Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

viernes, 23 de septiembre de 2011

Tears for you - Capítulo 5 - Reuniones de negocios (Parte I)

Capitulo 5

Reuniones de negocios.





Después de aquella escapada desesperada hacia el placer en un motel nos dedicamos a nuestro trabajo. Mi esposo estaba concentrado en la contabilidad oculta de nuestros negocios. Miraba con cierta angustia varios deudores. Estaba deseando que llegaran al máximo de avisos para ponerse manos a la obra. Yo simplemente me dedicaba a meditar los pasos a dar en varios asuntos de la aseguradora que teníamos como tapadera, quería lanzar nuevos productos que nos reportarían beneficios sin duda alguna.

Durante dos días nos dedicamos a visitar nuestras oficinas centrales, donde habitualmente trabajábamos, y mirar los archivos de uno y otro negocio. Kurou no dejaba de inquietarse, necesitaba la trepidante acción de amedrentar a uno y a otro. Cuando encontró un cliente que había hecho oídos sordos a cinco de nuestros avisos sonrió de forma macabra, para luego abrazarme por la espalda.

Yo me encontraba mirando varias carpetas de importantes empresas colaboradoras, miraba con atención los acuerdos firmados mientras sentía sus besos en mi nuca. Sabía que era su forma de pedir un poco de atención por mi parte. Había visto sus movimientos previos, como comenzó a bailar como en un vals y después su impulso para abrazarme, mi atención la tenía a pesar de mi concentración.

-¿Encontraste algo interesante?-dije con una leve sonrisa mientras repasaba una de las páginas del acuerdo con un banco, por él pasaríamos el dinero pagos y cobros de los seguros más importantes.-¿Algún cliente irrespetuoso?

-Nos debe el haberle ayudado a montar un negocio, pero no ha pagado ni una cuota.-susurró mordisqueando mi cuello.

-Perfecto, iremos justo después de la reunión de hoy.-se apartó al escucharme.-Te dije que teníamos negocios importantes hoy.

-El trabajo es lo primero.-dijo mostrando la carpeta.

-La reunión es trabajo.-respondí girándome para cruzarme de brazos.-No harás que cambie de opinión, confirmamos hace un mes la asistencia a la asamblea. Además, te recuerdo que necesitamos estar enterados de los pasos a dar en los próximos meses.

Podía notar su rostro ensombrecido, parecía un niño regañado. Dejé las carpetas en su lugar y cerré el pesado archivador metálico. Cuando me giré nuevamente hacia él suspiraba mirando la carpeta, igual que un enamorado ante la foto de su amor imposible.

-Prometo que iremos a buscarle.-susurré aproximándome a él, tomándolo por la corbata para tirar de él hacia mí.-Prometo darte una suculenta recompensa.-lamí sus labios y después sonreí de forma seductora.

-Yosh...-balbuceó aceptando el profundo beso que vino de la nada, un beso que le sacó el aire y cualquier pensamiento de tristeza.-De acuerdo.-tenía sus mejillas tan rojas y sus ojos iluminados con esa extraña ternura que tanto me atraía, como si fuera un bonito cachorro feliz porque su amo le tiró un palo.

Aquellos momentos donde debía calmar su instinto, igual que si fuera un cachorro, me hacía sentir especial. Jamás había tenido esa habilidad con otra persona, él era el único que parecía calmarse en mis brazos o con mis besos.

-Tan dulce como enorme.-susurré acariciando su rostro lentamente, delineando cada facción.

Nos quedamos en silencio varios minutos, a solas en aquel enorme despacho lleno de archivos y algunas cajas con material de oficina. Podía sentir su respiración algo agitada, pero se iba calmado a la vez que me estrechaba contra él. Sentía sus brazos rodeándome como si fueran unas enormes alas de ángel, unas alas negras con aroma a perfume masculino. Sonreí con el rostro hundido en su pecho, dejándome llevar, hasta que sonó el teléfono.

Miré el número y pude leer a la perfección el nombre de la persona que me llamaba, era mi hermano Kamijo. Eso provocó que me apartara y pulsara el manos libres, quería que Kurou escuchara la conversación. Estaba seguro que eran órdenes para la reunión, de ese modo me evitaría contárselas o que me olvidara algún punto.

-Yoshiki.-el timbre de su voz sonaba calmado, pero podía escuchar junto a él una segunda respiración.-Deseo que lleves los informes que te pedí a al reunión de esta tarde.-comentó mientras de fondo se escuchaba un hondo gemido, como el de una perra en celo.-Arthur, por favor.-rogó.-Te pido silencio, intento hablar con mi hermano.-Kurou se sonrojó y yo reí divertido.-Lo lamento, estoy en una reunión distinta, digamos que de placer, y recordé que no te había pedido explícitamente ese informe. Deberás hacer diez copias, una para cada uno.

-¿Tu amante irá?-pregunté con tono meloso.

-Eso es todo.-colgó algo molesto, seguro que tan sonrojado como estaba mi esposo, y yo con eso me daba por satisfecho.

