás?-pregunté directo al asunto, como él quería.

-No lo sé, dijeron que se lo pensaría.-murmuró después de bufar.-Toll te quiere muerto ¿lo sabes? No tolera que hagan daño a su hermano, lo sabías y se lo hiciste.-suspiró de nuevo.-Pero nuestro borracho favorito está dispuesto a colaborar, también Uta y yo. Al único que hay que terminar de convencer es a él.

-¿Lo lograrás?-dije jugueteando con el bolígrafo.

-Yo no hago milagros.

-¿Estás molesto?-su forma de hablar parecía cortante.

-No, sólo que estoy harto de algunas personas con las que he tenido que tratar estos días. Además por culpa de un vecino no he podido descansar esta mañana y nos acostamos tarde. Pensé que cosas así en pisos de lujo no sucedían.-reí bajo cuando dijo aquello y creo que su mujer también.-Tranquilo, no es contigo. Aunque debería estar molesto.

-Lo sé, lo sé.-susurré echándome hacia atrás en la silla. Pasé una de mis manos sobre la frente revolviendo mi flequillo para luego quedar meditabundo unos segundos.-Te llamaré en unos días para saber si hay algún progreso.

-De acuerdo.-respondió.-Ah, sí.-escuché crujidos de papeles, como si alguien estuviera revolviendo documentos.-He encontrado unas viejas fotografías, cartas, canciones que jamás tocamos y multitud de cosas en una caja que tenía olvidada en mi vieja habitación. Me la mandó mi madre, ya que quiere cambiar la casa por completo y bueno yo no voy a volver a vivir allí.

-¿Cartas? ¿Qué fotos?-en ese momento no tenía ni idea.

-Pues hay cartas que te llegaban de las chicas que nos empezaron a seguir antes que te marcharas, algunas siguen cerradas. Hay fotografías de los pocos conciertos que dimos, también de nosotros, de nuestro borracho totalmente alcoholizado abrazado a un peluche, de Yutaka aferrado a ti y tú con cara de asesino serial, de Toll y mías. También hay grupales con Megumi, unas de Megumi embarazada y algunas de Miho de bebé. Esas se las saqué yo, pero ella me prohibió que te las mandara.-cuando dijo fotos de bebé, fotos de mi hija de cuando niña, creo que algo en mí se revolvió.

-¿Me las pasarás?-interrogué.

-Te las llevaré cuando tenga la respuesta de Toll.-dijo y sonó algo muy peculiar, algo que me trajo recuerdos.-Es un peluche viejo que tenías, de esos que si estiras de la cuerda suena música. Fue también de tu hermano, él me lo entregó para que te lo diera para Hizaki. Sin embargo, jamás me acordaba de dónde estaba y también estaba en esa caja. Así que te llevaré todo.

-Gracias.-respondí muy agradecido, puesto que él era un gran amigo y tenía suerte de tenerlo de mi lado.

-De nada, nos vemos Atsushi.-colgó sin darme tiempo a decir de nuevo lo agradecido que estaba. Pero creo que mi tono de voz a punto de romper a llorar fue bastante.

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt