Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

jueves, 17 de octubre de 2013

Aquí me tienes

Autor: Nicolas de Lenfent del Jardín Salvaje



Si lo escuchas con atención podrás oírlo, ¿no lo oyes? Es mi corazón emitiendo sus lamentos en un encantador concierto de violines. Me muevo como si fuera marioneta, me oculto en las sombras y acecho como si fuera un enorme felino en busca de su presa. Giro lento y comedido, pasos suaves y una sonrisa cruel pintando mis labios y ensalzando la belleza de la inmortalidad.

Soy un espectro cruel. El recuerdo del pasado. Las manos frías que acarician tu nuca y revuelve tu pelo soltando tus cabellos. Aquel que se recuesta a tu lado y susurra maleficios, ese soy. Un fantasma que ensalza la belleza de la música mientras deja que el rencor le guíe.

Son esas primavera con nieves frías que se derriten en tus manos cálidas las que me llamaron para estar aquí, esas manos que ya no poseo, pero que mi alma aún recuerda. Mírame sonreír, como si no hubiese dolor entre las células de luz que convierten a mi cuerpo en un ser de carne y hueso difuminado, con el aroma de la tienda y los cirios de mi vieja alcoba.


Ojala el vino saciara mi sed, aunque no me importaría derramar tu sangre... la sangre de un inútil que sólo me hundió en la oscuridad tras ver el sol.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt