Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

sábado, 24 de septiembre de 2011

Tears for you - Capítulo 5 - Reuniones de negocios (Parte II)



Esta canción es una de las más románticas que pueden encontrarse, sin embargo para nada es empalagosa. Es una canción tierna, sencilla en ocasiones y perfecta de voz de este gran cantante... o mejor dicho poeta en melodías tan intensas como esta.

Amito que la idea de amor que tiene Yosh y que también posee Kurou... es muy mía. También, debo admitir que mis parejas no han cumplido lo que digo aquí y que por eso hoy en día estoy soltero.

Si me amas debes amarme como soy, sin cambiar ni un trozo de mí. Si me amas me respetas y no buscas mis labios en otros. Si me amas lo demuestras. Si me amas me debes amar sólo a mí de esa forma tan íntima que tienen dos amantes y saber leer en mis ojos cuando sufro, cuando miento y cuando quiero abrazarte.





Escuché con claridad pasos por el pasillo, así como el carro de metal donde se solía llevar el correo y correspondencia ya clasificada para añadir a los informes que se solían archivar. Todos sabían que éramos pareja, pero prefería mantener las distancias. Nadie allí tenía conocimiento que la empresa fuera mía, me comportaba como un empleado más. Quería vigilar a todo el equipo, desde el guardia de seguridad hasta los cargos directivos, porque era uno de mis sueños el tener una empresa propia y un negocio lejos del truculento mundo de las armas, el contrabando y la corrupción.

-Buenos días.-escuché aquella aterciopelada voz de Carol y sonreí en su dirección.

-Buenos días, Carol.-respondí.-No sabía que tenías ahora este puesto.

-Sí, durante una semana me tocará archivar. Las demás secretarias están ayudando a los informes que ha pedido el dueño de la sucursal.-comentó acomodando sus enormes gafas mientras sonreía de forma dulce, algo sonrojada porque yo le hablara.

Carol era una de las secretarias, aparentemente la menos agraciada por sus gafas de empollona y sus recogidos para nada favorecedores. Sin embargo, tenía un cuerpo envidiable y unos ojos preciosos, a pesar que estuvieran tan enfermos. Sus labios eran pequeños, al igual que sus dientes. Y siempre, siempre, iba envuelta en una agradable fragancia a canela.

Todos sabían que estaba enamorada de mí, yo lo noté el día que descubrieron que Kurou y yo éramos más que pareja profesional. Pude escucharla en su pequeño despacho, cercano a dirección, llorando a escondidas de todos. Sentí compasión por sus lágrimas, pero no podía evitar sonreír porque Kurou ese día me había dejado darle un leve beso en público, cerca de las oficinas.

-Sí, ya sé.-dije rascándome leve la mejilla.-Me pregunto para qué querrá tantos informes. A nosotros nos toca rellenar el doble de formularios que hace un par de años.

-Sí.-gruñó algo molesto mi pareja.

Él detestaba a Carol. No tenía otro motivo más allá que ella me despertara ternura, y que siempre dijera que era más bonita que aquellas rubias oxigenadas con tallas enormes de sujetador, más bonita y más natural. Mi esposo realmente jamás tuvo remedio, ni antes ni ahora.

-Aún así yo creo que es mejor.-comentó.-Si se tiene más control sobre la empresa se podrá encontrar fallos, así como cualquier nueva flaqueza o punto en el cual mejorar. Por supuesto, se puede hallar el mejor crecimiento en algunos campos y explotarlos. Por ejemplo, he escuchado que dicen que los nuevos seguros para jubilaciones están teniendo mucho éxito, sobretodo el de nuestra empresa. Creo que vamos a ganar, a pesar de ser momento de crisis y que muchos abandonan sus seguros porque les parecen dinero tirado a la basura.

-Además de tener unos hermosos ojos y una linda sonrisa tienes el cerebro muy bien amueblado.-dije antes de estrujarla.-¡Eres un encanto!