Hacía años que mi hermano no se comportaba de esa forma. Su última pareja era una pretenciosa y estirada, con la cual tenía que llevarme bien por puro trámite. Intenté ser amable con ella, pero detestaba a las mujeres que creían que debían besar cada baldosa del suelo que ellas pisaran. Una mujer engreída, de vieja alcurnia inglesa que quedó en la nada. La contrató para cuidar de Camil cuando el matrimonio con Jasmine hacía aguas, terminó metiéndose entre los dos y consiguiendo el lugar de su esposo.

Aunque, admito que Jasmine era insoportable. Uno de esos estúpidos con la cabeza llena de pajaritos, moda y celos. Kurou era celoso, pero sus celos no me frustraban sino que provocaban que riera y lo viera adorable. Recuerdo que el ex-esposo de mi hermano rompió el juego de té que había heredado de su difunta madre, se lo tiró a la cabeza porque pensó que la madre de Camil era la amante de Kamijo. Aquella desgraciada estaba tan enamorada de mi hermano que accedió a ser el vientre de alquiler para concederle ese capricho, porque en un principio sólo fue un capricho para tener un heredero digno a su fortuna.

Rose, la vieja Rose. La primera mujer que tuvo mi hermano era y será para mí la pareja ideal para él. Cuando conocí a Kamijo yo era un mocoso con deseos de ser amado, me enamoré de aquel apuesto príncipe que curó mis heridas y secó mis lágrimas. Sin embargo, siempre supe que Rose era la mujer de su vida y que no habría otra pasaran los años que pasaran. Rose era una auténtica rosa, y como toda rosa su belleza se marchitó o mejor dicho su salud.

La muerte de la primera esposa de mi hermano fue por un vengativo cáncer, cosa que hizo que mi hermano se envolviera en una capa de oscuridad y sufrimiento. Se volvió algo más frío, deseoso de aventuras sexuales y promiscuo. No quería condenar su alma a otro amor, pensaba que el amor no estaba hecho para él y que nadie ocuparía el lugar que ella poseía en su corazón, en su alma.

Casi cuatro años más tarde conoció a Jasmine, y el fantasma de Rose seguía presente. Sabía que su matrimonio hacía aguas porque los comparaba, casi constantemente, y Jasmine terminó volando lejos. La última intentaba imitar, o más bien, emular a la dulce Rose. Nadie podrá ser como ella, tan elegante como divertida... menos una estirada entrometida. Por mucho que se llamaran igual, y tuvieran algunos rasgos similares, jamás llegaría a su belleza tanto física como incorpórea.

-Tu hermano parece haber superado la muerte de su mujer, yo creo que no soportaría que te fueras.-susurró cerca de mi oído.-Yo prefiero morir antes que ver que te vas, prefiero que mi sangre bañe mi cuerpo antes que la muerte te roce. Moriría sin ti, no sería capaz de levantarme de la cama. En el mismo instante que tus labios se vuelvan fríos los míos sentirán el frío del cañón de mi pistola. Lo juro, lo juro Yosh.-aquello me tomó por sorpresa, sobretodo las lágrimas que mancharon mi cuello, puesto que había ocultado su rostro entre mis cabellos, mi hombro y mi cuello.

-Kurou-kun eres lo más preciado y hermoso que tengo.-dije tomándolo del rostro para ver aquellos ojos llenos de lágrimas.-Jamás me hagas pensar en un mundo sin ti, no me hagas pensar en nuestra muerte. Sólo quiero disfrutar los días de mi vida a tu lado, tú y yo.-rocé sus labios y lo estreché entre mis brazos sintiéndome inmensamente querido.


Recordé un poema que leí poco después de conocer a mi esposo. Cuando lo leí sonreí sonrojado mientras el tren con destino al aeropuerto iniciaba la marcha hasta el destino. Él se encontraba a mi lado como un hermoso guardián, sus ojos se clavaban en el revuelto paisaje y yo deseé que se fijara en mí. Ese día supe que me estaba enamorando de él, que su atracción era demasiado irresistible para mí.

“Dulce inocencia la de tus labios,
los cuales me rozaron aquella noche con locura.
Dulce boca que me dio la cura,
de la locura de viejos sabios.

Tú eres mi alma gemela, eres el corazón que encontré en una caja musical.
Mi amor, eres el ángel que recorre el cielo nocturno dándome la paz.

Bailarina de fuego que hace sonrojar los atardeceres,
esos en los cuales caigo rendido a tus pies...

Dulce esperanza de tu amor,
el cual encontré en tu interior.
Dulce ilusión de calor,
cuando nos hallamos en esa oscura habitación.”

2 comentarios:

Kiseki dijo...

XDD Cómo le gusta hacer que la gente pase vergüenza y se sonroje… en especial Kurou, jeje
Jo, qué bonito lo que le dice Kurou, es un amor! <3 Y el poema del final es precioso!
Esperando con ganas la siguiente parte~! :3

Besos! ^^

Athenea dijo...

¿De quién es el poema del final? Porque es beautiful :) Sí que ha tenido parejas Kamijo, sí. Pero parece que sólo la primera le marcó de verdad. Kurou es un cielo (con Yosh, en lo demás, es bastante sádico XD). Buen capítulo. Esperando el siguiente, que me has dejado con ganas de saber más :)

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt