Durante largos años he publicado varios trabajos originales, los cuales están bajo Derechos de Autor y diversas licencias en Internet, así que como es normal demandaré a todo aquel que publique algún contenido de mi blog sin mi permiso.
No sólo el contenido de las entradas es propio, sino también los laterales. Son poemas algo antiguos y desgraciadamente he tenido que tomar medidas en más de una ocasión.

Por favor, no hagan que me enfurezca y tenga que perseguirles.

Sobre el restante contenido son meros homenajes con los cuales no gano ni un céntimo. Sin embargo, también pido que no sean tomados de mi blog ya que es mi trabajo (o el de compañeros míos) para un fandom determinado (Crónicas Vampíricas y Brujas Mayfair)

Un saludo, Lestat de Lioncourt

ADVERTENCIA


Este lugar contiene novelas eróticas homosexuales y de terror psicológico, con otras de vampiros algo subidas de tono. Si no te gusta este tipo de literatura, por favor no sigas leyendo.

~La eternidad~ Según Lestat

martes, 29 de octubre de 2013

El arte y yo

Armand
El Jardín Salvaje
Bajo Licencia LCC y SG


El arte y yo



En ocasiones me he concentrado en miles de esculturas observando cada minúsculo detalle. Me gusta ver como éstas hermosas obras no cambian su aspecto, salvo problemas de mala conservación. Son inmortales y hermosas, como si el mundo hubiese decidido que se mantuvieran firme ante el desastre que aguarda cada día en cualquier esquina de sus calles. Ellas son como nosotros. Las pinturas también son un canto a la perfección, incluso cuando se dibujan garabatos inconexos y de difícil comprensión que dejan a más de uno insatisfecho. Mis obras favoritas son aquellas que muestran la vida tal cual, con sus defectos y virtudes, como si fueran capturadas por una cámara.

Claudia odiaba a los mortales porque ella deseaba tener fotografías y nosotros no podíamos salir en ninguna de ellas, pues se necesitaba la luz del sol y ésta siempre fue nuestro mayor enemigo. Sin embargo, no paro de tomar fotografías a todo ahora que poseo una cámara. Saco fotografías incluso a lugares que he visitado y visto miles de veces. Quedo fascinado en la quietud que se muestra en algunas instantáneas y el bullicio que puedes hallar en otras.

Marius siempre opina que el arte es uno de los inventos que el hombre debería conservar impertérrito. Sin embargo, el arte era más hermoso verlo crear por sus manos aunque tenían nuevas tonalidades muestras de una visión que va más allá de los detalles superfluos, que se sumerge por completo en detalles que pasan desapercibidos por los mortales.

Mi amor por el arte es también mi odio por éste. Estaba destinado a pintar retablos de Dios en su representación humana, Jesús, pero el destino influyó junto al azar y caí en manos perversas. Sentí el azote del miedo, la depravación y el dolor lacerante que cubría mi cuerpo con golpes brutales mientras el mar movía el barco que me llevó a Venecia. Aquella ciudad era la cuna del arte en aquellos momentos, parte de la vanguardia y el desenfreno de fiestas pomposas y artistas brillantes.

Marius deseaba que tomara el pincel y creara para él, pero mis obras eran muy distintas al refinamiento que él deseaba. Trazos toscos, miradas frías y poca expresividad. Me sentía devastado porque no lograba recordar algo más que el viaje en barco hasta que un día los recuerdos llegaron, me arrancaron el aliento y permitieron que volviera a Kiev siendo Amadeo y no Andrei.

Mi mundo gira entorno al arte, como al fuego. Ver destruidas las obras de mis compañeros y maestro me llenó de odio, igual que de un miedo que me recorría la columna vertebral hasta llegar a mi cráneo. Recuerdo como me alzaban por los aires deseando que dijera la verdad que tan afanosamente Marius incluso ocultó de mí. Me sentí vendido, menospreciado por no haber sido conducido al misterio que él custodiaba y también solo. Esa sensación de soledad sigue embriagándome, sin embargo cuando admiro una obra de arte, sea cual sea, siento que la belleza sigue en pie y que yo debo seguir mi camino.


Creo que por ello siempre he intentado estar presente en el arte fuese como artista, modelo, director de un teatro o finalmente amante del nuevo arte de comprender los objetos modernos. Pero también el fuego, porque el fuego me ha arrebatado lo que más he querido o he tenido como baluarte, aunque también he condenado a otros a saborear sus llamas y el dolor que estás ofrecen.  

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Gracias por su lectura

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Lestat de Lioncourt