-¡Yosh!-exclamó Kurou.-Tenemos cosas que hacer, no podemos perder el tiempo parloteando.

-No es justo, siempre me riñes y soy tu superior.-dije aún abrazándola mientras le miraba con ojos de cordero.-Ella es mi amiga, tengo derecho a unos minutos de descanso.

-Como dijiste el trabajo es trabajo. Hace cinco minutos que me regañaste por intentar escaparme a tomar un café, cosa que no comprendo porque yo soy mucho más responsable que tú, y ahora te pones a conversar como quien no quiere la cosa.

Realmente no era un café, era un ajuste de cuentas, pero no dejaba de tener razón. Claro que sabía que lo único que le movía a decir aquel discurso de obligaciones eran los simples y puros celos. Me aparté de ella y besé la mejilla de Kurou, cosa que hizo que se sonrojara, sobretodo cuando de forma discreta le pellizqué el trasero.

-Por supuesto, tú siempre tan duro en todos los aspectos.-aquellas palabras iba con segundas intenciones.

-Espero que os vaya bien chicos, tened cuidado hay mucho loco suelto por las calles.-dijo antes de sonreír de forma amable, aunque sus ojos lucían con melancolía.

-La tendremos, conseguiremos nuevos e importantes clientes.-hice el símbolo de la victoria antes que Kurou tirara de mí hacia el pasillo.

Resoplaba tan fuerte que yo no dudé en reír. Me tapé la boca con mi mano derecha, mientras la izquierda se ataba a una de las suyas. Era todo un caso de celoso estúpido y adorable. Aunque con otras parejas me había sentido agobiado por momentos así, con él era distinto. No era violento con las personas que celaba, sólo se frustraba y hacía pequeños berrinches pasajeros de niño pequeño.

Nos dividimos para ir cada uno a nuestra mesa. Tomamos los documentos y portafolios necesarios, para luego salir del edificio sin decir nada. Podía leer en su rostro la frustración que tenía al saber que yo podía amar a mujeres, que las deseaba y que aún estando con él podía hacerles halagos sin pudor alguno. Si bien, yo le amaba a él y lo tenía claro.

Nunca le sería infiel, eso por supuesto. Él sabía que siempre sería fiel a sus delirios, a esos labios suaves y algo finos, a sus manos enormes que me acariciaban con cierto pudor y a esa respiración calmada cuando soñaba. Sí, era fiel a su colonia, a su voz y a cualquier trocito que pudiera ser suyo. Sin embargo, seguía sintiendo miedos absurdos y eso me provocaba molestarle con mis bromas.

-Soy de los que piensan que si amas realmente a alguien jamás se te pasa por la cabeza besar a otra persona, o tener contacto más allá de un abrazo o un beso en la mejilla.-dije mientras empujaba la puerta principal para sentir como las temperaturas iban bajando, cada día hacía un poco más de fresco en las mañanas.

-Lo sé.-respondió serio.

-Creo que uno no muere de amor, pero sí puede morir sin la persona que amas.-podría sonar contradictorio, pero pienso que los sentimientos no matan sino las personas.-Si tú me dejaras de amar no me moriría por mis sentimientos hacia ti, intentaría calmarlos. Pero si tú no estuvieras ya nunca más, si la muerte nos separara, pues me ahogaría y moriría. Como antes hablábamos de eso te lo dejo claro.-sus mejillas se colorearon al escucharme decirle aquellas palabras, una confesión más que se sumaba a una extensa lista.

-Sé que me amas, así como te amo yo a ti.-dijo en un murmullo.-Pero temo que me dejes de amar, que veas más bonita y cómoda una vida al lado de una mujer.

-Todo lo que tienes de tierno y grande lo tienes de tonto.-respondí antes de abrazarlo.-Anda, vamos a conseguir algún cliente y después marchémonos a casa para terminar de preparar la reunión.

