Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

domingo, 27 de octubre de 2013

Claudia, esa damita

Se había convertido en toda una mujer. Una mujer distinta a las demás porque siempre tendría el aspecto de una niña. Seis años perpetuos como una condena con labios sonrosados, mejillas regordetas, un mentón suave y ojos enormes que mostraban su verdadera edad en la forma de mirar. Elegante y sofisticada con vestidos propios de una muñeca. Sus cabellos dorados caían en bucles que parecían ser eternos, como ella.

¿Cómo no amarla? Una muñeca viva que reía y lloraba, se movía con elegancia, bailaba al son de la música del piano y recitaba poemas cada vez más extraños y retorcidos. Un ser cruel con apariencia de ángel.

Nadie podía imaginar quien era realmente. Su nombre se había perdido por los siglos de la memoria destrozada de los mortales. Nadie recordaba algo más allá de hacía veinte o treinta años, pues muchos de ellos habían muerto por numerosas enfermedades y otros, los más afortunados, ya eran prácticamente ancianos que perdían la memoria como único remedio a su dolor.

Jamás pude olvidar mi amor por ella ni aunque se convirtiera en cenizas. Aún guardo su imagen en mi memoria y su fantasma aparece para torturarme. Sin embargo, extiendo mis brazos y me digo culpable, no obstante en cada una de sus apariciones recuerdo trozos de una vida que aún siguen siendo muy dulces.



No hay comentarios:

Gracias por su lectura

Gracias por su lectura
Lestat de Lioncourt