Realmente, jamás he querido imaginarme en brazos de alguien más. Desde que conozco a mi esposo hemos estado meses alejados, incluso cuando no éramos nada, y me moría por dentro de no sentirlo y de no tenerlo. Eso que dicen algunos “beso a otro porque no te tengo” es un absurdo. Los besos de verdad, los que uno siente, no se tienen en bocas ajenas. Todos esos que son infieles a su pareja debería caérseles la cara de vergüenza, porque no son más que almas prostituidas al deseo y seguro que no saben valorar lo que tienen a su lado.

He visto románticos empedernidos con verdaderas putas, y no hablo de prostitutas que muchas veces son mujeres dignas. Yo hablo de putas que dicen te quiero después de haber besado los labios de otros, pero luego se escudan en que fueron besadas y no supieron apartar sus labios. Los besos robados en sí no existen, si comienzan a besarte y no lo deseas terminas apartándolo.

A pesar de todos esos aires de amante moderno admito que soy un sentimental, un hombre anclado en los besos de cine que eran de verdad y no meros cuentos. Esos besos que te hacían soñar en la gran pantalla y decías “algún día besaré así, bajo la lluvia y con sabor a café en en mi boca”. Sí, esos que eran dados con ahínco y locura. Y por supuesto, los besos reales entre personas que se aman firmemente y no chiquilladas de golfas y descerebrados. Besos de amantes, como los que yo siempre le he ofrecido a Kurou.

No comprendo el sexo sin amor, sin siquiera una muestra de cariño. He tenido ese sexo y me he sentido vacío, roto por dentro. Así que me alegro y felicito a esas personas que tienen ese sexo desenfadado y lo disfrutan, pero yo soy incapaz. Y sé que mi esposo también es incapaz de dejarse tocar por manos que no sean mías, que no estén cargadas de amor y necesidad.

Por todo y por más siempre me he reído de los celos de Kurou. Él comprende como pienso, sabe qué creo al respecto, y aún hoy tiene esos momentos de niño pequeño rogando que su madre no quiera más al vecinito. Mi amor no puede comprarse con el de nadie, este amor tan intenso y puro es demasiado perfecto... y es sólo de él.

-¿Qué piensas?-dijo cuando caminábamos por la calle.

-En lo feliz que me haces.-me puse de puntillas y besé su mejilla.-Y lo tonto que eres.

“Y cuando te vi supe que eras para mí,
que otro no podría comprender tus lágrimas.

Supe que esa sonrisa debía decorar mis recuerdos,
y que el pestañeo de tus ojos serían mis rimas.

Versos de besos y canela con un poco de café.
Encuentros eternos de una eterna primavera.

Locura inexistente en un atisbo de fé...

Mientras que las mentiras se hagan verdad,
mi corazón seguirá latiendo al mismo ritmo...
el de tus sentidos cuando estamos en ese momento íntimo,
que es la lucha de tu boca y la mía.

Y todo esto lo supe cuando te vi...

2 comentarios:

Athenea dijo...

Jajajaja, pobre Kuruo. La verdad es que Yosh lo hace sufrir, aunque Kurpu debería saber que su marido lo quiere sólo a él y que sus celos son absurdos... Anyway, en este sentido (el sentido romántico) son muy monosos.

¿Tienes un proyecto empresarial? Wow, no sé por qué, pensé que serías de letras puras XDDD. Es una manía mía (o defecto más bien), que pienso que la mayoría de los escritores son de letras. En fin, te deseo mucha suerte con dicho proyecto :) Buen fin de semana para ti también.

Kiseki dijo...

Tan lindo siempre Kurou~♥ Que malo es Yosh provocándole para que se ponga celoso, pero es culpa suya por ser tan kawaii (≧ω≦)
Pero no tiene que preocuparse, esos dos son la pareja perfecta!
Me encantó el final, quedó redondo ^_^
Besos!

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt